sábado, 2 de septiembre de 2017

EL MISTERIO MÁS GRANDE

Durante nuestra vida nos maravillamos, como biólogos hemos logrado ver cosas cada vez más pequeñas, y como astrónomos hemos logrado ver más lejos de la oscuridad del cielo, atrás en el tiempo y ahora en el espacio. Pero tal vez lo más misterioso no es lo pequeño ni lo grande: Somos nosotros  de cerca.

¿Nos reconoceríamos a nosotros mismos?, y de hacerlo, ¿nos conoceríamos? ¿Qué nos diríamos a nosotros mismos? ¿Qué aprenderíamos de nosotros?, ¿que nos gustaría ver si estuviéramos fuera de nosotros mismos, mirándonos?

domingo, 27 de agosto de 2017

DIOS

Cuando rezamos, evocamos la intervención de un Dios al que no comprendemos, la mayoría de personas cree conocer a la versión de ese Dios idealizado por la religión que profesa y a través de la cual se le fue presentado, ese Dios ha sido llamado por muchos nombres, Yavhé, Alá, Zeus, Ra, Vishnú, cada versión de ese Dios fue idealizado y representado de diferentes maneras según la cultura donde fue creada la religión en que nació. La religión fue usada como instrumento de control e instrumento político para los distintos fines de las élites gobernantes, con la cual les fue posible subyugar a los hombres de una jerarquía inferior, y al servicio del poder de facto.
Pero Dios, el verdadero Dios, es un ente aún no comprendido, un ente desconocido para el entendimiento limitado de los humanos, alguien que se ha manifestado ante los hombres de diferentes tiempos y culturas, pero que no ha sido comprendido dada su complejidad y la limitada percepción de la realidad por parte de los humanos, no es descabellado notar las cualidades humanas que los hombres le han conferido a esa Deidad, ese Dios, del cual desconocemos su verdadero nombre y su naturaleza, quizás no es el tirano que según las religiones nos prohíbe hacer esto o aquello, no está en contra del amor verdadero, no nos prohíbe matar ni tener sexo, pero nos regaló la conciencia de nuestra existencia y nuestro ser, y nos regaló la capacidad de darnos cuenta por nosotros mismos de qué es lo malo y qué es lo bueno, según lo que nos haga sentir plenos y satisfechos con nosotros mismos.
Amar nos llena de plenitud, el asesinato nos llena de remordimiento, es nuestra conciencia lo que nos dicta lo correcto, Dios no nos lo prohíbe, así como el amor no está prohibido, pues depende de nosotros mismos el amar o el no amar, ¿A qué se inclinará naturalmente una persona con conciencia plena?
Dios es amor, el Dios verdadero, no el dios de las Religiones que es parcialmente  explicado.
Cuando el hombre no podía ver más allá de lo que sus ojos le permitían, creían que Dios estaba en el cielo, cuando pudimos ver más allá de las estrellas, seguimos sin encontrarlo, antes bien quedamos sorprendidos por la vastedad del espacio, y absortos por nuestra insignificancia frente a un universo igual de desconocido.

¿Dónde está Dios?, Dios está presente en todos lados, es la fuerza que mantiene en equilibrio el todo, puede que no tenga una forma comprensible, pero tiene conciencia, es el que gobierna el Todo. Dios es amor, no discrimina, no selecciona, no condena, no prohíbe, no salva, nos deja a nosotros mismos el camino para hallar la felicidad, y la felicidad más grande es el amor, y no hay cosa más grande que motive al ser humano, que ese sentimiento cuyo mecanismo de funcionamiento, Dios ha encriptado en nuestro cerebro en forma de reacciones químicas que se desatan por la liberación de la Oxitocina al cerebro. El que los hombres vayamos descubriendo poco a poco la estructura arquitectónica del universo, no desmerece la existencia del Creador.

jueves, 24 de agosto de 2017

YO

Si en alguna otra dimensión, o en algún lugar del universo existiera una réplica exacta de nuestro mundo, ¿sería muy difícil pensar que también estoy allá y puedo ir a conocerme?, y ¿aquel Yo será mejor que el Yo de aquí? ¿Puedo aprender de ese Yo?, ¿Aquel Yo cometió las mismas equivocaciones que yo? o ¿puedo sentarme a tener una conversación conmigo?. ¿No sería algo interesante?, la verdad es ya lo hacemos a diario, todo el día, aunque no lo admitamos o lo pensemos, demasiado pero lo hacemos, a diario hablamos en nuestra mente... ¿Qué haces?, porqué lo hiciste? ¿Qué pensó él?, ¿dije lo correcto?... Y en este caso, hay otro Tú en ese lugar.

lunes, 21 de agosto de 2017

LLAMANDO A TIERRA

H:           Hola
DS:         Hola, què haces
H:           Aquí bien, en mi casa
DS:         Genial
H:           ¿A donde irías si pudieras?
DS:         Yo?, a ver, un lugar del mundo o del universo
H:           A donde quieras, no hay límites
DS:         Definitivamente me iria de este planeta, iría a orbitar una estrella lejana
H:           Solo?, ser parte de la estrella?
DS:         Supongo que si, iría solo, a una muerte segura, un viaje para nunca volver, como todo gran                  explorador, como un sueño que una vez tuve, y una canción que me hace soñar e imaginar el                momento. De hecho hay una canción que encajaría perfecto en este momento.

-          H:           ¿Ah si?, y cuál es.



J

viernes, 18 de agosto de 2017

LIMBO





Que frágil es la vida, que breve la existencia, si pudiera contarlo todo jamás terminaría,  existir es sufrir, y amar es necesario para hacer llevadero al sufrimiento. Todo esto pensaba mientras observaba el techo de mi casa recostado sobre mi cama, “quisiera que el techo desapareciera para poder contemplar el vacío que tenemos sobre nuestras cabezas”, todo esto pensaba en una tarde cualquiera.

Era una calurosa tarde, cuando aún el calor era constante, antes de las frías tardes de invierno. Sentí la llamada hacia aquel cementerio, una voz oscura que retumbaba en mis pensamientos, como una constante inamovible que en sueños me llenaba de ideas, así que fui, dispuesto a ver qué me llamaba.

Me dirigí al cementerio, con mis pensamientos orbitándome, ideas, miedos, inseguridades atormentándome, el aplastante pasar del tiempo que no tenía piedad de mí, llegué a la puerta, vi personas varias ahí, los típicos vendedores de rosas, y muchos más entrando junto a mí, temía que los vendedores inoportunamente me acosaran para venderme sus mercancía floral, pero nadie se percató de mi presencia, así que librado de aquel acoso, tranquilamente entré. Ni la muerte es motivo para comerciar con el dolor, pensé.
  
Me adentré en el cementerio, caminando sin rumbo alguno, al principio éramos un grupo de personas que entramos, pero ya dentro, cada uno tomó distintos rumbos, hasta quedar yo solitario en un rincón de aquel cementerio.

Caminé y caminé, por las frías tumbas descuidadas, corroídas por el tiempo, consumiéndose lentamente por la erosión del olvido, yacían lo que quedaba de aquellos que sobre la tierra, una vez desbordaron de vida.



Las personas que yacían dormidas inertes sin conciencia, en ese escaparate de la muerte, me hacía pensar en lo efímero que es la vida.

E imaginé los sueños sin cumplir, que aquellos cadáveres se lamentarían si tuvieran la oportunidad de lamentarse.

Y una voz oscura, me susurra al oído, una voz que no provenía de ningún lado, me dijo:

“Ya está reservado tu aposento en este lugar”

Asustado corrí, huyendo de lo desconocido, del misterio que al no hallar explicación del origen de esa la voz, me heló la sangre de pies a cabeza, mi corazón saltó y latió con tal violencia, que sentí apretujarse en mi pequeño y frágil pecho, sentí la sangre abandonar mi rostro, y a mis extremidades tomar vida propia, sin que yo lo pensara, me encontraba huyendo, corriendo hacia la salida, huyendo de ninguna cosa, lejos de aquellas tumbas, y el silencio era ruidoso, la tranquilidad otrora reconfortante, era ahora una horrible pesadilla, corría y corría, hacia alguna salida, pero no había tal por ningún lado.



Tropecé con un anciano, que al golpearlo se desvaneció con el viento, no sin antes mirarme con una miraba desoladora, y decirme algo inteligible, que entendí como palabras burlonas.

Todo era gris, la serenidad de las tumbas me parecía ya tétrico, deseaba el caos de la ciudad, el ruido de la avenida, el caótico desorden ruidoso que caracteriza la vida, no ese lugar de paz tenebrosa.

Los matorrales del cementerio, los únicos seres vivos de aquel lugar, a pesar su color verde, lucían más siniestros aún, siendo parte de la tranquilidad mortuoria reinante en ese laberinto de tumbas, de la cual eran parte del paisaje desolador, parecían asomarse de entre las tumbas para saludarme y observarme silenciosas en mi tormento cruel. Caminaba buscando la salida, no podía hallarlo, grité para pedir auxilio, esperanzado en que alguno que por ahí rondaba, viniera en mi ayuda, grité y grité, hasta casi sentirme desfallecer, mi grito apenas produjo un eco entre los callejones de aquellos pabellones de nichos, y ninguno vino a mi ayuda, grité y grité hasta casi perder el conocimiento, hasta enrojecer mi garganta y marcar las venas de mi rostro, sin respuesta alguna, y sintiendo la inexplicable sensación de ser observado burlescamente por aquellos matorrales de plantas verdes tenebrosas, yo decidí entonces, aún con más desconcierto, seguir en mi infructuoso intento de encontrar una salida.



“Es solo un sueño” me repetía con premura, deseaba despertar en mi cama, regocijarme al ver que nada de aquello era real, que era todo solo una fantasía de mi mente aturdida.

Corro y corro y siento no avanzar, una larga fila de árboles, arbustos y pabellones de tumbas, que parecen no acabar, y me asusté, tanto que me sostuve sobre el busto, una estatua de alguien que sobre una tumba ahí había.
Una pesadilla, eso debe ser – pensé en mi – una larga y horrible pesadilla, solo tengo que esforzarme en despertar.
Y el busto sobre el cual me había sostenido, de pronto volteo la cabeza y me miró con sus ojos de mármol, y me dijo.
 “No es un sueño si no has dormido, no es la vida si no has vivido, ni la muerte si aún sigues aquí, estás en un punto intermedio, estás sobre el limbo.”

