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domingo, 26 de julio de 2020

SAD


Y vi sus ojos algo que ha cambiado, el brillo ha muerto, y si queda algo, es ya muy débil.

    Sus palabras ahora suenan tan vacías, en todo lo que dice está ausente esa música que me hacía suspirar y doblegar mi alma.

    ¿Dónde fue a parar el empuje inicial? ¿Se han revertido acaso los polos de las emociones?

        ¿Su amor pasó a mi, y mi indiferencia pasó a su ser?
Que complicado es todo ahora, que triste es ver que una vez muerto un sentimiento, no puedes volver a reanimarlo, no importa que tanto esfuerzo se ponga en ello, lo que muerto está, ya no pude renacer.

     Es mejor no dejar que un sentimiento se apague, es más fácil luchar hasta nuestro último aliento defendiendo la llama, a intentar encenderlo una vez que se ha apagado, no importa cuánto te esfuerces en dar, el amor no es eterno, si lo descuidas, morirá.

      No dejaré que lo que sientes por mi muera. Fui un tonto, lo sé, pero mientras aun quedé una débil flama en tu corazón, lucharé por ella hasta que vuelva a arder con la intensidad de mil soles, por que yo... Yo aún TE AMO.

lunes, 11 de mayo de 2020

EL ABISMO

   


    Sumido en la soledad de una habitación que termina siendo todo mi universo habitable, estaba mirando a través de la ventana, a la nada, una pared tapiada directo a la nada, buscaba un alivio en algún lado, y solo tenía eso: Nada, silencio y obscuridad, y frente a mi emergía una sombra obscura que poco a poco iba dominando todo lo que tenía frente a mí, acrecentándose un abismo profundo de una obscuridad absoluta que me hacía pensar en el horizonte de sucesos de los agujeros negros, el punto de no retorno desde el cual nada puede escapar, y aquello que atraviese ese límite tiene un destino incierto en una singularidad que nadie conoce.

     El abismo tiene una fuerza atrayente a los de débil corazón, te incita a mirar su oscuridad, atrae tu mirada y al hacerlo empieza succionar lágrimas de tus ojos que empiezan a fluir a caudales como ríos en días de invierno, y la silueta de una sonrisa que apunta hacia el cielo es deformada y curvada hacia el abismo, el arco se invierte hacia él y la otrora sonrisa ahora denota tristeza, y las lágrimas succionadas de tus ojos empiezan a descender por tu mejilla, humedeciendo tu rostro, volviendo pesada tu cabeza que se inclina hacia adelante encorvando tu cuerpo, en una postura con los brazos caídos también succionados por la poderosa fuerza de atracción que la oscuridad genera, y todo el cuerpo entonces denota derrotismo, en aquella posición es más penetrante e inevitable que se vea al abismo, al terrible abismo y poco a poco su fuerza gravitatoria, va atrayéndote hacia él, hacia la nada que representa esa oscuridad, y sin que te des cuenta, vas mirando al abismo y el abismo va mirando en ti, y tu entras en el abismo y el abismo también entra en ti, hasta que estas sumergido en el, todo alrededor se ha oscurecido, ya no reconoces estar en tu habitación o en aquel lugar al que llamabas “mundo”, y entonces silencio total, todos tus sentidos quedan apagados, quedan privados de las sensaciones perceptivas que te hacían sentir vivo y solo te queda tu conciencia, atrapada en una dimensión que no tiene nada que ofrecerte más que oscuridad y silencio total y absoluto, es cuando te das cuenta que en el abismo no habita ningún monstruo ni demonio, el poder del abismo es aislarte de la realidad y sumirte en la soledad más apremiante que la cordura puede soportar, el abismo te priva de todas las capacidades perceptivas y sensoriales de tus cinco sentidos para que al final quedes atrapado tú mismo con tu peor verdugo: Tu conciencia, quien te atormenta, no existe nadie ni nada que sepa cómo atormentarte ni conozca tus peores miedos que tú mismo, ahora ya estás en la perdición, a dónde sea que mires: tinieblas; no importa cuánto grites: silencio; ni a dónde corras, no hay escapatoria, aún si pudieras huir, seria en vano, pues en este punto ya descubriste que monstruo yace en ti, el abismo solo te ha mostrado quien eres en verdad, y su sabiduría radica en que te puede atormentar mostrándote quien eres en verdad, quien es aquel a quien todos allá afuera en el mundo real deben soportar, y con quien deben lidiar, el abismo te ha mostrado quien eres, desde la perspectiva del observador absoluto, y conoces a verdadero TÚ que tanto daño hace y lastima, aquel que hace cuestionar a tus seres queridos que te vieron nacer ¿Valió la pena cuidarlo tanto?


