martes, 21 de octubre de 2014

SOLEDAD EN ALGUIEN COMO YO

La tristeza de un niño, le preocupa a una madre, la tristeza de un enamorado, le preocupa a una chica, la tristeza de un padre, le preocupa a su familia, la tristeza de una chica, le preocupa a una chico, la tristeza de un individuo le preocupa a sus amigos, pero mi tristeza no le preocupa a nadie, creo que hay un vínculo más allá de lo necesario que a nadie le importa, hay cientos de miles de estrellas en el cielo, y aun así ninguna está a mi alcance, hay miles de corazones en el mundo y a ninguno puedo llegar, y yo me pregunto, ¿por qué a mí?, por qué precisamente yo, que puedo presumir de un buen gusto, de un aceptable grado de conocimiento emocional de las personas, y un agradable grado de comprensión del mundo, y a pesar que me considero alguien romántico, gracioso y hasta moderadamente culto, no puedo creer por que tocar el corazón de una persona me resulta tan difícil como querer tocar una de esas infinitas estrellas del firmamento. Camino por las calles de una urbe, y veo lo mismo, veo a las mismas personas con diferentes rostros, personas hundidas en un mundo de conformismo e insatisfacción por la vida, personas que ya han perdido la imaginación, que ya no creen en la magia de las hermosas cosas del mundo. Veo rostros que ya no sonríen, ojos apagados, miradas perdidas. Subo a un bus, y los veo a todos, con las miradas perdidas, miradas al piso, se les nota solos a pesar que el bus va lleno de personas.
Tantos delincuentes en el país que van tras cosas materiales de otros; pero a mí que siendo rico en sentimientos no hay quien me robe ni siquiera un beso.
Hasta le escribí este poema y de nada sirvió.

La veo, y es ninfa hecha una mujer
Deslumbra radiante luz alrededor
Y a su entorno ella hace resplandecer
irradiando de ella una mágica iluminación
que a paganos haría enceguecer

Elegante figura como de una dulce fiera
mirarla logra sobresaltar mi corazón
reluce su rostro como el marfil tallado
seda cada hebra de su larga cabellera
y cuando la miro no puedo dejar de hacerlo
cuando me mira vence mi mirada,
solo le basta mirarme fijamente
para vencer mi parte más fuerte.

A través de sus ojos de cuarzo oscuro
Disparada sale una ráfaga de luz radiante
logra penetrar en mi oscura alma,
y me hace estremecer el cuerpo entero,
depurando mi ser tan lleno de oscuridad.

Vaya que ante su presencia
tan vulnerable me siento
tal vez tenga frente a mi a un ser sobrenatural,
una valquiria vestida de mujer,
un angel con las alas ocultas,
una ninfa camuflada en los hombres,
una mágica doncella celestial
La miro y no puedo dejar de hacerlo,
cierro los ojos y la sigo mirando aún
y más claro que nunca en mi imaginación

Y al dormir es parte de mis sueños,
despierto y la veo en todos lados,
la miro y la observo radiante
agradable a mi mirada incauta
misteriosa como luna menguante
complemento perfecto a mi entorno,
personificación perfecta del arte.

Es ella la perfección femenina
reluciente de divina hermosura,
belleza que al entorno domina
como ella una en una centuria

Asi como oir la voz de Dios
Como llegar a una estrella,
O como conquistar el cielo,
Tan fácil conquistar su amor

Llegar a su corazón es tan fácil como llegar a una estrella,
Tan fácil como conquistar el cielo es conquistar su amor,
Robarle un beso como robarle el verdor a la primavera
Su belleza tan grande como grande el trecho a su corazón.
Cuánto daría por un minuto al día tener su atención

Robarle un beso tan simple
Como simple robarle a las aves
su canto matutino de alegría
a la llegada de mi primavera.

Desde que la vi es ella para mi
la razón de mi diario amanecer

Y Aunque ella aún no lo sabe
Ahora ocupa un lugar en mis sueños,
Continúa su vivir existencial,
Sin saber de su importancia en alguien más
sin saber que día a día es la protagonista
en la vida de otra persona,
que es el centro de atención de alguien más,
que todo alrededor de ella
pierde foco en el pensamiento de alguien más,
que con solo una sonrisa suya,
puede alegrar el día a ese alguien
que día a día le piensa,
y que solo un beso de ella,
bastará para curar un corazón maltrecho.
No sabe que es más grande mi amor
cuanto más tiempo paso sin ella.
Es irónico, creo que esto
es lo que otros llamarían amor.