Espantado aún más, di un salto y solo corrí, ¿qué es lo que pasa aquí?, me pregunté, y corría a través del laberinto infinito de tumbas, el cielo se había nublado, el sol apagado su brillo, y todo bajo el cielo cayó en penumbra, no encontraba el camino que me llevara hacia la salida, todo era tan igual, inacabable, no podía tomar nada como referencia, todo eran tan repetitivo, tan cíclico, que me encontraba perdido entre multitud de tumbas anónimas, y los arbustos omnipresentes como testigos mudos de mi penuria estaban en todos lados, sentía algo en mí, que de mí se reían.



Qué significará todo aquello, en tanto caminar, decidí correr, y corrí con todas mis fuerzas buscando pronto llegar hasta el final de aquel lugar, hacia un muro que significara el límite de aquel cementerio fatal, y corría y corría, mis fuerzas se iban, y ni siquiera vestigios encontraba de que iba a algún lado, todo era tan igual, mi titánico esfuerzo parecía banal, los mismos patrones, tumbas, y oh, esos arbustos tenebrosos que contrastaban con el blanco mármol de las tumbas y nichos, que parecían observarme burlescamente en mi inútil intento de escapar. En tanto correr tropecé con otro anciano, al chocar contra su cuerpo, reboté y caí al suelo, sobre la tumba de alguien, aquel anciano, igual que el anterior, se desvaneció como el aire, no sin antes decirme “empieza a lamentarte por todo aquello que en vida jamás hiciste”.

Al querer reponerme, me apoyé sobre la lápida de aquella tumba sobre la que caí, y me llamó la atención, que no llevaba nombre alguno, salvo ver escrito en ella, un extenso epitafio tallado sobre el mármol, y aterrado comencé a leer el escrito que comenzaba así:

Que frágil es la vida, que breve la existencia, si pudiera contarlo todo jamás terminaría,  existir es sufrir, y amar es necesario para hacer llevadero al sufrimiento….


 

Feat: Señor Jugo Negro

viernes, 28 de julio de 2017

DESVANECIENDO EN EL TIEMPO

Hola, caminaba por aquí, venia fumando un cigarrillo, lidiando con la brisa marina que se afanaba en apagarlo, y no pude evitar notar la tristeza de tu semblante, a pesar que el día rebosante de color está, y el mar danza armoniosa con la marea, en tu mirada que se pierde por el horizonte se nota un brillo ausente, una búsqueda que nunca termina, observando hacia el lejano horizonte, hacia donde el sol se dirige para dejar todos en la obscuridad. Tu rostro luce más delgado que lo cotidiano y tu semblante ha perdido el color habitual que resaltan en tus fotografías, buscas o esperas algo, un momento o a un ser que te prometió volver o a quien te resignaste a perder... Bueno quizás solamente esté divagando, tal vez únicamente necesitas ordenar tus ideas, encontrar sentido a los acontecimientos dudosos que hasta ahora te ha tocado sobrellevar, tal vez solamente extrañas a tu casa, quizás solamente estés solo, no lo sé, te atormenta la incertidumbre, la calma, el tiempo que corre, y tú, estático durante el transcurrir de los minutos, aparentas apacibilidad… tal vez solamente es la incertidumbre de un futuro que te aflige y socava tu voluntad de existir.

Veo que has traído tu cuaderno de notas, puedo ver que desde hace tiempo no escribes, tus pensamientos fluyen como un caudaloso río pero son solo fugaces ya que no los transcribes, puedo ver que tu cámara está encapuchada, no pones su lente a la luz y ya no capta escenas de la vida como una vez anhelaste, estás divergiendo de tu voluntad de ser.

Al parecer, hay un ser que al irse se ha llevado una esencial parte tuya, hay algo que emana de ti, es tristeza es desasosiego, es la fantasía convertida en resignación, es la esperanza reducida a decepción, ya nada te alienta, nada llena de alegría tu corazón, ni la calidez de quien te ama en secreto, ni la esperanza de que con el tiempo alguien volverá a juntar los pedazos de tu corazón roto...

¿Qué miras cuando observas el horizonte?, ¿por qué diriges tu mirada hacia el sur?, ¿quién se halla en aquella dirección?, es como si quisieras buscar con la mirada algo que hay más allá de lo que tu campo de visión te lo permite, es como si desearas escapar a un lugar lejano, más allá de donde están los límites de esta ciudad, más allá de donde alguna vez tuviste miedo de cruzar, esperando que algo surja de la nada, que el silencio sea roto por una voz familiar diciendo tu nombre, y al voltear ver una silueta reconocible, esa mirada con esos ojos encandiladores, y esa sonrisa única que aún vive en tu recuerdo.

Pero ya nada está en orden, tus ideas divagan siempre entre la incógnita de las cosas que amaste y perdiste, hay rastros que se pierden en el camino que has ido caminando, solo querías, si, amar y sentirte amado, pero nadie puede controlar de quien enamorarse o quién se enamorará de ti, y aunque te hayas creado expectativas no puedes obligar a que alguien te quiera, por más bueno que seas con esa persona, tal vez no hay nada malo en ti, y las cosas están destinadas a no ser, así que solo date tiempo para sanar, y comienza un nuevo capítulo en tu vida.

Deja que el tiempo corra, sana y deja de llorar por un pasado que te hizo feliz, pero que se está desvaneciendo en el tiempo.

miércoles, 12 de julio de 2017

AMOR

De acuerdo con un estudio publicado en una edición de “Journal of Neurophysiology”, el amor puede convertirse en una adicción tan poderosa como la dependencia a la cocaína.

Como cualquier adicción, el amor también es una dependencia que sólo a partir de la abstinencia podemos superar.

martes, 11 de julio de 2017

MORIR A TIEMPO


Hay una esencia escondida en los sótanos de lo ineludible, yacen unas letras bajo los pies de quienes existen y ven al tiempo correr, absortos y cegados ante la trama de algo que no se avizora en la lejanía de hechos nada concretos, camina una sombra gris, en medio de multitudes anónimas, ciegos y grises como tantos que se pierden entre la multitud. Todo es gris, hasta el cielo, hasta lo que tocan nuestros pies, sombras difusas alrededor que hunde a todos hacia el foso de la melancolía, del desamor, de las negras fantasías de un futuro incierto y opaco. Cada individuo va caminando en la vida sin prever el futuro que se le avecina. Odio lo gris de esta ciudad, odio la falta de color, la falta de privacidad que uno esperaría con caminar a un lugar lejano donde no podamos ser encontrados. Y en el transcurrir, todo se vuelve lúgubre, todo ha perdido armonía, nada es bueno aquí, salvo la supervivencia, y yo ya no quiero sobrevivir más de lo necesario. Hay veces en que algunos mueren demasiado pronto, y otros demasiado tarde, la gran pregunta que me hago ahora es, ¿será posible morir a tiempo? Morir a tiempo, hay quienes cortan el hilo de la vida ante la tormentosa tristeza que les embarga, la depresión a veces puede ser sofocante, llegar a asfixiar tan desesperantemente, que uno siente que nuestra energía y vigor va siendo absorbida, que vamos muriendo en vida. Quién no consideró más de una vez al suicidio como último recurso para dejar de sufrir, quien no lo ha hecho, si yo soy uno de ellos, pero no lo suficientemente cobarde, o suficientemente tonto para atreverme a cortar, de la manera tan cobardemente esta vida.

¿Qué es lo último que vemos según las investigaciones antes del momento de morir? A nuestros seres queridos, a la persona que más amamos, sus rostros, en el momento de morir nuestra mente nos presiona un poco más por sobrevivir, por ellos.

Y viendo esto, me di cuenta, que en caso de que yo deba luchar por mi vida, en caso de que me hallase en peligro de muerte, en que debiera luchar por vivir y no morir, mi mente no tendría nada ni nadie a quien proyectar, nada que me dé un motivo para seguir viviendo, nada que me haga aferrarme a la vida, nada que le dé un sentido a seguir existiendo, porque después de todo, qué es la muerte sino la liberación del dolor, del sufrimiento, del hambre, del frío, del calor, del llanto y de la diaria lucha por sobrevivir… qué es la muerte sino la oportunidad de abandonar este ser frágil y ser parte de algo más o quizás de la nada. Un padre o una madre, gracias a la naturaleza y la selección natural, tienden a poner por delante de su propio bienestar a sus hijos, el amor es aquel sentimiento que los empuja a luchar por sus seres queridos, aquellos, sus hijos son lo que les permite luchar sea lo que sea el desafío, es lo que les da un motivo por el que vivir. Yo en cambio, sumido en un vacío profundo, en un hoyo al que voy cayendo sin jamás tocar fondo, gritando en silencio y sofocándome, si el destino me pusiera a prueba, si me presionara a tal punto que me exigiera luchar por vivir, creo que no habría nada que me dé una razón para hacerlo, nada que me aferre a esta vida, y simplemente, dejaría que la muerte me arrastre con ella, le seguiría como a una amiga.

