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lunes, 28 de septiembre de 2020

LA ÚLTIMA CAMINATA

 


Esto se tornó aburrido, hablé tanto que ya no sé qué decir. Dejo de hablar unos minutos para ver si rompe el silencio para hablar sobre algún tema, pero ya van cinco minutos de un silencio incómodo, y es como si todo el peso de la relación cayera sobre mí, sobre mi capacidad limitada de mantener ameno el ambiente.

Las únicas veces que hablaba, era para quejarse, discutir por cosas que para mí eran absurdas y nada relevantes, peleas de esto y aquello, berrinches, contarme chismes sobre gente que no conocía y  que no me importaban, pero que escuchaba para evitar esos silencios incómodos. Y hasta a mí, me resultaba aburrido y sofocante ser yo el único que conversara y tratara de buscar temas de conversación, mientras solamente me escuchaba, con una cara de aparentar prestar atención, cuando en su mente quizás estaba entonando la canción que está de moda. Que aburrido se había vuelto todo, muy rutinario, muy predecible, si hubiera querido hablar conmigo mismo en voz alta, no me tomaría tantas molestias de ir a lugares tan lejanos solo para aparentemente hablar ante un maniquí viviente, que sé que era humano, únicamente por que parpadea, respiraba, y ocasionalmente cambiaba de posición su cuerpo.

Es algo irritante que sus únicos temas de conversación, sean durante las discusiones. En fin, de quien no me hace crecer, me debo apartar.

El problema es que decirlo es fácil, llevarlo a cabo, no tanto. Es decir alejarse es simple, lo verdaderamente titánico es mantenerse alejado de aquella persona que como una droga, buscas, pero sabes te hace daño. Bien dicen que el amor genera una adicción en el cerebro tan similar a la causada por la cocaína, heroína o cualquier narcótico que da la falsa sensación de felicidad….

 Y pues bien, un día salimos a pasear muy lejos de la ciudad, por unos bosques muy hermosos, pero al momento de regresar, hemos discutido, como siempre, sobre cosas que para mí, por más absurdos que sean, se solucionaban hablando y dialogando, pero ante su falta de argumentos y enorme orgullo, opta por su salida más simple e infantil: El silencio y la indiferencia.

Caminamos distanciados, va delante yo detrás, es una carretera, si hubiera calles alternas habría tomado una para salir de aquella farsa, pero hasta llegar a la ciudad, debemos seguir así. No me habla, me ignora, sin embargo, acelero el paso para alcanzarle y llegar a su lado, estaba como a 50 metros delante mío, le logro alcanzar, me pongo a su diestra, hace como si no existiera, sigue con la mirada adelante, lleva sus audífonos puestos, escuchando música a todo volumen, le quito delicadamente el que lleva al lado derecho y entonces le digo, lo más fuerte y claro para que entienda cada palabra:

Caminar junto a ti es un agobio cruel, solo rompes el silencio para soltar de tus labios palabras que son tan hirientes como filudas navajas volando a toda velocidad hacia mi frágil corazón, pues para amarte me deshice del blindaje protector para poder sentirte y al mismo tiempo quedé vulnerable, a tus hirientes palabras y terco actuar. No entiendo en qué momento te diste cuenta de todo lo que soy capaz de hacer de por ti, de que me tenías a tus pies, y cuando lo hiciste, parecía un ejercicio para tu Ego, el lastimarme para sentirte bien, y sentir esa sensación de poder sobre alguien más. Me lastimabas con palabras que antes viniendo de cualquiera me causaban risa, pero que viniendo de ti, son certeras para lastimar.

Pero camino junto a ti por ultima vez, siento que el aire me falta, y a ti parece no importarte, solo sigues tu camino esperando que yo vaya detrás de ti… Pues disfruta estos pocos metros que quedan de carretera, pues llegando a la ciudad, yo tomaré un camino distinto a ti, y en el futuro, trataré de no coincidir más contigo.

