sábado, 9 de noviembre de 2013

LO MÁS BELLO DEL MUNDO ES EL MISMO MUNDO




Mucho hace que no sentía el frio de la angustia recorrer mi espinazo, ni aturdir mi tranquilidad en días como hoy, donde puedo decir que el mundo es hermoso a mi alrededor, aunque solo sea en apariencia, pues hay un mundo de sentimientos que me carcomen por dentro, tristeza, soledad, desesperación, angustia, tinieblas, ciertamente hoy no es mi mejor día.

Precisamente tenía que esperar a que me sintiera así, para en mi aburrimiento, comenzar a rebuscar entre mis recuerdos, algo que me hiciera recordar un momento feliz, pero en lugar de hacerme sentir mejor, me causó el efecto contrario, al llenarme de nostalgia por los momentos felices idos; hoy por ejemplo revisando mi álbum de fotos, encontré un retrato de ella, una foto que me hizo recordar lo que el tiempo me quito, lo que el destino me arrebató de entre las manos. Con esa imagen arribaron cantidades grandes de recuerdos memorables, los mismos por los que daría lo que sea por volver a vivirlos con esa misma persona, otra vez, en ese mismo lugar, en esas mismas circunstancias, bajo ese mismo cielo azul, a orilla de ese mismo rio, bajo la sombra de esos mismos árboles, con el abrigo de esa misma juventud, con la ternura de esa misma inocencia, y con la compañía de ese mismo amor.

Lo único que me queda de ella, son las más sabias palabras que escuché de chica alguna, palabras que una vez me dijo pero que entonces no entendí la magnitud de lo que me quería decir, hasta ahora: "LO MÁS BELLO DEL MUNDO ES EL MISMO MUNDO".

Tenía una sensibilidad de la vida tan acertada, tan intrigante, era capaz de ver las dos caras de este mundo aquella mala y aquella buena en todo el esplendor de su inteligencia y juventud soñadora, apreciaba que este mundo a pesar de todas las cosas malas que nos pueda dar y lo que podamos sufrir, también nos concede las mayores felicidades y dichas, el placer de vivir es más grande que el dolor implícito que conlleva existir, y que siendo ella tan joven haya descubierto ese axioma de la vida, me sorprende aún más. Que ella sufrió no me cabe duda alguna, pero que ello no le haya impedido darse cuenta que el mundo es más que sufrimiento, que soñaba con un mundo mejor sobre un mundo que también es causante de dolor, es más que sorprendente. Que ella era feliz tampoco me cabe duda, era feliz y tuvo muchas cosas buenas, aunque nunca supe si yo fui algo bello en su vida tanto como ella lo fue para mí, y siempre me quedaré con esa misma duda hasta el final de mis días lastimosamente, ya que la brecha que nos separa en el presente es infranqueable. La amé tanto como fui capaz de amar, y fue bueno porque fue un amor que valió la pena.

Ahora en este momento de tristeza, lo único que me mantiene en pie es la sabiduría de esas bellas palabras que me dijo esa tarde a orillas de ese rio, a la sombra de esos árboles, mientras la tenía abrazada por la espalda, sentados en esa playa, contemplando esa naturaleza tan calma, y armoniosa... No importa que tan mal me sienta, aun por ella haberse ido; este mundo que tantos sinsabores me puede causar, también me puede deleitar con las más hermosas bendiciones y dichas, y tal vez, quizá todo eso y más personificado en una única persona. Solo tengo que ser paciente. Vaya, perdí mi oportunidad con ella, que suerte debe tener el hombre que es dueño de su corazón ahora. Espero que sea feliz, no se merece otra cosa, y yo, bueno, creo merezco todo esto por lo que le hice.

1 comentario:

  1. No hay mucho que pueda decir sin que suene patéticamente inane... Pero bueno, ella no es el último ser bueno de la vida. Encontrarás a alguien que te ilumine de nuevo.

    Saludos!

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