sábado, 17 de junio de 2017

UN CHICO EN LA OTRA ORILLA



Caminando solitario por la orilla del río, en un día de nostálgica tarde, me adentré por senderos poco recorridos, y avanzando por la orilla derecha del río iba siguiendo su cauce, siguiendo la corriente, respiraba el mágico viento de una tarde soleada, escuchando el canto de aves e insectos que manifestaban de su existir al creador, y al divisar a la orilla opuesta, caminando a un joven veo por allí, en medio del bosque, por la orilla igual que yo, sin rumbo, pero serio, meditabundo, con una mirada fija en alguna cosa imaginaria en el inmenso cielo y camina, sereno, pensativo, le sigo con la mirada ocultándome entre los arbustos, y le veo llegar a una playa de arena en una curva del río, ¿cómo demonios llegó ahí?.
Ya en esa playa de arena ribereña, le veo caminar en círculo, va y viene dentro del área de aquella playa, y a pesar que nos separa el ancho río, puedo ver algo enigmático a ese joven, y a la vez un magnetismo extraño hace que sea inevitable quitarle la mirada a la distancia, y de lejos lo comienzo a observar, me oculto entre la maleza, y él, concentrado en no sé qué pensamientos de ir y venir, seguramente no notara mi presencia.
Y lo observo, a pesar de la distancia que nos separa, noto que es joven, delgado, aparenta por lo menos 24 años, tez blanca, tiene abundante cabello, con un flequillo tapándole la frente, el cabello le cubre las orejas, muy atractivo de rostro, viste un polo blanco, un jean azul desgastado, está descalzo, tal vez para poder sentir la playa bajo sus pies. En un rincón de la playa logro ver un bulto que resalta de la gris arena, diría que es su mochila, y sus zapatillas que se sacó para sentirse cómodo en esa playa.
Ahora que observo con más detenimiento, esa playa donde él se halla, me resulta muy familiar, a mi mente arriban recuerdos que hallo inexplicables, de algo haberlo vivido, pero recuerdos que son alegres momentos, los más de mi infancia y muy memorables, pero que al evocarlos al presente, trae consigo la nostalgia de ver idos esos felices momentos.
Y una lágrima desciende por mi mejilla derecha. Y continúo observando al jovenzuelo de la orilla opuesta.
Sigue allí en su ir y venir, caminando en grandes círculos sobre la arena, absorto, sumido en lo que parece un trance, su semblante muestra gran preocupación, luego se detiene, está quieto, mira al suelo a un punto fijo, comienza a dibujar algo al aire con el dedo índice mientras murmura, diría que hablando en voz baja, como para sí mismo.
Luego, como si en un sueño habría estado, despierta, toma conciencia de dónde está y camina buscando algo en la playa, fija su mirada en algo que está en el suelo, lo levanta, era una roca, lo coge y con fuerza lo lanza al río, veo la roca atravesar en su trayectoria parabólica el espacio, luego de su máximo ascenso, se precipita, cae al río, y chapotea en el agua, observo los anillos de la onda expansiva crecer y desparecer en la corriente del río.
Aquel chapoteo en el agua, trae a mi mente el recuerdo del efecto que produce algo que cae al agua, el mismo que hacen los peces cuando atrapan algo que sobre la superficie va flotando, y recuerdo los días en que hacíamos salidas de pesca con mis amigos en la canoa de mi tío, a relajarnos, como un juego en tardes de aventura, íbamos luego de planearlo durante la semana.
Número 01 y número 02: Her y Julio, si, aquel dúo con el que crecí, y juntos planificábamos nuestras excursiones, aventurescas salidas de pesca con más o menos 3 días o una semana de planificación anticipada, íbamos planeando los detalles: qué llevar, y qué hora salir para llegar a en el mejor momento, y sobre el mejor lugar a donde iremos.
Comprábamos cigarrillos (infaltable), una cajetilla de 20 unidades, algo de comer, hilo de pescar, y tripas de pollo para nuestra carnada.
Luego simplemente llegábamos, nos reportábamos a mi tío, nos prestaba la canoa e íbamos a explorar el rio, sea aguas arribas o aguas abajo, buscando el lugar más tranquilo y el más apartado posible para pescar, en este lado del río o en la otra orilla.
Aunque no importaba si atrapábamos o no algún pez, la pasábamos genial, recuerdo que yo nunca pude pescar ninguno en aquellas salidas, y mis dos amigos no pescaban más que uno pequeño, y solo uno de ellos a la vez, que no eran por cierto grandes ejemplares como el de uno experto en la pesca. Pero una victoria, un trofeo al fin, quizás una victoria pírrica, no importaba los peces atrapados, importaba los momentos que quedaron en nuestro recuerdo, estampados hasta la posteridad de nuestros días.
Creo que nuestro fracaso en la pesca era, porque pasábamos la mayor parte del tiempo conversando sobre trivialidades de adolescentes, y ya viendo que el tiempo pasaba sin pescar ni un solo pez, solíamos decir: “Ya, silencio para poder pescar”.
Aquellos silencios eran efímeros, su brevedad era plausible, de escasos minutos su durabilidad, luego surgía una idea, un evento, algún suceso que hiciera romperlo, y la conversación reanudaba, y aunque en voz baja, no dejábamos de comentar sobre nuestras ideas y aquel o aquello.
Pero estando en la canoa, además, no dejábamos tampoco de fumar los cigarrillos que llevábamos, la paciencia no era virtud de ninguno, y el aburrimiento se hacía presente al no pescar nada a medida que la tarde transcurría, y llenos de impaciencia movíamos el anzuelo muy frecuentemente, no faltaba momentos en que los peces eran más inteligentes que nosotros porque se comían la carnada, sin llegar a morder el anzuelo, y cuando lo sacábamos del río para verificar que todo siguiera bien, veíamos el metálico anzuelo, sin la carnada inicial, ni pez que lo haya mordido. Rayos, que pésimos pescadores éramos.
Aún para coronar nuestras aventura, a veces no faltaba que de al menos a uno de nosotros, el anzuelo se le quedara enredado entre las palizadas del fondo del río, si había suerte lo lográbamos sacar, sino había manera, recurríamos a cortar el hilo, resignándonos a perder el anzuelo, y debiendo conformarse el desdichado, a contemplar a los otros dos en su intento de seguir pescando, sea echándose en lo orilla fuera de la canoa, fumando un cigarrillo, observando el río correr, a las nubes crear formas abstractas sobre el celeste firmamento, o la copa de los árboles, escuchando el cantar de aves e insectos, todo matizado por las refrescantes brisas de la tarde sobre el río Mayo… Sí, eran momentos felices.