Su rostro estaba inexpresivo, es como si no habría escuchado palabra alguna, y le volví a colocar delicadamente el audífono que le quité para hablarle, y me dispuse a correr el tramo que quedaba para llegar a la ciudad, corrí y corrí sin mirar atrás, volver la mirada atrás era caer, no me detuve pero ya veía cerca la ciudad, el aliento me faltaba, pero mientras ya las luces de la ciudad iluminaban la carretera en el ocaso de la tarde, escuché gritos tras de mi pronunciando mi nombre, pidiéndome que esperara. Llamé una movilidad, me subí en ella y pedí que me llevara a casa. Comencé a recibir mensajes y llamadas, pero en mí dije: lo siento, responderte es volver a caer, me hablarás bonito con tu voz suave y llorosa, con esa ternura que me derretía, y entonces daré marcha atrás.

 Corté entre nosotros todo canal de comunicación, era momento de entrar en abstinencia de amor, era momento de sanar nuevamente a mi corazón.

domingo, 13 de septiembre de 2020

FOTOGRAFÍAS: Parte 02

 Segunda parte de las fotografías que cuentan historias importantes en mi vida, lugares y momentos, en algunas hay personas que no salieron en la toma, pero aún así, me hacen recordar a alguien, pues cada imagen cuenta una historia, cuenta la historia de un momento.



Doñe: Uno de mis lugares favoritos donde me gustaba irme a relajar, se decía que ese mirador era peligroso, y por eso poca gente la concurría, eso hacía que casi siempre no había gente por allí en determinadas horas del día, y eran esas horas en que me gustaba estar ahí, a veces escuchando música, a veces fumando, tal vez escribiendo, y alguna que otra vez todo eso al mismo tiempo. Hoy el lugar no luce como en la foto, la modernidad ha hecho estragos al entorno, pero prefiero recordarlo como era, como cuando me acogía en mis momentos de angustia.



 Estrellas: Antes que la terraza de mi casa fuera techado, tenía al subir a ella, una hermosa vista nocturna espectacular, uno de esos días se me ocurrió fotografiar el cielo con los árboles de mi huerta (árboles que en la actualidad fueron cortados), y salió esa toma, la contaminación lumínica solo me permitió fotografiar las estrellas más brillantes.Extraño esos arbolitos.


 Perritos: Si, extraño a mis perritos, Doky (negro) y Byron (Castaño), Doky era el Padre de Byron, cuando nació, nos pareció tan bonito, que fue el único al que no regalamos, y se quedó con la familia. Byron era peculiar, era huraño, no le gustaba que le tocasen, rehuía del contacto humano, creo que lo heredó de Doky, que si bien si se dejaba acariciar, no le gustaba que lo abrazaran, y también ambos le tenían miedo al agua, por ello siempre era difícil lograr bañarlos, había que usar argucias, llevarles su comida en la ducha, y encerrarlos ahí, para poder bañarlos a la fuerza sin que tuvieran a donde escapar. Doky fue el más longevo de ambos, sobrevivió a un accidente del cual parecía no iba a sobrevivir, pero lo hizo con una secuela en el cuello que le hizo andar inclinado, y al final de sus días tuvo que sobrevivir con su ceguera. Ambos perritos acompañaron a nuestra familia por muchos años a pesar de su extraña forma de ser. Esta foto la tome mientras tomaban el sol juntos.



 Abejas: Siempre me fascinaron este curioso panal que estas abejas hicieron en un agujero de nuestra pared, pero esta especie de abejas eran inofensivas, razón por la cual se les permitió seguir existiendo ahi sin que las molestaran. Aun hoy, ese panal sigue en casa. Diría que de alguna manera, son parte de la familia.

 


Visitante: Ocasionalmente somos visitados por estos tiernos primates, una de esas visitas inesperadas aproveché para fotografiarlo.


Visitante 2: Una de las visitas que tuvimos en la huerta de la casa, fue de este pequeño felino, un Tigrillo que se apareció en casa, y que de manera amenazante empezaba a rugir cuando nos acercábamos a él. Al final apareció el dueño de ese felino, era el dueño de una cevichería, que lo tenía enjaulado, y que al escaparse, apareció en nuestra huerta.



