martes, 22 de marzo de 2016

UNA TARDE PECULIAR


Suena mi teléfono.
¡Maldición!, quien carajo me llama domingo, el único día de la semana en que me puedo dar el lujo de dormir sin que mi molesto despertador me haga levantar!
Contesto el celular luego de ver la hora… 11 a.m.
        Aloooo…
        Hey Leo, hoy hay una pequeña reunión, es el cumpleaños de Rubén, comenzará a las cuatro de la tarde.
        ¿Hoy?, no jodas webon, pero si ya celebramos el cumpleaños de Carlos el viernes, encima mañana nuevamente lunes, ¿que no descansan?
        Vamos hombre, no faltes.
        Esta bien, ahí estaré

Aunque no soy de frecuentar reuniones sociales, considero que es mi deber asistir por la innata necesidad mía de conocer gente que me puedan introducir a círculos sociales más elevados y destacados, aunque, claro, esas reuniones suelen obedecer a un protocolo prestablecido, como un circo al que observo, y del que debo ser parte para poder sacarle provecho a las situaciones.
Muchas veces camino por ahí, voy por ahí, me invitan a reuniones sociales, a algunas me niego de asistir pero a la mayoría sí que lo hago, es una buena oportunidad de conocer gente interesante y vivir para contarlo.
No obstante, he notado que en la mayoría de esas reuniones sociales, los temas de los que los asistentes hablan son de lo más triviales, efímeros y aburridos, temas como la vida poco interesante de ciertas personas, chismes de la farándula, problemas familiares de alguien, rupturas amorosas, debates de quién es más materialista, unas guerras psicológicas de quién es más sagaz, quién tiene el mayor poder adquisitivo monetario para comprar cosas materiales (y que la gran mayoría no me las creo), o criticar a alguien porque es más exitoso que los que lo están criticando, y muchas cosas para nada productivas, y que si bien me hacen pasar momentos entretenidos, y me hacen reír con el sarcasmo e hipocresías manifiestos propios de la condición humana, me da a la vez una idea de lo vacío y superficial que es la vida de esas personas (la mayoría), personas materialistas que solo se preocupan en sí mismas, y en la mayoría de casos creen encontrar algún tipo de bienestar alardeando sobre sí mismas, y su ego. Claro que cualquier tipo de bienestar obtenido maquillando su realidad, durará poco.
No voy a negar que en algún rinconcito de las fiestas, siempre hay un grupo selecto de personas que son más humanos, más conscientes del mundo, y sus temas son más relevantes, como cultura general, economía, política, historia, consejos sentimentales y todo tipo de temas más provechosos, aunque el único motivo que hay para que hablen de ello es que ya están borrachos, y su conversación aunque coherente en su fondo, puede resultar algo difícil de entender en su forma, esto, porque el alcohol entorpece la articulación vocal de sus ideas.
Incluso hay también un grupo de personas abandonadas, aisladas, que no interactúan de ninguna manera con nadie, con serias muestras de aburrimiento, esperando algo que no hallan, y a juzgar por el hecho de que se les ve aburridas todo el tiempo, ese algo jamás les llega.
Me suelo colar por cada uno de esos grupos dentro de las fiestas, buscando aprender o divertirme según sea el caso, a veces me repugna la idea de hacer amistad con personas de tan vaga manera superficial de pensar, aunque, entendiéndolos, veo que muchas veces no son culpables de ello, sino la manera en que fueron criados o tal vez debido a su poca visión de la realidad, en la que se imaginan que el mundo es todo lo que sus ojos ven, sin nunca adentrarse a conocer al mundo profundo, el marginado y poco modernizado, que de conocerlo, agudizaría su mente, y la realidad, y su visión del mundo se volvería más objetiva de lo que ya es.
Más me llama la atención que de todas las personas allí presentes, a pesar de que ostentan tener cierto nivel de cultura, es decir hay quienes poseen cultura general, cultura económica, cultura social, cultura de conquistas amorosas, cultura tabaquera y cultura etílica, la gran mayoría es aún ignorante en la cultura musical, es decir, en aquel arte que es capaz de despertar la humanidad adormecida en cada uno de nosotros.
Y bueno pues, cuando yo, pobre iluso de mí, trata de cambiar la temática de grupo, e introducirles un poco en el conocimiento del buen rock, comienzo más o menos de esta manera:
  A ver señores, quién es aquí rockero Zeppelinero.
Todos me miran, pero en sus ojos veo las palabras que callan: <<¿Quién es este loco que habla de algo que nunca en mi vida escuché?>>
Bueno, les perdono que no hayan escuchado a Led Zeppelin.

 Pink Floyd tal vez.

Y ahí sale a relucir los hipócritas que no quieren quedar mal con nadie, que ante todos quieren quedar bien, y que sueltan la misma oración que ya sé que dice la mayoría en estos casos:

 Yo escucho de todo…. (Pssss, si yo también escucho de todo, es por eso que sé que existen Led Zeppelin y Pink Floyd).