Regreso en sí, de mis recuerdos a la realidad, y sigo observando a ese chico, lo veo pensativo otra vez, inmerso en sus dubitaciones como si hubiera retornado nuevamente de sus cuestiones filosóficas, o lo que en ese momento le preocupaba solucionar. Parecía que nuevamente él volvía a entrar en sí, como si hubiera estado sumergido en un sueño y abruptamente al despertar, tomara conciencia del lugar donde se hallaba.
Ahora, esta vez parecía inquieto como si deseara descargar emociones fuertes que le presionan el pecho, y con el pie derecho, pateó la polvorienta arena seca de la playa, la cual con el viento, se elevó y creo una pequeña cortina de polvo que con el viento fue llevado como una blanca neblina que se iba desvaneciendo poco a poco cada vez mientras más lejos iba.
Y le vi acercarse a sus pertenencias, buscar algo, estaba de espaldas hacia mí, le vi rebuscar en su mochila, al parecer debido a no encontrar lo que buscaba, empezó a sacar cosas que guardaba dentro: una gorra, una libreta marrón, un balador, algunas bebidas, y luego, pareciendo haber encontrado lo que buscaba, volvió a guardarlas todas en su mochila. Con ese “algo” en la mano, se puso de pie, y nuevamente caminó hacia el río, ese “algo” al parecer, no era más que un cigarrillo, y le vi pasar la longitud del mismo por la nariz, aspirando su aroma mientras cerraba los ojos, parecía que le agradaba sentir el olor de aquel cigarrillo, y luego de haber disfrutado de aquel evidente agradable aroma, se lo llevó a los labios. Y me pude percatar además de que aquel chico, era poseedor de unos gruesos labios carnosos.
…Ver el cigarrillo hizo arribar a mi mente aquellos recuerdos en cómo iniciamos nuestros vicios, nosotros tres…
Desde niños teníamos curiosidad por fumar cigarrillos, la curiosidad nació desde que veíamos a casi todos los adultos a nuestro alrededor hacerlo.
La curiosidad de un niño es infinita, no conoce límites.
Recuerdo que cuando era niño, tenía tanto interés de probar los cigarrillos al ver que en todas las fiestas, todos, o casi la mayoría de adultos lo hacían. En realidad de niño, siempre tuve dos curiosidades respecto a lo que solía observar como un ritual común en las fiestas sociales: Beber alcohol, y fumar cigarrillos.
Mi curiosidad por el alcohol fue fácilmente aplacada, yo siempre, en toda fiesta social a la que acompañaba a mi madre, le manifesté a todo aquel adulto al que veía beber alcohol (cerveza), que quería probar aquello que los adultos bebían, y que a los niños les era negado, algunos quizás sorprendidos por la insolencia de un niño que quería tomar a tan corta edad el alcohol, me negaban hacerme beber un sorbo de su vaso, y otros, pocos pero alguno, compadeciéndose de un niño curioso, o quizás alguno siendo consiente que para un niño el sabor de la cerveza le resultaría tan desagradable que perdería ya, las ganas de tomarlo, lo hacía. Así, pues, al probarlo y sentir lo amargo que era, mi curiosidad por el alcohol fue anulado por aquella experiencia. No tenía un sabor dulce como el chocolate caliente, o un refresco o una bebida inofensiva de las que había tomado ya, y cuyo sabor era agradable al paladar.
Pero en el caso de cigarro, esta vez ninguno de ellos, ni siquiera quienes me habían hecho tomar la cerveza de su vaso, me permitían siquiera que probara la nicotina, ni siquiera una jalada del humo que todos exhalaban de los pulmones.
Pero el que todos se negaran a permitirme fumar el cigarrillo, hizo que mi mente buscara maneras de saciar mi curiosidad, sea como fuere, mi ingenio era entonces muy superior a lo que lo es ahora, una lástima, y comencé a observar el entorno, y pude notar un detalle que podría permitirme fumar de un cigarrillo, pese a la negativa de aquellos adultos de doble moral.
Recuerdo haber observado que cuando alguien estaba a punto de consumir el tabaco de su cigarrillo, lo botaba al piso aún prendido, algunos, al arrojarlo, con el pie lo aplastaban hasta apagarlo, y otros solamente lo botaban al piso aun prendido y con un poco de tabaco que se podía aún fumar. Entonces, un día estuve atento a que alguien arrojara su cigarrillo encendido para ir tras él, recogerlo, y al fin saciar mi curiosidad.
Y tal cual lo previsto, alguien lo hizo, y yo, inmediatamente, temiendo que se apagara antes de llegar a él, corrí y lo encontré en medio de las hojas secas que aún estaba encendido, yo lo junté y jubiloso de al fin podría sentir lo que todos sienten cuando fuman un cigarrillo, me emocioné, ¿qué placer podría haber en inhalar el humo de aquella cosa?, ¿por qué todos parecían disfrutar de aquello? y aún lo estaba dirigiendo hacia mis labios cuando de pronto sentí sorpresivamente que una mano me detenía sosteniéndome el brazo donde tenía el cigarrillo, y con la otra mano, me lo quitaba y lo arrojaba muy lejos. Yo, sorprendido, miré alrededor mío, veía que todos me estaban observando, diría que todos estaban admirados de la osadía e insolencia de un niño que quería fumar a tan corta edad. Y fue quizás tratando de evadir aquellas miradas inquisidoras cuando decidí mirar hacia quién era quien me sostenía y frustró mi intento de fumar a tan cerca de haberlo logrado, al levantar la mirada, era mi madre. No recuerdo si fui regañado, o me aplaudieron por mi curiosidad, lo cierto es que mi madre debió haber dicho algo a todos ellos, para que a partir de aquel momento todos se aseguraran de apagar su cigarrillo antes de arrojarlo.  Mi plan de experimentar lo que era fumar, quedó frustrado en ese entonces.
No fue hasta crecer un poco más, con cerca de ocho o los once años, que con mi primo intentábamos crear nuestros propios cigarrillos con las hojas secas de las plantas de Tabaco que por ese entonces crecían en el jardín de mi casa. Ya que no podíamos comprar cigarrillos industriales, nosotros elaborábamos el nuestro, teniendo ya el tabaco seco a nuestro alcance, solo quedaba enroscarlo en forma de cigarrillo, así que con una hoja arrancada de nuestro cuaderno de escuela envolvíamos el tabaco en él. Hacíamos el intento de succionar el humo de aquellos cigarrillos artesanales, el humo del papel de cuaderno quemado y el tabaco seco era muy desagradable, nos dejaba un muy amargo sabor en la boca, y era debido a, según asumimos, que aquel cigarro hecho por nosotros, no era igual al que se vendían en las tiendas. No es de sorprender que muchas veces fuimos sorprendidos por algún adulto y esta vez sí fuimos castigados por aquella osadía, y nos prohibieron el volver a hacerlo.
Edgar, un primo ya mucho mayor que nosotros, que sospechábamos que ya había empezado a explorar muchos más placeres de la vida que para nosotros a tan corta edad eran impensables, fue quien tuvo un papel protagónico en que nosotros tres aprendiéramos a fumar. Él tenía cigarrillos, el siendo ya mayor, los conseguía con mucha facilidad y fue con quien íbamos a que nos enseñara a como fumar, a como “golpear”. Solíamos visitarlo a su casa, él nos hablaba de música y escuchábamos de sus aventuras, sus proezas sexuales que nos dejaba absortos y que eran quizás, ahora analizándolo en retrospectiva, posiblemente exageraba demasiado para ganarse la atención de unos ingenuos niños. Nosotros pues, íbamos a la terraza de su casa y estando al aire libre y en horas de la noche, quedábamos bajo el firmamento esmaltado de estrellas, y así,  mi primo, Julio, y yo, nos sentábamos en media luna frente a Edgar quien, demostrativamente y explicando, iba paso a paso mostrándonos el bohemio y ancestral arte de fumar cigarrillos, esta vez, eran cigarrillos de verdad, y él tenía bastantes, como para que cada uno aprendiera con el suyo propio. Luego de haberlo observado, y escuchado sus instrucciones atentamente, tocaba a nosotros el intentarlo.
El primero en hacerlo fue Julio, tomo un cigarrillo, lo llevó a sus labios, lo encendió mientras yo y mi primo, lo observábamos nervioso, lo prendió sin dificultad. Muy bien – Le dijo Edgar – Ahora es el momento de Golpear con los pulmones.
Vimos a Julio, succionar el humo en la boca, y luego aspirar el humo del cigarrillo como si estuviera dando un largo suspiro… Al haber hecho eso, se le hincharon los ojos, miró al cielo y tosió como nunca en su vida lo había hecho y nunca en mi vida vi a alguien toser de esa manera tan desesperante, era como si se hubiera estando ahogando, como si el aire le faltaba, nosotros con mi primo le miramos espantados, creíamos que era el fin de nuestro amigo, y buscando que Edgar lo Auxiliara o nos dijera que hacer con Julio, sin embargo Edgar solo se reía mucho y solo decía – “Muy bien, muy bien carajo, eso es golpear, así se fuma.”
En mis recuerdos, mirando a las personas fumar, a ninguno les había pasado algo similar, siempre les veía tan natural fumar, como el mismo acto de respirar, creía que algo malo había hecho julio, o es su defecto, esos cigarrillos tenían algo muy diferente. Julio se ahogaba, le vi retorcerse de dolor, se apretaba el vientre, tosía muy fuerte, le vi escupir, casi querer vomitar, y poco a poco, iba restableciéndose, su respiración volvía a la normalidad, los ojos le comenzaron a lagrimear, se puso muy colorado, y luego le veía reír.
Luego dijo Julio que se sentía muy mareado, que la cabeza le estaba comenzando a doler, y a dar algo de vueltas. Edgar dijo que eso era normal.
Luego fue el turno de mi primo, pero él mucho más cuidadoso aspiró poco humo, “golpeó” y tosió muy fuerte, aunque menos que Julio, siempre cauteloso, fue más moderado su toser.
Luego los tres me miraron y supe que era mi turno de fumar. Yo, algo asustado por lo que vi anteriormente, me empecé a desanimar, luego, mi típico instinto de autoprotección, me dictó a decir que ya no quería, sin embargo, la fuerza opuesta, el de la curiosidad, actuaba como una pequeña voz interior que me incentivaba a continuar, así que aunque dudándolo dije que mejor ya no quería hacerlo, entonces, no recuerdo si fue Julio o Edgar quien lo dijo, pero escuché a alguien decirme: ¡¡¡FUMA MIERDA!!!, y eso me motivó finalmente a no quedarme atrás, e hizo que succionara el humo del cigarrillo.
Edgar me dijo: “Aspira profundamente”. Al hacerlo, sentí que un cuchillo se clavaba en mi pecho, era el humo entrando en mis pulmones y con mucho dolor, tosí igual que todos, mi reacción fue similar a la de Julio, mareo, nauseas, asfixia, como si una mano invisible me estuviera impidiendo respirar, era la primera vez que mis pulmones eran invadidos por el humo de cigarrillo.
Luego sentí un mareo, que hizo que me tumbara y dejara caer en el piso, observado las estrellas lejanas, en el inconmensurable espacio al que mi mirada apuntaba.
Le dije a Edgar ¿Cómo le puede gustar tanto a la gente esto?, él me dijo, “Ya te gustará”, y tuvo razón.
Regreso a la realidad, a la orilla del río, escuchando el sonido del agua correr, y continúo mirando al joven en la orilla opuesta, y miro que va fumando su cigarrillo, pero noto algo diferente, un detalle, yo que he fumado mucho, sé que un cigarro se va consumiendo lentamente, a comparación con el que ese chico estaba fumando. Veía que lo que él iba fumando, iba quemándose más rápido de lo que se esperaría que se quemara un cigarrillo normal, y que decir de la cantidad de humo que botaba el cual era muy abundante, no solo eso, aquel joven lo iba fumando de una manera muy rápida y casi precipitada, como no queriendo desperdiciar nada del humo que de aquel cigarrillo suyo salía.
Ya desde mis 14 años era un fumador recurrente, y sabía por propia experiencia que un cigarro de tabaco no se quema con tal rapidez, y no bota tanta cantidad de humo, y tampoco se fumaba una pitada tras otra sin descanso, como si no se quisiera desperdiciar nada del humo que de ese extraño cigarrillo salía. Yo sabía que era desagradable y hasta doloroso hacerlo en intervalos de tiempo tan cortos… Solo existía una explicación a aquello, basada también en mi propia experiencia; no era de tabaco el cigarro que iba fumando, me dije en sí, es de otra cosa…
Había escuchado desde siempre una palabra algo extraña, una palabra que era mencionada con cierto temor, recelo y envuelta en obscurantismo, una palabra algo exótica en el vocabulario cotidiano, y que casi la mayoría temía mencionarlo muy fuerte; una palabra que al ser pronunciada pareciera evocar o hacer referencia a una especie de deidad enigmática o algo con propiedades mágicas o sobrenaturales, una palabra cuya pronunciación y sonido hacía pensar que se trataba de algo de origen extranjero y hasta prohibido: MARIHUANA.
En el colegio escuchaba que los profesores decían aquello era malo, muy malo, malísimo, y sin embargo conocía a algunos estudiantes que lo consumían, pero yo sugestionado por el adoctrinamiento de los profesores del colegio, me había auto prohibido (sin haberlo probado) esa sustancia, por tanto no me había nacido ni la curiosidad ni la intención de probarla, ya que aquellos quienes sabía que lo consumían, eran estudiantes que estaban involucrados en vandalismos y pandillas callejeras. “Son Drogos” pensaba.
Habiendo entrado ya en mi etapa universitaria, veía que estudiantes que no eran violentos ni delincuentes, eran consumidores frecuentes de la marihuana, eran estudiantes con un carácter amable y pacífico, no eran antisociales y a diferencia de los que conocía que lo fumaban en el colegio, estos si tenían metas, sueños y eran chicos de los cuales se podría esperar muy optimistamente un futuro muy prometedor, que serían además muy útiles a la sociedad, a diferencia de los fumones de mi etapa de colegial, y aconteció pues que un paradigma estaba sufriendo en mí una gran paradoja.
¿Qué es bueno y qué es malo?, sin querer algunos de esos jóvenes, se hicieron amigos míos, los iba conociendo y no parecían ser los típicos delincuentes que estereotiparon los profesores de mi colegio respecto a los que se veían involucrados con la marihuana, pero sin embargo, a pesar de llamar a muchos de ellos mis amigos, no sentía en mi ninguna necesidad, ni ganas, ni la curiosidad  de preguntarles sobre la hierba, o siquiera sugerirles que yo quería probarlo, ellos, siendo muy conscientes de mi opinión al respecto, siempre me respetaron y ninguno intentó hacerme consumir en contra mi voluntad, ni siquiera el grupo intentó ejercer presión sobre mí, eso hizo que yo los respetara mucho más, y siguiera considerándolos mis amigos.
Y continuaba así mi vida, sin consumir drogas ilegales.
Y debido a mis deberes universitarios, me alejé durante mucho tiempo de mi primo, y Julio se fue de la ciudad, cada uno de nosotros entonces comenzó vidas paralelas, hasta que un día, después de un prolongado distanciamiento con mi primo, en medio de una conversación, descubrí que él ya era un consumidor de marihuana. ¿En qué momento pasó?, él lo descubrió por su cuenta, entonces por primera vez tuve en mi la curiosidad, y le dije a él, que también yo quería probarla.
Julio por ese entonces había regresado a la ciudad, luego de años sin haberlo visto, y nos comentó que en todo ese tiempo que estuvo lejos, tampoco había fumado la maría, y por eso también tenía curiosidad de probarla. Nuevamente el trio con el que comenzamos a explorar lo desconocido había vuelto a ser juntado por el destino.
El problema era conseguirlo, mi primo felizmente, ya sabía cómo hacerlo, él fue quien se encargó de aquello, así que quedamos en ir a un lugar apartado, tranquilo y seguro para en ese lugar experimentar el efecto del Tetrahidrocannabinol por primera vez;  la vereda de nuestro colegio en la  noche fue el lugar escogido.
En aquellos tiempos, nuestro colegio se hallaba casi a la periferia de la ciudad, había una calle ancha con árboles a ambos lados que cubrían de sombras las vereda en las noches, brindándoles una obscuridad que nos era propicia, además, debido a la escaza iluminación de aquella calle, era poco concurrida en las noches, y cualquiera que casualmente caminara por esa calle, no podría distinguir algo que pudiera haber en las veredas del colegio protegidas por las densas sombras que causaban los árboles de pomarrosa, sumado eso a la poca iluminación del lugar por entonces, era el lugar perfecto.
Y fuimos allí, los tres, sentados en aquella vereda, algo nerviosos por una que otra persona o moto que circulaba por la calle, prendimos unos cigarrillos que habíamos llevado y comíamos algunas golosinas para mitigar los nervios, mientras mi primo comenzaba a armar el troncho y luego fue quien lo encendió y primero lo fumó, luego, aun encendido, se lo pasó a Julio, y como siempre me lo pasaron a mi sin tanto dramatismo.
Mis expectativas aquella primera vez fueron rotas, esperaba tener alucinaciones fantasiosas, volar por los aires, ver colores y tener algún tipo de experiencia extrasensorial o hasta psicodélica, y cosas así, que era común escuchar decir a muchos quienes supuestamente decían haberlo fumado, y que luego entendí que solo eran charlatanes. Pero nada de eso pasó. Recuerdo que no tuve ni sentí nada novedoso en mí, Julio se quedaba observando un árbol y él decía que estaba esperando ver algo, decía cosas como “Oigan es normal o me parece que aquella sombra se está moviendo”, y yo le preguntaba a mi primo, ¿Qué se supone que debo sentir?, mientras él parecía estar en otra dimensión, riéndose de algo y mirándonos a nosotros que estábamos confundidos por no sentir nada diferente aún, y regresé ese día a casa luego de esa primera vez, decepcionado. Luego supe,  que al fumar marihuana por primera vez nadie siente nada diferente, habría que esperar fumar dos veces más, para sentir los espectaculares efectos del THC, interactuando con mi cerebro, y como siempre, tuvieron razón.
Desde el día en que pude sentir los agradables beneficios relajantes y potenciadores sensoriales de mis cinco sentidos que marihuana estimulaba, me volví más introspectivo, más abierto al mundo, mis paradigmas fueron destruidos con contundencia, y diría que me iba volviendo cada vez una mejor persona, me comencé a dar cuenta de los errores de mi personalidad, comencé a verme a mí mismo a través de los ojos de un observador, y poco a poco iba evolucionando como persona, llegaba a un estado de introspección y de conciencia que era muy difícil o hasta imposible llegar de manera natural, y en ese estado, como un trance consiente, tomé muchas decisiones y abandoné muchas ideas arraigadas que tenía en mi desde muy niño, que quizás me han imposibilitado alcanzar algún tipo de felicidad en mi vida. Desde entonces, mis mejores meditaciones e ideas, fueron logradas bajo el abrigo de la marihuana y el estado al que ponía a mi mente para ponerme frente a revelaciones de mi propio yo, que hasta eran desconocidas para mí mismo. Cada vez que yo requería encontrar respuestas a algo, y estaba tan preocupado, estresado como para concentrarme en meditar, recurría a la marihuana para alcanzar la serenidad y por fin ayudar a mi cerebro a concentrarse y relajarse para ayudarme a pensar con mayor claridad, y luego de haberlo fumado, me encontraba muy en paz, sereno y tranquilo.
Volví yo en sí, y veía a ese chico muy en paz, sereno, tranquilo, quizás gozando de los efectos, ya sin ese aspecto de alguien preocupado e inquieto por pensamientos tormentosos que anteriormente quizás le habían estado aturdiendo, y en su semblante vi regocijo como si sus problemas que le sumían en pensamientos se hubieran hecho humo, podía vislumbrar una leve sonrisa en su rostro, una agradable sonrisa de satisfacción, ya no era el mismo que estaba inquieto, ahora lucía con la serenidad propia de alguien que solo conoce amor y paz en su vida, y de pronto sucedió que le vi levitar, alzarse por el aire, desafiar la gravedad, miraba hacia un punto lejano del horizonte con la mirada fija, y repentinamente giró la cabeza y comenzó a mirar hacia donde me encontraba yo, parecía que ya había notado mi presencia, y me inundé de temor, el temor similar al que siente una presa que al ser descubierta por la fiera de la cual se escondía. Solo que mi temor era una suma de miedo y espanto, pues no parecía ser alguien común, porque este venía acercándose a mí por los aires, flotaba en el aire y venía atravesando, sobre las aguas el rio con un rostro apacible y los brazos en los bolsillos, despreocupado pero mirando hacia donde yo estaba, era evidente que venía hacia mí. Una fuerza invisible inmovilizó mis miembros que me impidió salir corriendo, y estaba asustado, aterrado, mi instinto de supervivencia me incitaba a huir a correr con todas mis fuerzas, pero una fuerza opuesta me detenía, diría que aquel joven me había inmovilizado, y lo veía acercarse más y más, y mientras la distancia entre nosotros se reducía, pude ver con más claridad a medida que se acercaba, de sus rasgos faciales. Es más atractivo de cerca, su cabello brillante adquiere un tono rojizo oscuro con el sol, su rostro tiene lunares, uno en su mejilla derecha, otros tanto en su cara, y cuello, creo que se me hacía alguien muy familiar.