Las Aguas del Rechazo: Un día Jueves salí a pasear con alguien que me gustaba, uno de mis primeros amores, fuimos a unas cataratas, y estando allí, fuimos a un lugar donde se decía que quienes se den un beso allí, permanecerían juntos por siempre. Cuando quería que nos besáramos, fui rechazado, fingí que no me importaba, fingí picardía con una sonrisa falsa mientras por dentro me sentía destrozado, fingí que el beso no era importante, y dije: "Mira que bonita escena, voy a sacarle unas fotos", en ese silencio incómodo, empecé a tomar fotos, y tras la imagen, dos personas que incómodas solo guardaban silencio, nunca hubo una aclaración al respecto pero era evidente lo que ahora es una realidad... No estaba destinado a que entre nosotros haya algo más. Con el tiempo descubrí, que había otro chico que en verdad era el dueño de su corazón, yo no podía reemplazar aquello, yo era solamente una distracción, un paréntesis en su vida.


Fuegos Artificiales: Aún estando sufriendo por la persona que hago referencia en la foto anterior, salí con mamá a una celebración por el aniversario de la ciudad. Los fuegos artificiales explotando mientras un globo aerostático se elevaba, quizás era una alegoría de mi mismo, elevándome ciegamente hacia el cielo por la fuerza del amor mientras el cielo se iluminaba tan hermosamente como esos fuegos artificiales, pero que llegado al punto más alto, volvería a caer. Épico.

Fuegos Artificiales II: Bueno esta foto es de aquella misma noche, no tengo más que decir, salvo que a mi particularmente me parece una hermosa la foto.

Canoa: Siempre me han gustado las canoas, tengo una extraña fascinación ante estos artefactos rústicos que el ser humano ha inventado para navegar sobre ríos y lagunas. Esta foto la tome en un paseo familiar con mi padre en un centro turístico, el único valor que tiene esta fotografía para mi, es que es la primera de una canoa, capturada por mi cámara.



Copa de árboles: A orillas de un río, caminando alcé la mirada, no pude evitar tomar esta bella fotografía.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

EL JARDÍN DEL AMOR

 


Hay unos versos de mi poeta favorito, recientemente lo hallé, y me fascinó como siempre, su gran capacidad de usar metáforas para que nos de a entender con pocos versos, toda una complejidad de ideas que resultan totalmente ciertas luego de darle muchas vueltas a los simbolismos que usa este llamado Poeta obscuro.

 El amor, alguna vez libre para ser sentido sin ningún tipo de prejuicio ni temor, fue asaltado por las religiones que lo dogmatizaron hasta que se volvió, en algunos casos, prohibido. La religión se apoderó del jardín del amor.


Me dirigí al jardín del amor

Y observé lo que nunca había visto

Una capilla construida en su centro

Dónde yo antes jugaba sobre el verdor

 William Blake

domingo, 5 de julio de 2020

QUIZAS


El miedo cierne sobre ti, tus decisiones comienzan a vencer tu libertad, sientes una terrible angustia al ver partir de tu lado a la razón de tu cordura, quien en medio de requiebros te ha dado valor para  seguir adelante, incomprendido, angustiado, pero te ha tenido a raya de ir al desbarrancamiento que te hubiera hecho sucumbir en mayores desdichas, aplastado por tu voluntad impulsiva que no teme al peligro ni lo mide, un tonto imprudente que camina como sonámbulo sobre una cuerda floja sobre un despeñadero con cuya caída no podrías volver a levantarte.