Razgos tan finos que deslumbran ternura
que intimada a un incauto corazón
Caminando por un sendero
a travez de un túnel oscuro,
veo sus ojos mirarme mientras lo atravieso

Pero ella me rechazó, No entiendo por que siendo tan romántico, hasta las putas me rechazan.
Pero una voz en mi me dijo:

Le dices hija de puta, pero bien que querías a esa “puta”, decías “te amo” a la puta, pero lo que te molesta no es que sea una “puta”, sino que no sea tu “puta”.

Vaya conciencia la mía matadora del romanticismo.

jueves, 16 de octubre de 2014

SOBRE UN CIELO NUBLADO

Aquí un poco aletargado, fue un día muy duracell para Jhony Pacheco, y aunque hoy el cielo está gris, y el cielo deja caer gotas de sus lágrimas que reverdecen los campos, yo tuve una revelación un poco mágica y que creo tendrá alguna trascendencia en mi futuro. Las cosas buenas son inesperadas e inexplicables. Ahora comprendo perfectamente que si Dios nos quita algo en esta vida, es por que espera darnos algo mucho mejor.

lunes, 6 de octubre de 2014

FUMANDOME LOS PROBLEMAS


A veces me siento esclavo de esa droga, me siento atado al mar de sensaciones que despierta en mí, poseído por un ente extraña que emerge dentro mío, cuando el dulce humo lleva el tetrahidrocannabinol a mi cerebro, pareciera que un desconocido, que otra persona oculta dentro mío despierta y toma el control de mi ser, toma el mando de este cuerpo, y de mi interior emerge mi lado oscuro y me hace hacer cosas, decir cosas y pensar cosas que en mi sano raciocinio ni siquiera imagino. Hay un algo dentro mío que constantemente quiere salir, y la marihuana es la llave que utiliza para escapar temporalmente de esa prisión donde le tengo confinada.
Soy un prisionero del mar de emociones que desata esa dulce planta vaporizada con fuego. Su efecto es  como una fuerte tormenta que asedia el horizonte, con truenos y relámpagos, con visiones y revelaciones, con éxtasis y libido, pasión y lujuria, odio y amor, paz y conflagración, el pasado se cristaliza ante mis ojos, y el futuro es más prometedor con cada respiración, la alegría se materializa y el mundo se colorea… y luego de pasada aquella tormenta de percepciones maximizadas, regresa la calma, y el efecto alucinante se esfuma, regresa nuevamente el remordimiento, la tristeza convertida en humo y expulsada de mis pulmones, otra vez regresa a ocupar el lugar que había abandonado cuando consumí la ganlla; el dolor nuevamente hace presencia, y lo que hace un momento fue un mágico mundo colorido nuevamente vuelve a perder sus colores y a tornarse gris, y es entonces cuando me doy cuenta que deberé nuevamente dar una jalada más de marihuana, para continuar experimentando la belleza en que se transforma cada átomo del universo, cada escapada de esta realidad.
En momentos como estos,  es cuando me doy cuenta que soy prisionero de un círculo vicioso del que no logro salir, del que no puedo salir y del que no tengo intención de hacerlo.
Este círculo vicioso no tiene un comienzo, tampoco un final, todo es un suceso cíclico, todo está encadenado a un fin no hay manera de escapar, y aunque pudiera no estaría en mis planes el hacerlo.
Mis miedos, mis inseguridades, y la incertidumbre de lo desconocido hacen que quiera fumar la maría para convertir la noche en luz, y al hacerlo, los miedos se esfuman en segundos, la felicidad devora la tristeza, y la paz reconforta mi alma, pero no obstante y para mi desgracia, el efecto de esa droga no es eterno (aunque así lo quisiera), y nuevamente los miedos e inseguridades reaparecidas hacen que nuevamente desee consumirla. Atrapado, pero al mismo tiempo no deseando salir. Estoy condenado a repetir este ciclo durante toda mi vida, he aprendido a vivir así, no puedo ser feliz de otra manera, es mi manera de vivir, mi manera de ser, he aprendido a fingir que soy normal, como todos, y todo aquel que haya intentado cambiar este patrón de vida que llevo, no le permití durar mucho tiempo a mi lado.
Aquellas personas creyeron que entre una elección entre mi dulce marihuana y ellos, yo iba a elegir dejar la marihuana (aunque con los dedos cruzados prometí hacerlo solo para tranquilizarlos)... Pobres ilusos, se creyeron capaces de poder domar a un espíritu libertario y anarquista. Creyeron que un alma libre como el mío podría ser domado con amor. Mi alma solo puede ser domado con la flama revolucionaria de un mundo nuevo, de un nuevo orden mundial donde la marihuana sea por fin legalizada.
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