Y entonces me di cuenta que todo este tiempo me estaba observando a mí mismo.

sábado, 10 de junio de 2017

HEY TU, LA DE TRISTE MIRADA…

Hey tú, la de ojos de diamante, de sonrisa alegre pero ojos llorosos, quiero alegrar esa mirada, dar sentido a los latidos de tu corazón, quiero que tus sueños sean felices, no ilusiones ni fantasías vanas, quiero que corras tras algo real, no tras un arcoíris que aunque colorido solo un espejismo es. Hey tu, la que está al otro lado de esta pantalla, mirando caracteres inertes de un frío monitor, quiero que mires dentro de mí a través de estas palabras, que sientas lo que por ti siento, que descifres los misterios de mi alma enamorada, que visualices lo mucho que estoy dispuesto a amar, quiero que nunca más, tu llanto sea de dolor. Hey, la de un corazón solitario, quiero contarte una historia de amor.
 "Un día de Julio, arribó a una tierra extraña, un alma solitaria que huía de la soledad, huyendo de ese negro fantasma desolador de almas puras. El arribo fue lamentable, presencias nuevas, hostilidades nuevas, frios corazones, pero entre todo el tumulto de presencias extrañas, un resplandor brillaba entre la oscuridad de la soledad que nuevamente comenzaba a cercar su existencia: Dos bellos ojos, ojos de diamantes, ojos relucientes, hermosa mirada, que aunque fría al contacto, era cálida al corazón. Esa alma que buscaba una pizca de felicidad, sintió temor ante una mirada cegadora, imponente, misteriosa, magnética, temió ceder ante el encanto de deslumbradora portadora de invaluables gemas. Pero todo intento de lucha, de evadir el destino fue vano, Cuando pensaba que no podía ceder más, un día al despertar se dio cuenta que había ocurrido algo inesperado, esa mirada, se apoderó de sus sueños. Y cada día, aunque no viéndola físicamente, en los sueños hacía presencia. “Maldición-Se decía al despertar-Hoy volví a soñar con ella, y ya quiero dejar de hacerlo”, huir de los sentimientos, es como huir del día, estar enamorado y no ser correspondido, es como un mar de abejas atormentándonos las 24 horas, mientras más se huye de ellos, más grande se vuelve el tormento.”
Corazón enamorado, quiero de una vez por todas zanjar cuentas…
Hola, desde hace mucho tiempo que nos vemos, y me di cuenta que no se ni tu nombre, y a pesar de nunca intercambiar palabras pareciera que ya te conozco.

Cada día te veo en mis sueños y al despertar tu imagen se desvanece, ya no quiero perderte al dejar de soñar, quiero palparte en la realidad, sentir tus labios sin que te esfumes como el aire, sentir con la yemas de mis dedos la textura de tu piel, escuchar tu voz, y ver esos ojos mientras te digo que TE AMO. Ya no quiero jugar a la moneda con el destino, ya no creo en el azar, ya no creo en las planificaciones, ni en las previsiones. En términos de sentimientos, las cosas tienen más éxito mientras dejamos más campo a la espontaneidad, más a los instintos, a lo que nos diga el corazón, que lo que podamos razonar y calcular. Las razones no toman en cuenta la variable del corazón, es una de las ocasiones en que tanto pensarlo no tiene efecto. Hey tú, cuya mirada me fulmina en sueños, deja que mi corazón te llene de fuerzas, deja que mi amor te fortalezca, permite que tus labios endulcen los míos, quiero que tus ojos de diamantes de felicidad resplandezcan…

martes, 6 de junio de 2017

VIDA

Yo aquí un esclavo del tiempo, sumiso a la voluntad de Cronos, que pasa, solo nos permite vivir en el ahora, aunque yo quiero por mucho vivir en el pasado y conocer lo que vendrá en el futuro, para esquivar lo que pueda golpearme y prepararme a atrapar lo que pueda acariciar mi vida.
Pero no todo es como uno sueña, sino como vive, y está preparado para una lucha sin cesar, que nunca cesa, que nunca termina sino hasta el último suspiro.
Las personas son esclavos de la vida, de una civilización, de un gobierno, de un estado que los adoctrina, los marca, los fiscaliza, los valúa, los educa, vigila, empadrona, emplea, controla…

El ser humano es infeliz por la sociedad artificial donde existe, con leyes creadas por hombres, que van muchas veces en contra de su propia naturaleza, y esa paradoja entre el instinto y lo que las leyes dicen, es lo que causa que todos los humanos existan en un mundo oscuro, regido por patrones inventados, sin ningún paralelo en el entorno natural, que el hombre vanidosamente abandonó.

sábado, 27 de mayo de 2017

DESTINO

Yo que lloré sin cesar en mi solitaria cama
acompañado con el Bob esponja que en un día me obsequió,
tan tierno detalle jamás podré olvidar
fue el primer gesto de amor que alguien por mi hizo
y que en el oportuno momento no supe valorar