Pero sigues aquí, ves el reloj, el tiempo avanza, y cada segundo que pasa, es un segundo menos que le tendrás cerca, para poder dejar caer tu rostro sobre su regazo, donde podías dejar fluir tu dolor materializadas en lágrimas liberadoras y donde tus odio y total descontentos quedaban desvanecidas. Vas poco a poco llorando en silencio al ver que se acerca el momento de su partida cuando escucharás un motor de un vehículo detenerse afuera, y el claxon sonará, entonces irá a la ventana a verificar si es el vehículo que esperaba, y al confirmarlo, tomará sus cosas, tal vez con indiferencia, o tal vez te de una última mirada o un último abrazo, y tal vez sentirá el mismo dolor que sientes tú, quizás sus rostro reflejen como un espejo lo destrozados que estarán ambos, pero todo es inevitable, el claxon del auto fuera seguirá sonando insistentemente, y ningún dolor del corazón podrá evitar su partida, a estas alturas no hay paso atrás que dar, solamente puede que se den unas últimas palabras y se dirigirá a la puerta, bajará las escaleras… Tú, puede que tratando de asimilar que se irá, o tal vez en un acto involuntario de aferración, le acompañarás a la puerta, juntos bajarán por la escalera, le abrirás la puerta metálica que con ese golpe estridente hará eco en el pasillo al abrirse y le acompañarás a la puerta del auto, tratarás en todo momento de contener el llanto lo más que puedas, a duras penas podrás pronunciar monosílabos sin delatarte, le verás subir al auto, tomar su lugar dentro, y se cerrará la puerta, y tendrán un vidrio que los dividirá y a través del cual se darán una última mirada y el auto arrancará, verás alejarse el vehículo y no le perderás de vista, lo observarás con nostalgia como mirabas el sol perderse en el horizonte en un atardecer; no dejas de mirar al auto alejarse hasta que se detiene un poco para doblar una esquina, mientras te preguntas: ¿Por cuánto tiempo no volverán a verse?

Dobla la esquina y ya se ha ido, tu sobre tus pasos regresas, cruzas la puerta metálica y la cierras, el estridente sonido te estremece los nervios, subes las escaleras, llegas a la puerta del apartamento donde estarás solo en adelante, cruzas la puerta, y la cierras tras de sí, te diriges a la sala, cierras las cortinas para que no te vean desde afuera.

Te sientas, imaginas que volverás a oír abrirse las puertas que acabaste de cerrar, que entrará y vendrá a sentarse junto a ti, pero asimilas la realidad, que se ha ido y no volverá, y si lo hace, no sabes cuándo.

Coges un cojín que tienes a la mano, lo presionas con mucha fuerza, nuevamente estás embargado por la soledad, esta vez, no contienes tu dolor, y lo dejas fluir, seguro que ya nadie te verá, dejas de contenerte y lloras desconsoladamente.

miércoles, 1 de julio de 2020

DECADENTE



Bestias negras de corazón incoloro, voy rondando sobre estás calles coloniales, que evocan la nostalgia y la decadencia de una época obscura, que ensalzó el clasicismo y el racismo como valores sociales.

Cuanto dolor siento ver la precariedad de edificaciones de un tiempo donde aplastar gargantas de negros e indios era normal e impune, si estos muros decadentes pudieran al fin dejar de callar y dar testimonio de las incontables injusticias fueron testigos en sus calles, se sentirían al fin libres de desmoronarse por el peso de su propia decadencia para dar paso a una nueva arquitectura más vanguardista y acorde con los ideales contemporáneos que van siguiendo en la actualidad.

No entiendo porque insistir en mantener en pie lo que claramente es decadente, como intentar mantener creencias obsoletas arraigadas en tradiciones y dogmas sin sentido y que obstaculizan el devenir hacia un mejor futuro, claramente el intento de mantener en pie viejos edificios de estructuras corridas por el tiempo, es la analogía de una sociedad que se resiste a dejar ir ideas caducas que el tiempo ha ido también corroyendo. Para lograr cambios, hay que demoler las creencias que ahora entorpecen el avance hacia una sociedad más igualitaria y tolerante.

