viernes, 18 de diciembre de 2015

UN MUNDO DE ILUSIONES


Un día me encontraba sentado a la sombra de un árbol, esperando a alguien, y me puse a pensar cosas diversas. El lugar donde estaba reposando, me permitía contemplar a modo panorámico uno de los bellos paisajes en uno de los bellos miradores que había en aquella ciudad.
Hasta que un automóvil se me estacionó frente a mí, y me bloqueó la visión, y me molesté, y me molesté mucho, al punto que desear arrojar a ese automóvil un coctel molotov, e incendiarlo con  conductor dentro por el vil atrevimiento de osar bloquear mi panorámica visión paisajística, causando interrupción en mis meditaciones que auspiciaban mi inspiración, mi paz interior y la armonía al observar un entorno natural a la distancia.
Si, ya estaba comenzando a encender la mecha de mi Molotov, y en ese momento se me apareció el diablito rojo y me dijo: “Arrójalo, arrójalo, arrójalo….” Y luego el angelito bueno también hizo presencia diciéndome:
“Si lo arrojáis, atente a las consecuencias legales de vuestro premeditado acto, que aunque justificable, os hará lidiar con policías, fiscales, vecinos, familiares de la condenable víctima, abogados, jueces, y eso sin contar que si salís o no absuelto, deberéis depositar cuantiosas sumas de dinero a los bolsillos de esos viles parásitos que custodian el absurdo, irrisorio e innecesario  status quo. Lo más racional que debéis hacer es moveros a otro puto sitio desde donde nuevamente podáis tener visión de ese jodido paisaje.”
Así que haciendo uso de mi razón en lugar de mi emoción, guardé mi molotov para otra ocasión, y pensaba moverme en busca de otro lugar desde donde pueda inspirarme contemplando ese valle hermoso, pero viendo lo soleado que estaba la tarde aquel día, me di cuenta que el lugar donde me hallaba, era el más fresco, el más cómodo, y la sombra de aquel árbol, hacía que el aire debajo del el, fuera agradable, eso sin considerar que tenía una extrema flojera de moverme de un lugar en el que mi cuerpo reposado ya había encajado cual pieza de tetris al punto de sentirme cómodo.
Así que estando ahí, me resigné a continuar mis enredados hilos de pensamiento mientras frente a mi estaba aquel automóvil bloqueándome el paisaje; no me quedaba más que mirarlo, y lo miraba, lo miré, lo contemplé, ciertamente un magnetismo misterioso e inexplicable me obligaba a seguir mirando ese vehículo, una fuerza que no me permitía volver la mirada hacia otro lado.
Hasta que de tanto mirar, mi inquieta mente comenzó a formular preguntas:
-¿Que estoy mirando?
-Un automóvil,
-¿Dónde está exactamente aquello que yo conozco como automóvil?, ¿En la llantas, en el motor, en los asientos? Dónde... ¿Acaso en los aros, en la lata...?, ¿en qué lugar de ese objeto se encuentra aquello que yo reconocía como un automóvil?, ¿en la carrocería, en el motor? Entonces deduje, que el “automóvil” en si no existía, el automóvil era solo una idea en mi mente, “el Automóvil” era el TODO de piezas.
En realidad no estaba en ningún lado, eso que yo llamaba automóvil, no era más que la suma de elementos que mis ojos veían acomodados y ensamblados de una manera ordenada, era la suma de las partes, era la suma de factores, es decir aquello que yo veía como un auto era solamente una mera ilusión creada en mi mente para identificar a todo un sistema de piezas ordenadas, acomodadas y ensamblados para dar forma a un nuevo elemento destinado a cumplir un único fin: Bloquearme la visión.
Y entonces, comencé a mirar a mi alrededor a buscar más objetos inexistentes que creía ver, y así yo, con cada cosa que miraba, comenzaba a formularme la misma pregunta, veía una iglesia, una moto, una edificación, un platillo volador, una nave intergaláctica y me hacia la misma pregunta... En qué parte de ese objeto que veo está exactamente aquello que yo identificaba como tal, entonces comprendí que en este mundo, solo vivimos de ilusiones, todo son ilusiones, el carro que manejamos, la casa donde vivimos, el dinero que llevamos.
A las personas les gusta vivir rodeados de ilusiones que de manera limitada logran explicar su mundo, aunque la ilusión sea errada, y solo sirva para calmar su instintivo deseo de querer siempre encontrar respuestas a todo.
Las ilusiones aunque surrealistas, dan sensación de comodidad a las personas. Es por eso que muchas veces, la mayoría no quieren descubrir la verdad porque les gusta seguir creyendo lo que se acopla a su visión preestablecida del entorno, lo que encaja en su  concepto de realidad, les gusta existir en su zona de confort.
Hay ocasiones en que preferimos seguir creyendo una mentira a descubrir la verdad, los seres humanos somos tan ingenuos que hasta da vergüenza que nos sigamos creyendo las mismas mentiras vez tras vez, año tras año, década tras década, centenario tras centenario, milenio tras milenio.