Pasaron los días y me fue enamorando
sus palabras y sus hechos al decirme eran sinceros
yo sin saberlo me fui enamorando, y amoroso al inicio
estaba yo confundido, jamás habían dado tanto por mi

Y cada día y cada semana transcurría, y con sus acciones,
sinceras y palabras tiernas, fue poco a poco haciendo
ceder la parte dura de mi corazón
poco a poco hasta ablandarlo, hasta enamorarlo

Comencé a hacer yo las locuras que no me creí capaz de hacer
fui cediendo ante mi amor, hice cosas por amor
por primera vez sentí que amaba a alguien más encima
que a mí mismo, con más prioridad que a mi vida misma

Y justo cuando ya empezaba a dar todo por amor
comencé a sentir la frialdad de sus actos
su crueldad para conmigo que estaba fundado
en un resentimiento quizás o no justificado por hacerme sufrir

Y mi debilidad se fue convirtiendo en su fortaleza
cada parte mía le fue perteneciendo, y tomó conciencia
del poder que sobre mi ejercía, del valor que en mi tenia
y de la importancia y la necesidad de estar en mi vida

Y fue lo más cruel posible, aunque no sé si lo hacía
con el fin de que le llegara a odiar para yo dejarle
porque no tenía el valor de hacerlo y esperaba que
sea yo el que diga Basta! y finalizara la relación

Tal vez ambos fuimos débiles, nadie tuvo el valor
de primero dar por finalizado la relación
ambos esperábamos que sea el otro quien lo haga
y al final quien nos separó fue el mismo quien nos unio: EL DESTINO

jueves, 25 de mayo de 2017

MOMENTO

Aun creo que algo puede trascender, no aquí, sino en otro lugar, en otro tiempo, en un mejor momento y bajo mejores circunstancias.
Tal vez mi momento no sea el presente para buscar algo más sentimental con alguien, tal vez aun no lo sea.
La vida, el destino me está diciendo insistentemente que este no es mi momento y que debo esperar a algo, en otro momento.
Quizás quiere que me encuentre libre, sanado y sin ataduras hacia ningún pasado, para que cuando extienda su mano y pueda ofrecerme lo que la vida me tiene preparado, yo pueda extender la mía y tomarlo lo que me ponga frente mío.
Eso es lo que me gustaría creer, lastimosamente ya no creo que exista un destino, o que ya estemos predestinados a estar con alguien, poco a poco me inclino a creer que todo en esta vida no consiste más que en interacciones al azar con otras personas, interacciones movidas por la causalidad, sin ningún tipo de divinidad de por medio, no hay ningún hilo invisible que nos ate a otra persona, y con la que deberíamos estar si o si para cumplir algún designio de alguien o algo.
Todo esto es un hermoso mundo pequeño, cada momento es infinitamente complejo, no tenemos el control de nada de lo que suceda a nuestro alrededor, solo tenemos la opción de aprender a nadar en una marea de sucesos lógicamente concatenados entre sí con eventos pasados, para que conlleven a un futuro igual de lógicamente consecuente con las decisiones y circunstancias conducentes a ello; o la otra opción es no luchar, y dejarnos arrastrar con su corriente hacia el fondo y nunca poner resistencia.
“Existen diferentes tipos de prisiones, cargamos la nuestra todo el tiempo”
Visto esto, mi alma es prisionera de este cuerpo débil, frágil y mortal, es este cuerpo de carne y la prisión con los barrotes que mantienen presa a mi alma, y mi alma debe quien lidiar atrapada en esta materia biológica, con la fragilidad y vulnerabilidad de este cuerpo, así como sus limitaciones, que son causa del suplicio que llevamos día a día en esta vida.
Esta alma debe soportar el dolor, el frio, el hambre, las enfermedades, el miedo y las inseguridades de este cuerpo.
La única manera que puede ser liberada mi alma, es destruyendo la prisión que la tiene confinada.
Muchos le temen a la muerte, yo a solo morir, porque sé que el morir puede ser doloroso, pero con la muerte viene mi verdadera liberación, mi ascensión… o quizás simplemente La Nada.
Sea cual sea el caso, la muerte tal vez sea como un agujero negro, todo lo que entra en él, no vuelve a salir, el momento exacto en que uno muere, es el momento en que se cruzaría el horizonte de sucesos en el caso de un agujero negro, aquella frontera de una vez cruzado, no existe retorno.

Quizás solamente Jesús pudo retornar, pero Jesucristo en este caso sería una singularidad por su naturaleza divina y atemporal.

martes, 23 de mayo de 2017

ID

Solo cuando estas en lo más bajo del dolor y el sufrimiento es cuando uno se comienza a cuestionar el porqué de las cosas y de su vida.
Solo entonces uno ve a la vida en retrospectiva y se pregunta si todo lo vivido ha tenido sentido y en que fallamos.

Amar es el sentimiento más sublime que existe, y eso es lo que siento por ti, algo grande inmenso, infinito, aunque estés en un lugar que desconozco, sé que eres especial para mi eres parte de mí, pero cuando se habla de lo infinito, hablar de una parte es hablar del todo, así es como tú eres todo para mí.

Quiero ser el pensamiento que se manifieste en tus sueños, quiero ser quién en un fugaz momento, me cruce en tu mirada, y que por lo menos reserves en tus recuerdos un breve espacio para mí, para que mi corazón rejuvenezca con la vitalidad que irradias a mi alma, si acaso me niegas eso, no importa, de todos modos, las estrellas están cerca de mi todo el tiempo.

Pocos a poco deje de llorar seguido, ahora solo son esporádicas lágrimas de vez en cuando.

Este soy  yo la persona que tú ves introvertido antisocial tímido con sueños pero con miedos de alcanzar estos sueños, quien has transformado, a quien has marcado por dentro. Me enseñaste que no basta amar sino ser consecuente con lo que se siente, Demostrarlo, sin miedo a salir lastimado. Esta es la más grande enseñanza que me llevo de ti.

Adentrándose en mis propios misterios Un lugar lleno de incógnitas, tan desconocidas hasta para mí mismo.
Un lugar oscuro sombrío tormentoso al que nunca antes había querido explorar, y ahora lo estoy haciendo, me causa miedo lo que encuentro, y en otras siento vergüenza.
Son aquellos miedos, inseguridades y fantasmas que yo intento día confinar en lo profundo de mi interior, y descubrí que debo dejarlos ir en vez de solo confinarlos.
 El retenerlos gasta mis energías, dejarlos ir me dejara liberado de el querer tenerlos ocultos

Y el lugar que quede será usado para llenar solo de cosas buenas, llenarlo solo de amor, amor que espero pueda darme alguien más, al tiempo que le daré todo el amor que llevo por dentro.

sábado, 20 de mayo de 2017

SENTIMIENTOS RECLUSOS EN UN CORAZÓN ROTO


No hay tiempo para precaución, es momento de actuar, pues allá en algún lugar de nuestras tres dimensiones, seremos salvados, por quien esperas ver cada día al despertar, quien esperas ya no se desvanezca cada día al dejar de soñar, te devuelva la fantasía de volver a vivir, de escapar de la realidad y jamás regresar, mientras hoy cuando espasmos últimos das en la rabia que estalla de tu mirada, no hay quien te coja en brazos y te diga lo que en el cielo observas nostálgico, lo que nos espera allá a la distancia inconmensurable, allá donde los misterios nunca acaban de acontecer, lejano donde ya nada puede morir, hasta donde las tristezas solo son trivialidades.
A donde escapaste que no hay camino que te traiga de regreso, acaso la noche ha borrado el camino de retorno, o tal vez tus lágrimas han inundado el sendero de la salvación, quizás ahogado a la razón, donde las luciérnagas reposan sobre un cadáver que desfalleció de tanto existir, de tanto tribular, a donde el tiempo ha llegado a un punto muerto, hundido en abstractos aconteceres en una turbia mente de ilusas pretensiones, acabándose la esperanza, canibalizándose a sí misma, destruyendo el cimiento sobre el que reposa, cayendo hacia el foso de aquella muerte libertaria, huyendo del opresor omnisciente, te cuestionas si es acaso la vida solo es la manifestación de la voluntad un opresor universal, quien subjetivamente te enseña el lado luminoso de la verdad, pero te oculta el lado oscuro de las cosas, lo que hay detrás de la verdad, puro, objetivo, nada abstracto, todo claro, como las perlas de unos ojos que alguna vez viste llorar, que alguna vez fueron el crisol de una tristeza inminente, dos astros incandescentes pero compactos en un rostro inmaculado, el sendero que se dibuja desde esos ojos por el rastro que siguen los ríos que se alimentan de las lágrimas hacia los labios que llevan la vida, el elixir que fue capaz de destruir hasta los cimientos aquello que oprime los sentimientos agobiantes, obscuros que amenazan con aniquilar lo poco de existencia que ahora has encontrado en las largas y solitarias noches inundado de fantasmagóricos seres monstruosos que emergen de una realidad existente en una dimensión desconocida, confusa, paralela de nocivas influencias, de negativas energías, son siete las veces que has luchado diariamente durante los 21 días y 500 noches en que has combatido a las fuerzas de tu mismo ser.
Y una voz habló, el poema acabó, el amor va muriendo poco a poco, ya jamás podrás revivir los placeres del ayer, porque en el mar de olvido ya todo quedó, las estrellas, siempre ellas, brillantes, en la lejanía del desierto interestelar, abrazan una luna solitaria en ese firmamento, y entrando en ese mundo de recuerdos, habita solamente el espectro de quien una vez estuvo ahí, ahora solo queda su sombra, sobre aquella tumba yacen solo restos de lo que fue, solo los ecos de su voz, solo los decadentes k1vestigios de algo que fue tan grande como el azul del firmamento, y ahora caminando solamente a través del tiempo voy hacia adelante, no hay manera de retroceder, emprendido el camino ha sido, no hay a donde retroceder, rendirse es imposible.