Pero voy caminando, y el tiempo va presionando poco a poco, de cambio lento, pero tangible, como el cambio de posición de las estrellas del firmamento, inamovibles para una vida humana, pero cambiantes para la historia.

miércoles, 27 de mayo de 2020

CONÓCEME

    Hola, soy yo, tu futuro enamorado, solo conquista mi corazón, y yo pondré el mundo a tus pies.

    Quiero que me conozcas, quiero conocerte, no necesariamente para saciar algún deseo carnal, bueno aunque no negarte que si me gustaría, pero nunca te obligaré a hacerlo, porque es indudable, el sexo es la máxima manifestación de confianza entre dos personas.

    Quiero que me conozcas, no para llenar algún vacío emocional o existencial, tampoco porque le temo a la soledad tanto que deseo ruido en mi vida para no escuchar el desolador ruido de mi soledad interior.

    Quiero compartir mi tiempo contigo, una tarde juntos, desayunos, almuerzos, viajes, quiero que juntos forjemos nuestro carácter en el fuego de apasionadas discusiones que nos vuelvan cada vez más fuertes y resistentes ante la vida.

    Quiero que conozcas mis miedos, mis temores e inseguridades, quiero que me veas atormentarme por mis más oscuros demonios, y que aún así, solo me abraces hasta que la tormenta oscura pase, y de tu mano, pueda resurgir de nuevo hacia la luz de tu mirada.

    Quiero convertirme en aquel hombro donde puedas descansar tu fatigado cuerpo, y que una vez descansado, emerjas de tu tristeza con el vigor de los Titanes, que aplastan montañas y barren al cielo de estrellas con un solo manotazo.

    Quiero ser algo más que tu amigo, quiero que seas mi prioridad en mi vida, y quiero también serlo en la tuya.

    Así que no se podría pensar que llegaríamos a eso sin antes darnos la oportunidad de conocernos previamente, y crear un vínculo de amistad que podría fortalecerse tanto como para dar paso a un nuevo nivel.

    Sé que divagar es lo mío, se que cuando quiero sintetizar en una sola oración lo que pienso, suelo extenderlo mucho más, y míralo, lo estoy haciendo de nuevo, tan solo podría decirte que aunque no te conozco aún, podría decirte que eres la luz de mi sueño, el resplandor de mi vida, el fuego de mi alma, atizador de mi espíritu, latir de mi corazón.

    Aunque aún seas solo un ideal, una idealización, sin nombre ni rostro, sé que en algún lugar estás ahí, en algún tramo de mi camino, y llegando el momento nos encontraremos, nos miraremos y tomaremos de la mano, y juntos iremos hacia adelante, sosteniéndonos, levantándonos de cada caída, sobreviviendo el mayor tiempo posible a este juego.

    En las sombra de mi camino muchos ojos acechando encuentro, algunos solo acechan, pero alerta debo estar, mucho ojos tienen dientes y colmillos dispuestos a saltar sobre mí al menor descuido, es necesario tenerte a mi lado para que juntos vigilemos y nos resguardemos de lo desconocido, porque nadie golpeará ni nos lastimará tanto como la vida, ¿y quién podrá soportarlo teniéndose solo a sí mismo?, es tonto pecar de egocéntrico y creerse autosuficiente en esta vida donde nadie lo es, una persona puede ser fuerte y poderoso en un aspecto de su vida, pero débil en otros, que mejor si hay alguien defendiendo esa posición débil.

    La foto de esta entrada, muestra a dos lobos en actitud amenazadora y de confrontación, mostrándose los colmillos; una mordida en el cuello, en la yugular, puede ser fatal para un lobo, podría morir desangrado sin que nada se pudiera hacer, por ello, un tercer lobo resguarda ese punto débil, resguarda el cuello de su compañero, no amenaza, no confronta, solo resguarda la vulnerabilidad de su pareja, así, mientras enfrentamos la vida con nuestras fortalezas, deberá haber quien se mantenga vigilante de nuestras debilidades. Un totem inamovible.

    Solo así podremos enfrentar victoriosamente a la vida.