“Si hay algo que la historia nos ha enseñado, es que el hombre no aprende nada de la historia.” Adolf Hitler.

Es por eso que negamos ciegamente cualquier afirmación que atente contra nuestras creencias sin analizar si dicha afirmación pueda estar en lo correcto o no. Ya sucedió antes con gente que trajo ideas que amenazaban el estatus quo de una sociedad estancada en la cotidianeidad, esos hombres fueron varios, y las sociedades no vieron mejor remedio que eliminarlos antes que permitir que las masas abrieran los ojos, lo hicieron con Jesucristo, con Galileo, con Sócrates, Giordano Bruno, Martin Luther King, Gandhi, Chico Mendes…
Somos así de arrogantes, somos así de egoístas, solemos atacar a aquellos que piensan diferente a nosotros, tacharlos de locos e irracionales, y es lógico, si alguien piensa lo contrario a la manada, será marginado por la manada.

“El individuo ha luchado siempre por no ser absorbido por la tribu, si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado, pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.”  F. Nietzsche

Aunque a veces creo que las ilusiones, sirven para darle un sentido a nuestra vida, creo, que las ilusiones solo sirven para que las personas puedan sobrellevar los padecimientos de la vida con el optimismo de que les espera algo mejor.
Los revolucionarios luchan por una ilusión que extirpe los padecimientos de esta vida, mientras que las religiones crean una ilusión para que todos suframos la vida en silencio bajo la esperanza de una remuneración póstuma. Son irónicos, y a la vez graciosos esos antagonismos, y a la vez eso explica porque toda revolución persiguió a la iglesia, y eso explica porque la iglesia siempre condenó a los revolucionarios.
La religión nunca es compatible con ideas revolucionarias materialistas aunque expliquen el universo observable, y obvie lo espiritual.
Y la religión bueno, la religión dice que Dios es esa fuerza que mueve el universo que la ciencia observa.
Mientras que los cristianos, judíos, islamistas, indues (y casi todas las demás religiones) afirman que Dios es creador de todo, Los anarquistas quieren deshacerse de cualquier idea que implique la ilusión de un Dios, y la Ilusión de un Gobierno.
Es por eso que yo siento católico y teniendo ideas anarquistas, no me siento ni católico ni anarquista.
Pero tal vez, aunque pocos entiendan las deliberaciones existenciales de la Religión y el materialismo, es indudable que hasta el más culto y el más ignorante como yo, vivimos a diario bajo la sombra de la ilusión más grande de la que nadie escapa, de la ilusión del dinero.
Es que pensándolo bien, un billete y una moneda de aleaciones metálicas, son dos objetos tan comunes, tan inertes, inútiles, bizarros, inservibles que yo no puedo creer por qué es la causa de tanto lio en el mundo, cuál es la explicación para que el dinero pueda ser cambiado por infinidad de cosas, decidir el destino de las cosas, la vida o la muerte, destruir hogares, amistades, ecosistemas, al mismo tiempo ser necesario para determinar si la vida de alguien debe continuar o no.
Ahí está la pregunta, la respuesta es que el dinero es otra mera ilusión, somos los seres humanos quienes le asignamos valor a objetos sin valor. Somos cada uno de nosotros quienes damos valor al dinero a aceptarlo como un medio de cambio, somos quienes decidimos que esos objetos inútiles sean la base de nuestra vida y economía, de nuestro éxito, de nuestra felicidad, de nuestra denigración moral, de nuestro estatus social, y que decidamos vivir o morir por él. La ilusión más perjudicial es el dinero.