Ahora solo perderme en la dulzura de su voz, del eco de su voz, aun retumbando en el recuerdo, desvaneciéndose en el olvido como la niebla, en las tinieblas hay algo, destellos de luz en la obscuridad, hay sentimientos reclusos en un corazón roto, esperanzas que van muriendo, hay cosas que se pierden y no entiendes un porqué, sentimientos muertos en un alma lastimado, quien fue alguna vez un caballero ahora se va convirtiendo en un fantasma, tu peor y tu más oscuro fantasma.

sábado, 29 de abril de 2017

UN AÑO

Hoy 29 de abril es una fecha y un día cualquiera para el resto la humanidad, quizás el cumpleaños de alguien, o alguna que otra celebración en todo el mundo. Sin embargo para mí, es un día oscuro, como los últimos 4 meses en que en el calendario se marcaba la fecha 29, sin embargo es menester tratar de hacer catarsis en este día, liberando dubitaciones aleatorias pero con una coherencia dirigido por un pensamiento constante, esta fecha, necesito dejar ir y sanar.
Hoy 29 de abril, sería nuestro primer año juntos, si claro aún estuviéramos juntos.
Allí, en algún lugar, cercano a donde juntos compartimos momentos, historias y donde fueron forjados recuerdos imborrables, aún te encuentras, mientras yo, no, y tomamos caminos distintos cada uno, sin embargo aunque quisiera decirte tantas cosas que seguro ya sabes, necesito decirlo de todas maneras, y en algún lugar de esta dimensión física, te encuentras, y no existiendo ahora un nexo que nos permita comunicarnos, solo queda escribirte aunque sé que tal vez jamás leerás estas líneas. Aún estas en mis sueños, eres un presente en mis pensamientos, una constante imborrable en mi vida, alguien que me cambió para siempre.
Aunque fuiste un sol radiante en mi vida, ahora eres una lejana estrella en el infinito que brilla aún, distante, inaccesible, pero existente en la lejanía, quizás cercano a alguien más, a quien irradiarás e iluminarás su vida y a quien reconfortarás con tu tibio calor, alguien más quien comenzará a orbitar sobre ti, de quien serás el centro de su universo, a quien su vida comenzarás a cambiar, como cambiaste la mía.
Recuerdo con nostalgia cómo fue la primera vez que te vi, la ropa, el lugar, la fecha, las circunstancias.
Vestías un jean azul, una chompa azul y esa tu mochila ploma, y tus inconfundibles zapatos cremas.
Te veías tan reluciente, tu semblante era cautivante, y tu sonrisa hipnotizante, esa sonrisa que fue tallado en mi memoria.
Solo quería verte para ser testigo de esa sonrisa.
Ese timbre de voz, esa única manera de hablarme, tanta coquetería, tan bromista a penas conocerme, tus chistes de doble sentido, tu mirada algo adormecida que me impactó de solo verlo, tu conversación, mientras yo me hallaba ante ti muy temeroso por ese extraño palpitar en mi corazón cuando estaba junto a ti, supe desde el momento que te vi, que desde aquel mismo día ya nada sería igual, y hoy a un año, me doy cuenta que ese presentimiento no se equivocaba.
Tu mirada, tu sonrisa, ¿a quién encandilarán ahora?, ¿a quién encantarás con esa voz melodiosa que a mí me hizo soñar?
Tu cabello, su textura, aquel lunar en tu rostro, sobre tu piel morena y suave como la seda, tus manos, y tus finos labios que besarlos eran un deleite, mi adicción y mi perdición.
¿A quién volveré a mirar como te miraba? ¿Quién volverá a robarme el sueño como me lo robabas? ¿Quién será capaz de abrir la puerta de mi corazón?.
¿A quién le diré un TE AMO con una voz que me salga del corazón? ¿Quién volverá a hacerme sentir el miedo de perder a alguien con ese mismo miedo que tuve de perderte? ¿Quién me verá manifestar mis miedos e inseguridades? ¿Ante quien volveré a sentirme cómodo de llorar sin sentir vergüenza?
¿Quién será la causa de que termine el día solo para verte al anochecer? ¿Quién volverá a ser quien me haga valorar cada minuto y cada hora a su lado como cuando valoré cada segundo al lado tuyo?
¿Quién volverá a despertar ese lado cursi que solo tú y nadie más ha visto?

¡¡¡MALDICIÓN!!! ¡¡¡SI TAN SOLO PUDIERA, SI TAN SOLO PUDIERA, REGRESARÍA AL PASADO SOLO PARA VOLVER A ESTAR A TU LADO UNA VEZ MÁS!!!

Maldición, no puede ser que me encuentre al borde de la depresión, al borde de la sofocación, tu ausencia es el más grande flagelo sobre mi existencia, haber amado tanto, y haber perdido todo tan drásticamente, ¡RAYOS! que es difícil asimilar semejante castigo de la providencia.
Si, seguramente me llegaste a odiar como todas las personas a las que llegué a querer, y sé que me odiarás en algún lugar donde te encuentres, pero aquí en esta entrada quiero dedicarte aunque tal vez de manera incoherente, todo lo que has llegado a significar para mí, porque en el fondo de mi corazón, la coherencia no halla lugar, y sí, yo aún lo recuerdo como te lo prometí.

 “TAL VEZ TE AMARON MÁS DE LO QUE YO PODÍA ESO NO SIGNIFICA QUE YO NO TE HAYA AMADO CON TODO”

Si tú piensas que amar al borde de la idiotez fue una debilidad, pues qué más da, yo te amé al borde de la idiotez, pero ¿sabes qué?, no me arrepiento, amar con locura es la única manera de amar sinceramente, contigo aprendí que la única manera de amar, es amar sin contemplaciones, con todo, sin medir ni dosificar emociones y entregarlo todo, y a ti te di todo, aunque según parece nunca fue suficiente para ti, porque tal vez siempre consideraste que era todo ya demasiado tarde. Sin embargo tú llegaste a formar parte de mi presente y de mi futuro, yo empecé a orbitar tu existencia, te convertiste en el centro de mi universo, en el astro que iluminaba mi vida, quien me daba el calor que necesitaba para vivir, quien me enseñó que el sentido de la vida, es vivirla al lado de alguien más, a quien amas más.

Me gano más el querer dejarme llevar por el camino del amor que me inspiradas a sentir en mí.
Las razones perdieron sentido, y la lógica ya no tenía lugar cuando únicamente dejaba llevarme por la corriente de mis sentimientos, cuando te empecé a amar.

Aquel 29 de abril, lo recuerdo muy bien, me visitaste, era un viernes frío, luego de haberlo pensado días anteriores, al fin te pregunté.
     -      ¿Te gustaría estar conmigo?
-     No me importaría – Fue tu respuesta.

No recuerdo textualmente cómo formulé mi pregunta, pero si recuerdo textualmente esa respuesta que me diste. NO ME IMPORTARÍA, tal vez solo tú entiendas el sentido de esa respuesta, o qué es lo que querías decirme, pero yo lo tomé como una respuesta afirmativa muy peculiar y original.
Y a partir de ahí, comenzó todo, lo bueno, hermoso, y también a sentir lo cruel que alguien podría llegar a ser conmigo.
La magnífica manifestación de tus sentimientos, me regalaste un Bob esponja, quien se convirtió en mi fiel compañero en mis noches solitarias, una parte tuya que siempre me estuvo acompañando en tus eternas ausencias, mi consuelo cuando tu flagelabas mi alma con tu indiferencia y tus frías palabras que laceraban mi corazón.
Fuiste la única persona que fue capaz de destruirme con sus palabras, de lastimarme donde nadie jamás pudo hacerlo, de someterme como nadie más pudo.

Aquellas tarjetas hermosamente decoradas con la paciencia de tu cariño hacia mí y que cuyas letras fueron talladas en mi pensamiento, cada una de ellas. Recuerdo que en una escrito está:

“Siempre estaré ahí para acompañarte siempre”

A veces me pregunto si solamente fueron palabras que fueron ciertas en un presente ilusorio, o si en realidad estás ahí, en la distancia, pero acompañándome con tus pensamientos, como una estrella que brilla en el firmamento.

Aunque mi estupidez también fue justamente eso, como la ocasión en que llegaste a mí con un obsequio, aquel chocolate en una bella caja de cartón rosado, un delicioso chocolate en forma de corazón, y en cuya caja simbólicamente habías depositado tu corazón y que yo en una estupidez dejándome llevar por una oculta ira me hizo mancillarlo utilizándolo vilmente como cenicero frente a tus ojos. Gran error mío, y creo que eso tu nunca me lo perdonaste, y con justa razón.

Aquellos objetos en el cual habías invertido en mí tu valioso y muy merecido tiempo han hecho vencer la barrera de aquella orgullosa razón mía, y dejarme llevar por lo que tu sentiste.
Tú fuiste la primera persona en mi vida que pudo barrer hasta sus cimientos toda mi coraza de un ser frío insensible indiferente y arrogante, reduciéndolos a cenizas y haciendo emerger de esas cenizas un nuevo ser en mí, este que ahora soy.

Una nueva persona que al final te supo amar con todo lo que le quedaba.
Hasta el fin de lo que inevitablemente el destino en su maniobra cruel pone entre nosotros.
Que ironía que sadismo de aquel Dios que nos pone a prueba a ambos, no sabemos aún con qué fin, pero creo que ese Dios no pone en el camino a dos personas para que venzan sus propios miedos y contradicciones para llegarse a amar, para que al final algo tan grande termine en nada.

Todo tiene un sentido, tal vez no lo sepamos ahora, tal vez cegados por la tristeza no podamos darnos cuenta de que Dios nos prepara algo mejor para nosotros dos.

Por eso y muchas cosas más considero que eres la mejor persona que he conocido, que me ha aceptado en su vida, a mí, a pesar que de yo no merecerla.
Que me ha enseñado que el sentido de la vida es vivirla con amor, vivirla con un alguien que te haga querer dar y sentir amor, y que ese alguien sea aquel que me hizo aprender a amar. Que ese alguien hayas sido por siempre tú, EB, quien me enseñado que el amor puede cambiar la vida de una persona de un momento a otro.

Lo que me queda de ti son mis recuerdos, y lo que me conecta a ti lo que me regalaste, siempre viviré con la esperanza de algún día y en un mejor futuro tu y yo volveremos a estar juntos, quizás sea una utopía, pero son gracias a seguir a las utopías que la humanidad llegó tan lejos.
El tiempo quizá me dé la razón, pero no me arrepiento de nada, a pesar de todo, haberte conocido fue lo mejor que me ha pasado, has llegado a mi vida y la has cambiado para siempre.
 