    Si la vida es una lucha, nuestro propósito es nuestra espada, en este mundo, nosotros mismos forjamos nuestra espada, pero nacimos sin un escudero, y a ese debemos encontrarlo.

    Cuando un soldado levanta el brazo para atacar es el mismo instante en que queda más vulnerable. Cuando reunimos fuerzas para realizar un ataque, dejas vulnerable otra zona que puede ser aprovechada por un adversario audaz, astuto u oportunista, a menos claro, que haya alguien resguardando esa vulnerabilidad. La falange macedonia, aplicó el mismo concepto, y derrotó a poderosos ejércitos enemigos.

    Quiero ser el escudero de tu vida, y a la vez que escudes mis puntos débiles, juntos llegaremos lejos en esta vida, estoy dispuesto a dar todo por ti, una vez que te encuentre, pelearé esta batalla a tu lado incansablemente, hasta desfallecer.

    Sé que estás en algún lugar, mis palabras llegan a ti, pero no entiendes quien te llama, así que solo jala el hilo rojo que tienes junto a ti, hasta que nuestras miradas se crucen, y sepamos que terminó la búsqueda, y desde ese punto sigamos el camino Juntos, y como un Tótem invencible, Tú y Yo, tu futuro enamorado. pondremos al mundo a nuestros pies.