     El abismo se acrecentaba frente a mí, sentía su oscura atracción seductora, me imaginaba un camino para llegar a esa nada, y entonces en un intento de hablarle al creador, de gritarle mi agobio y me exponga el porqué de esta farsa existencia, me respondió: La nada es todo y debe estar exento de la maldad de mi corazón, y debo abrazar a la luz que emana de la vida, pero que me niego a ver por tener la mirada en el abismo frente a mí, y no en el cielo donde destella la luz del sol, la luna y las estrellas juntas, y que mientras camine mirándolos, jamás caeré en el abismo oscuro, podré vencer su atracción sin dilación, pues la luz de todo aquello que contemplo, me sostendrá de espíritu y me hará levitar por sobre las tinieblas que no podrán ya consumirme. La luz irá a la vez purgando mi espíritu de lo que se alimenta el abismo.

     Atravieso el mar oscuro sin siquiera percatarme de su existencia, pues mi espíritu yace sujeto a la luz y a la iluminación de todo lo bueno y grandioso. Pero en mi recorrido también escucho alaridos de almas caer al abismo, a todos se les dijo que mirasen hacia la luz donde está la salvación, pero ellos necios no confiaron y soberbios caminaron y fueron absorbidos por el abismo y cayeron en su foso, fueron precipitados a la nada.

     Pero aunque mis sentimientos están purgados ya de egoísmo, aun así desisto de mirarles o también caeré, solo puedo gritarles, con toda mi voz que miran al lado equivocado, pero no puedo influir en sus corazones si ellos no están abiertos a la verdad.

    La nada, aquel abismo que al mirarlo por mucho tiempo te puede consumir, es llamado también Depresión.

 


domingo, 3 de mayo de 2020

FANTASMAS Y DEMONIOS


    
   Y estoy aquí, en la obscuridad de mi habitación, tan pequeño me siento y tan abrumado por mis fantasmas que cada noche se colocan a la cabecera de mi cama para manifestarse en dudas y miedos, están allí, se apoderan de mis pensamientos y hasta paralizan mi cuerpo; brazos imaginarios me sostienen a la cama y con algún tipo de magia obscura me succionan la poca alegría remanente que pude haber obtenido durante el día, y postrado allí queda solo este saco de carne y hueso sumido en angustia y ansiedad, miedo e inseguridad, tristeza al borde de la depresión, vacíos existenciales. Cada noche alimento a esos monstruos con la poca alegría ganada a la luz del sol. Y aunque trato de luchar, me siento débil y sin vigor para hacerlo. Alguien una vez dijo que el fuerte, pone a prueba su fortaleza cuando está solo, al parecer no soy tan fuerte como creía serlo, basta con apagar la luz de mi habitación a la hora de acostarme, para que aquellos fantasmas se abalancen sobre mí, y me dejan sumido en la miseria emocional, con cuyos despojos entro en profundo sueño, sueños que difícilmente puedo recordar pues soy privado también de ese beneficio de introspección onírica, y vuelvo a despertar cada día, para tratar de recopilar alegrías en las cosas simples y complejas de mi día, aunque sé que todo ello lo perderé al ir a dormir.

    Malditos fantasmas y demonios, no tienen forma, son intangibles, son entes a los que no puedo nombrar ni ver, no puedo apuntarles con los dedos, ni apartarlos de mí por qué no están en ningún lugar, y al mismo tiempo saben siempre cómo hallarme, están aquí en este momento, mientras escribo, siento sus miradas sobre mí, sobre las palabras que voy escribiendo, les escucho reír... "Es hora de dormir", me dicen "Ofrendanos tus alegrías" me gritan, "No te mereces nada de lo que hoy lograste", me replican

    Pero sé que en algún momento deberé poner punto final a este texto, y cuando lo haga, deberé enfrentarlos nuevamente, sabré que solitario me dirigiré una batalla que siempre pierdo, nuevamente mi corazón será saqueado de la escasa alegría que aún me queda, y quedaré náufrago en el océano de la agónica tristeza que ya me resulta cotidiana, poco a poco la alegría solo va siendo una simple palabra sin significado para mí.

    Y mientras me aproximo a poner el temido punto final a esto, están ahí acechando mis fantasmas y demonios, esperando a que me duerma, todos ellos en coro cantando maléficamente:

"A DORMIR A DORMIR CON TUS OJOS ABIERTOS, A DORMIR A DORMIR CON TUS TEMORES ADENTRO, A DORMIR A DORMIR AUNQUE NO TENGAS SUEÑO"