En la noches frías y cargadas de obscuridad, mi yo interno me hace reflexionar, me dice a mi mismo:
"Siempre caminaste en la vida buscando diversiones pasajeras, equivocado siempre anduviste, buscando sexo sin sentir más que placer físico, tratando de llenar un vacío infinito dentro de ti, una carencia de algo que no encontrabas explicación, te ufanaste de ser frío, de ser alguien fuerte por jamás haber caído en las garras del amor, te creías poderoso, dueño de tus emociones, dominante de tus sentimientos, llorar era para ti algo extraño, una debilidad del resto de personas que a no tenerla te hacia diferente a los demás.
Pero era solamente porque nunca te habías enamorado de alguien, por más que conociste personas de todo tipo, ninguna despertó el amor que dormitaba en ti, Solamente bastó una mirada, una sonrisa para poner de rodillas a todo tu ser, eso fue, con quien descubriste que el sexo es algo genial, pero cuando sientes una conexión tan fuerte con alguien, un beso, una mirada, es suficiente para debilitar tus rodillas, y someter a un espíritu rebelde, fuiste sometido de la manera más hermosa.

Con él, tú aprendiste mucho, como que estabas tan equivocado en la vida descubriendo que los gustos vienen y se van."

“SI TAN SOLO DEJARAS DEMOSTRARTE TODO LO QUE SIENTO POR TI, SERÍA EL CHICO MÁS FELIZ DEL MUNDO”

Y lo demostraste, y fuiste muy feliz a su lado tratando de hacerle feliz, tratando, a veces vanamente de robarle una sonrisa, y ser feliz sabiendo que la persona que más amas es feliz.

Cuando el cielo ya no brilla, un junio gélido caminando de la mano en la obscuridad de la costanera, a orillas del lago, soñando juntos un futuro que entonces era prometedor, riendo, donde aún se esforzaba en hacerte feliz, donde todo eran promesas, donde prometían volverse a ver cada vez que se dijeran adiós, un hasta luego temporal, cuando el miedo a una separación era tan grande como el miedo a perder la vida, y un adiós definitivo y largo era aún muy lejano e imposible de imaginar, impensable, cuando soñar lo bonito de estar junto al otro era el único pensamiento que había al mirar el cielo. Donde habíamos descubierto en el otro el reflejo de nuestra propia alma, y quizás uno de los tantos pensamientos de Dios.
  
Pero poco a poco todo se fue marchitando, todo lo bonito y hermoso se fue corrompiendo por la desconfianza y el resentimiento, fueron contadas las veces en que había llorado en mi vida, la última vez que había llorado fue de niño cuando uno de mis juguetes favoritos había sido extraviado, desde entonces toda mi adolescencia, y posterior juventud las había vivido, soportado y sufrido sin derramar ni una sola lágrima.
Pero todo cambio cuando en nuestras discusiones se planteaba el tema de terminar la relación, fue cuando por primera vez comenzaron a correr interminables ríos de lágrimas de mis ojos, fue cuando por primera vez en mi vida temía perder a alguien, porque ese alguien se había convertido en todo para mí, había depositado todo mi amor y toda mi felicidad en una sola persona, lo había convertido en la prioridad de mi vida, por encima siquiera de mí mismo.

“Con que esto es amar” Pensaba en mi

Me amaba con la misma intensidad con la que quizás yo también le amaba, sufría tal vez igual como yo sufría, era un descubrimiento mutuo, éramos al parecer el primer amor de cada uno, solo eso explica que a pesar de todas nuestras discusiones, ninguno tuviera el valor de terminar la relación que llevábamos a pesar que en el fondo de nuestro corazón nos hacíamos tanto daño.

Una vez le dije destrozado por dentro, cuando  nos íbamos a decir un adiós y cuando decía que quería irse.

“No me quiero separar de ti, quiero que estar junto a ti por siempre, no quiero perderte”

Me miró a los ojos, me seco las lágrimas que discurría por mis mejillas, sentí sus tibios dedos sobre mi rostro, sentí que me miraba, tuve miedo de hacerlo pero me arriesgué a abrir mis ojos, y me encontré con su mirada, fija sobre la mía, esos ojos negros, que tenían el poder de doblegar mi corazón, ese espejo de mi alma, ventana de un universo incógnito, y me dijo.
No me vas a perder, solo estaré un poco más lejos de lo que hoy estamos, quizá en algún lugar en algún momento volveremos a estar como estamos hoy, frente a frente.
Las cosas nunca salen como uno quiere, pero en el futuro, cuando miremos las cosas en retrospectiva, solo entonces entenderemos los porqués de lo que por ahora no entendemos. Algún día volveremos a estar juntos, esta vez haré las cosas mejor para nosotros dos. Te amo

Ahora en retrospectiva me doy cuenta de lo estúpido que fui, pero al mismo tiempo estoy feliz de haber hecho tanto por amor, que fui sincero y que por primera vez en mi vida di todo por alguien... por AMOR.

Recuerdo nuestro último paseo, nuestra último viaje juntos como pareja que compartían momentos, era ya el cenit de lo nuestro, fue un recuerdo triste porque en ese paseo parecíamos dos extraños a lo que en realidad se suponía que éramos: Novios.
Ya entonces tenías pensado dar por finalizado nuestra relación, y querías cerrarlo de una manera confusa para mí, cumplir el viaje que habíamos planeado por meses, para que no haya promesas incumplidas, al menos eso fue un buen detalle de tu parte.
Aunque solo fue para cumplir una promesa.
Pero no entendía tu frialdad constante, no deseabas ya que camináramos juntos, querías ir por tu propia cuenta, ya no dejabas que sea quien te acompañe, íbamos como dos personas desconocidas, sin hablarse por todo el camino, las veces en que hablamos fue solo un cruce de palabras bastantes fríos y solo lo absolutamente necesarios.
Entonces ya intuía que algo mal se estaba gestando en ti. Lo más triste era caminar por aquel sendero tan distanciados, ibas delante mío, y a propósito caminabas a un ritmo acelerado, como deseando huir de mí, nunca me sentí tan repudiado, nunca nadie me ha despreciado tanto, nunca jamás me sentí rechazado, pero no solo fue sentirme rechazado por cualquier persona (eso no me llegaría a importar), lo terrible es ser ignorado, rechazado, repudiado por la persona que más amas, por quien darías tu vida misma, por quien es la razón de tu sacrificio, qué me importaba una estúpida excursión visitando unas inertes ruinas que cuentan la historia de un pasado lejano y extinto, si yo solamente estaba ahí para estar a tu lado y sentir tu compañía, y sin embargo, me estaba negando la razón misma de aquella excursión.
La única compensación que esperaba era tu compañía, pero hasta eso se me fue negado.

Caminando, tras sus pasos, comienzo un monólogo, y a buscar sentido a todo.

Ese que ves ahí, es quien te enseñó a amar, quien te enseño el dolor, quien te dio un objetivo en la vida, que te ilusionó y te desilusionó, que te enseño pensar en un futuro a largo plazo estando a su lado, y es ese mismo ser quien te enseño el desamor y lo más trágico es que esa persona que tú ves delante de ti, es quien tuvo el honor y el privilegio de romperte el corazón, fue el único ser quien te vio tal cual eres, el que descubrió tu punto débil, el que te vio llorar y frente al cual no te avergonzarte ser quien eres, porque sabias que estabas seguro junto a él. 
Aquel que te enseño a amar, y quien por primera vez te hizo sentir amado, a ti, quien siempre fuiste un ser solitario y reacio a mostrar tus sentimientos.
Los día brillaron en su esplendor en el apogeo de su relación, haces memoria como fue que sus miradas se cruzaron por primera vez, recuerdas muy bien cómo iba vestido, el lugar exacto donde nos vimos frente a frente por primera vez y nos dijimos el primer “Hola”, hasta su aroma. Ese mismo lugar en el mundo fue para mí un santuario, pues fue el punto de quiebre en mi vida, ese fue el inicio de nuestra historia, y de mi nueva etapa en la vida, la etapa en que experimentaría el amor.
Y ahora todo ya parece una utopía del ayer, un recuerdo lejano, ya no reconoces a aquella persona de la que te enamoraste, ha cambiado tanto, te preguntas en que momento dejo de ser como era antes.
Esa persona que camina delante de ti, es la misma a quien llegaste a amar más en este mundo, más encima de ti mismo, es al mismo tiempo quien te hizo feliz y te rompió el corazón, te lastimó tanto y te destrozo en mil pedazos, quedando tus partes dispersos por todos lados, por cada calle en donde juntos caminaron, por cada restaurante en donde juntos compartieron una mesa en risas, y entre miradas cómplices, por cada calle por donde juntos caminaron, pero el lugar donde esta gran parte de tus pedazos fue en aquella habitación, punto de encuentro más común, y lugar donde más recuerdos tienen, donde compartieron más que intimidad y largas charlas que te pesaba que terminarían.
Quien va caminando delante tuyo, que se esfuerza por distanciarse de ti, que niega a esperarte para que juntos vayan, en quien parece que el amor hacia a ti ya murió, es la misma persona que fue dueño de tu ser, quien con una sola llamada podía alegrarte tu vida, quien con solo una palabra podría destruirte por dentro.

 Solo cuando estas en lo más bajo del dolor y el sufrimiento es cuando uno se comienza a cuestionar el porqué de las cosas y de su vida.
Solo entonces uno ve a la vida en retrospectiva y se pregunta si todo lo vivido ha tenido sentido y en que fallamos.

Amar es el sentimiento más sublime que existe, y eso es lo que siento por ti, algo grande inmenso, infinito, aunque estés en un lugar que desconozco, sé que eres especial para mi eres parte de mí, pero cuando se habla de lo infinito, hablar de una parte es hablar del todo, así es como tú eres lo todo para mí.
  
Quiero ser el pensamiento que se manifieste en tus sueños, quiero ser quién en un fugaz momento, me cruce en tu mirada, y que por lo menos reserves en tus recuerdos un breve espacio para mí, para que mi corazón rejuvenezca con la vitalidad que irradias a mi alma, si acaso me niegas eso, no importa, de todos modos, las estrellas están cerca de mi todo el tiempo.

 Pocos a poco deje de llorar seguido, ahora solo son esporádicas lágrimas de vez en cuando.

Este soy  yo la persona que tú ves introvertido antisocial tímido con sueños pero con miedos de alcanzar estos sueños, quien has transformado, a quien has marcado por dentro. Me enseñaste que no basta amar sino ser consecuente con lo que se siente, Demostrarlo, sin miedo a salir lastimado. Esta es la más grande enseñanza que me llevo de ti.

Dicen que los amores verdaderos duran 8 meses, por que el número  8 es un infinito invertido.