Se dice que la mayoría del dinero no está impreso, sino que solo existen en las computadoras de los bancos. Aún más ilusos somos. ¿Qué es el dinero?, dónde está el dinero.
¿Hay otra absurda ilusión?, claro que sí, y he aquí: Los Estados, los gobiernos.
¿Qué es el estado?, ¿dónde está el estado?, ¿en los edificios gubernamentales?, ¿quién es el estado?, ¿acaso los gobernantes?, ¿no son acaso los gobernantes los representantes del estado?, entonces ¿a quién representan?, ¿al pueblo?
¿Quién es el pueblo?, El pueblo somos todos, me dijeron.
¿Entonces el pueblo es el estado?, es el pueblo entonces quien da poder a los gobernantes, ¿Entonces porque el pueblo teme a esos hombres a quienes decidieron obedecer? ¿No es más fácil quitarle el poder a los tiranos si todos decidiesen no obedecerlos?... ¿Deberíamos temerle a nuestros gobernantes, o son los gobernantes quienes deben temernos a nosotros quienes decidimos obedecerlos?, y por qué siempre los dictadores hicieron lo que quisieron con la fuente de su ilusorio poder?
¿Qué es el poder, dónde reside?... El poder es otra ilusión, los hombres poderosos son seres humanos de carne y hueso, ninguno es especial ni investido de dotes divinas, sin embargo por ilusiones creadas, se les da poder para dirigir la vida de las multitudes, y las masas cual mansos corderos, se dejan llevar. Los gobernantes son seres humanos sin la inteligencia, el derecho, la integridad, ni la capacidad de dirigir nuestras vidas.
Las personas llevan en si la idea de que necesitan de alguien quien se haga cargo de sus vidas, se han creado la ilusión de un estado, del dinero, porque se creen incapaces de vivir sin alguien que dirija su existencia.
Las personas se crearon ilusiones de todo, no son capaces de vivir plenamente de los sublimes placeres que la vida ofrece, por miedo a la ilusión que les pusieron las creencias religiosas de que se deben abstener de disfrutar la vida. Nos dijeron que mientras más reprimimos lo que queremos, más posibilidades tendremos de vivir después de la muerte.
Buitres!!! Esos no son más que los Predicadores de la Muerte!!!
Bueno, debo admitir que me considero víctima de la ilusión creada por la religión, pero eso no es impedimento para que viva la vida como creo y pienso, estoy seguro que nada de lo que me hace sentir bien, puede ser malo.
En fin no importa, creo que las personas no quieren escuchar la verdad porque no quieren que sus ilusiones queden destruidas, ya que en realidad somos como aves volando en un cielo encadenado, tenemos la ilusión de que somos libres, cuando vivimos en una prisión enorme y gigante que nos permite volar en los límites establecidos, pero se nos prohíbe ir más allá de las rejas que nos mantienen presos….
…. Al final el automóvil estacionado frente a mí, se retiró dejando de bloquearme la vista al paisaje, pero ya la noche había cubierto con su oscuro manto todo aquel panorama que miraba durante la tarde, ahora tenía frente a mí un inmenso valle cubierto de tinieblas, y aunque en el cielo no se veía ninguna estrella, yo sabía que estaban ahí; la ciudad quedó sumida en la oscuridad, iluminada artificialmente con luces naranjas, y yo, bueno, debí retirarme.
Había pasado casi una tarde completa sentado bajo ese árbol, ese alguien a quien esperaba nunca llegó.
Bah -Me dije- Mejores personas me han plantado.

Al final me levanté, y volví a casa caminando por esas calles. Continuaba viendo ilusiones en todos lados, ilusiones que parecen tan reales como el aire que respiro. Me fui caminando por esa vía, pensando que tal vez este mundo sea la más grande ilusión, que vivimos en un sueño y que con la muerte despertamos.

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