Pues bien, tantas veces hice esas preguntas esperando escuchar el <<Si son fabulosos>>, que llegó un momento en que desistí de intentar encontrar alguien digno de mi atención en esos ambientes amenizados por amantes de los boleros, cumbias, reggaetón y otros géneros hechos por músicos sin talento como el Pop y el reggaetón. Ni siquiera el que afirma ser el más moderadamente culto, ha escuchado música clásica, o no hicieron más que escuchar los nombres, más no la Obra de: Vivaldi, Dvorack, Bethoven, Chopin, Wagner, Chaikovsky, Mozart, y varios más. Y eso que dicen que la música clásica es de gente culta.
En una oportunidad, creí haber encontrado a un chico de mi edad con mi mismo gusto musical.
  Quién escucha Led Zeppelin?
  Yo, que bonito es.
  Fabuloso, tienes buen gusto.
  Obvio que sí, y ¿tú cómo te llamas?
  Leo y tú
 Luis, mucho gusto, ¿de que parte eres?
  De aquí, por cierto, ¿cuál es tu tema favorito de Led Zeppelin?
 Pues la Mayoría.
 Y de Pink Floyd?
  También.

Durante la conversación con Luis, trate de escucharle decir algo que verdaderamente corroborara que en verdad sí conocía de esas bandas, pero de él solo escuchaba evasivas cuando le preguntaba sobre el tema, no obstante a él parecía agradarle conversar conmigo. Se me acerca una amiga y al oído me dice, en tono gracioso, que Luis, aquel chico con quién conversaba era homosexual. Ahí deduje, pues, que su supuesto conocimiento sobre dichas bandas, era no más que una táctica para lograr mi atención. Su táctica funcionó, creí que él era buena onda, pero cuando entendí su verdadera intención, me decepcioné, aunque hice un amigo gay.
Lastimosamente en un mundo plagado de tantas cosas superficiales, y gente que quiere seguir las modas, nunca entenderán esas magnificas bandas que cambiaron mi vida; Led Zeppelin nunca encajará en las modas, ya que ellos no son modas, no son cosas de un instante, son algo que perdurará en el tiempo, Led Zeppelin es una banda atemporal, que nació en los 70, pero trascenderá por generaciones.
Me aburrí de esa fiesta, así que salí un rato, diciéndole a Luis que saldría a hacer una llamada, y decidí irme a caminar por la plaza, tanta gente que no conocía, la noche era tan fría que la recuerdo perfectamente, pues cuando la vi por primera vez, lo único que recuerdo es el frio escalofrió que recorrió mi cuerpo.
Sentada sola en una banca, con jean azul, capucha negra, chalina blanca, audífonos blancos, y con un libro en sus manos. Era un libro voluminoso según notaba desde lejos, ella inmersa en la lectura, no prestaba atención a lo que ocurría alrededor, y no reparaba en que yo, a cierta distancia, la quedé observando. No es raro ver chicas hermosas, lo raro es conocer a una que le apasione la lectura, pero más raro aún es ver a una chica que cumpla con ambos requisitos, y que lo haga en público, en una sociedad, donde la ignorancia es premiada, ver que alguien lea delante de todo el mundo, tal vez sea una muestra de desafío e insulto a una mayoría que poco o nada lee. La miré, la observé, pero no sabía la manera de acercarme, estaba sola en aquella banca, y al parecer generaba intimidación, porque cada persona que se quería sentar en el lado vacío de la banca donde ella estaba sentada, la miraba, dudaba, e iba a sentarse a otra banca. A veces la belleza llega a ser tan intimidante que genera cierto miedo de estar junto de ella.
Yo dudé un momento, y recordé, a uno de los borrachos de la fiesta, que lo primordial para la conquista, es decidirse, y dar el paso, haciendo de lado el miedo y las inseguridades, (por consejos como esos es que me gusta escuchar a ciertas personas mayores en las fiestas) y me acerqué, y en un acto de valor, solo me senté junto a ella. Al sentir que alguien se sentaba a su lado, salió de su concentración en la lectura, y me miró, y la miré, y me sonrió, le correspondí.

– Hola – le dije
– Hola – me respondió
– ¿Qué es lo que lees? – Le pregunté, inclinando mi cabeza tratando de leer el título del libro.
– La Divina Comedia – me respondió – Me gusta la literatura clásica.
– A mi también me gusta, ¿has leído la Eneida? – Le pregunté
– No – me dijo emocionada – pero quisiera, en este libro, Dante hace referencia a esa obra.
– Por eso mismo te lo pregunté, mi nombre es Leo, Mucho gusto.
– Janina – Me respondió.
 
Pasamos el resto de la tarde conversando sobre literatura e historia, luego entramos a temas más personales y me contó lo qué estudiaba, yo le conté sobre mí, y nos estuvimos entretenidos por un par de horas, se hacía más fría aún la noche, la invité luego a tomar algo caliente, y nuestra charla se prolongó mucho más, y visto mi reloj, era ya pasada la media noche, ella no había vuelto a mirar a su libro por el resto del encuentro , y yo, perdí el interés de regresar a aquella fiesta. Es como si hubiéramos encontrado algo en la realidad, que era más interesante que la fantasía.
Vivía muy cerca de donde estábamos, la acompañé a donde vivía, y me dijo:

       – Aunque te pediría que me acompañes a pasar, es muy pronto aún, además como verás, mañana es un día laborable y tanto tú como yo, sabemos que no dormiremos si entras.

La miré pícaramente, y ella correspondió mi mirada y sonrisa, la despedí entonces con un leve abrazo, y un beso accidental y provocadoramente muy cerca de los labios. Me regresé a mi cuarto, feliz porque había conocido a la persona más interesante del mundo hasta ese momento, no pude contenerme, y le envié un mensaje al whatsapp que decía.
<<Fue bonito haberte conocido, que tengas buenas noches, espero verte pronto>>
<<Igual, deberíamos vernos más seguido>> Me escribió, y con un optimismo por la vida, seguí camino a mi habitación, chateando con ella, hasta que al llegar a mi cuarto, me quedé dormido con el celular en la mano.



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