viernes, 15 de mayo de 2020

EL REGALO


    Luego de mucho tiempo de habernos conocido por chat, en circunstancias que no tienen importancia, de habernos dicho mucho y nada,  de haber abordado muchos temas de conversación en común, de haber discutido a veces sin sentido y a veces con razón, a veces simplemente por mal entendidos, pudimos esbozar cada quien en sí, la personalidad del otro, a través de la pantalla íbamos perfilando a aquel que se hallaba al otro lado del chat, mientras íbamos leyendo sus palabras sin voz e íbamos entendiendo su forma de pensar y de concebir su mundo, tal vez igualmente podíamos notar su estado de ánimo, si mentía o si estaba molesto, pero es cierto que tras todo el matiz de nuestras personalidades algo caprichosas y con tendencia a la discusión sin sentido, había un interés inexplicable de conocer a quien nos mantenía en requiebros que resultaban a veces inquietantes y atrayentes en un equilibrio incomprensible, pero fascinante.
    Muchas veces hablando de política terminamos discutiendo, intercambiando ideas sobre nuestras posturas, y bien sea sobre cine, política, filosofía, creencias religiosas, era evidente que aun cuando estuviéramos de acuerdo en ciertos temas, siempre era necesario tocar un tema para que una discusión hiciera intensificar nuestra conversación, a pesar que solo miraba sus palabras en chat, podía percibir por la magia de su redacción y elección de palabras, su estado de ánimo, y la pasión con que se enfrascaba a defender su punto de vista, como un paladín del debate blandiendo hábilmente la espada de sus argumentos, y diestramente defendiéndose de los míos con el escudo de su retórica. En esos combates de ideas, nuestras espadas chocaban hasta sacar chispas y herir al ego del otro en ocasiones, y aún así nunca salía jamás ninguno vencedor ni victorioso de esas batallas virtuales de ideas, sin sentido e innecesarias pero tercamente llevadas a cabo.
    Largamente, a veces muchos días en que la lucha había sido tan ardua que uno haya herido el ego del otro, el resentimiento hacia mella en el herido, que el silencio era el único mensaje que nos enviábamos por muchos días, y aunque era adictivo nuestras conversaciones extrañas, era como una especie de honor el mantener la distancia mientras el ego herido era sanado con el tiempo y la necesidad de volver al ruedo con aquel némesis que, sin que ninguno lo quiera admitir, era una especie de enemigo Nietzscheano al que habíamos aprendido a amar y a admirar, tanto que era a veces menester el querer volver a romper el silencio para volver al ruedo de nuestras extrañas conversaciones y duelos de paladines de discusiones innecesarias.
    A veces uno u otro, pero siempre cualquiera, y dependiendo del estado de ánimo, aburrimiento o necesidad de esa adictiva personalidad confrontacional del otro, yo o el, rompíamos el silencio con un simple "Hola", y así, preguntando cómo estábamos todo este largo tiempo, comentando esto o aquello, empezaba un nuevo ciclo de conversación que al inicio de manera vacua, progresivamente, como una neblina que poco a poco va apareciendo hasta dejarlo todo nublado, nuestro patrón volvía a iniciar, una conversación sobre alguna cosa, iniciaba una concatenación de temas, que iban al poco tiempo llevándonos al incremento de las pasiones entre ambos, nuevamente sin darnos cuenta, estábamos dos paladines combatiendo en la lona del chat, asestando golpes e hiriendo a veces al ego del otro, sin jamás ninguno aceptar la derrota, nuevamente, según la intensidad de la batalla, terminaban en mucho resentimiento debido a que como siempre, ninguno había podido doblegar a su rival en la aceptación de su postura.
    Hasta diríamos, que era para ambos placentero el hecho de darle la contra al otro en lo que sea que nos pusiéramos pensar o hacer… Quizás hay voces que susurran la palabra “Toxicidad”, pero es una palabra muy simplista y determinista para dos personalidades complicadas que confluyen en la necesidad de contantemente irse fortaleciendo y filtrándose hasta llegar a un punto medio de equilibrio en que ambas partes al fin llegan a consenso y se encuentra la armonía; sin conflictos que limen asperezas jamás se llegará a la perfección, o al menos eso es lo que yo creía, debido a nuestro constante afán de siempre estar en conflicto, pero con el tiempo, me di cuenta que ello era desde siempre más el objetivo de él que mío, por el hecho de siempre incentivarme a llevarle la contra para forzarme al límite de ver hasta qué punto era capaz de hacer lo que me pidiera.
    Complicaciones aparte, habíamos acordado al fin que debía llegar el momento de vernos directamente, de conocernos cara a cara, para conllevar lo que fuera que éramos a un plano real, lejos de lo virtual, y si, hasta en eso éramos conflictivos, proponiendo fechas, cada quien según su conveniencia, sustentando el porqué de nuestra propuesta, y el por qué no de la suya, entablándose más desafíos, una cosa lleva a la otra y así nuevas discusiones, debates, nuevamente los dos paladines blandiendo su espada con el objetivo para imponer la fecha del encuentro; era el inicio de un ciclo más de discusión, resentimiento y silencio, nuestros egos colisionaban contundentemente ante la sola discrepancia, no entiendo hasta ahora, ¿por qué si tanto interés tenía, me costaba tanto ceder?, ¿por qué deje envilecerme por un orgullo visceral de no demostrar debilidad ante él?, ciertamente aprendí que en la diplomacia, el éxito se basa en saber hacer concesiones, pero en nuestro caso, las concesiones no las hacía ni yo ni el, ninguno, era ese el punto, era la inflexibilidad de dos espíritus de orgullo inmutable que sumía a ambos en un ciclo de infelicidad y juego absurdo de niños grandes, el interés mutuo era arrollado por la insensatez de esas dos personalidades incapaces de negociar un acuerdo que los beneficie, y no obstante, preferían hacer prevalecer sus posiciones sobre el otro, o postergar cualquier entendimiento que a la larga podría llevarlos a bailar alegres bajo la luz de la luna y el abrigo de las estrellas.
Pasaron los días, esta vez, fui yo quien rompió el silencio.
-Hola – Le dije
- Hola – Me respondió
- Hagamos las paces – Le dije
- No sabía que estábamos en guerra – Me dijo sarcásticamente
    Si, el sarcasmo era la fachada para ocultar lo evidente, nuestra arrogancia mutua, pero qué importaba, la última vez que dejamos de hablar fue por no decidirnos sobre la fecha de nuestro encuentro, esta vez quedamos un domingo por la tarde, probablemente era posible de ambos el poder.
    Así, que ahora vino definir el lugar, a estas alturas supongo que ya habían pasado muchos meses desde que comenzamos a hablar, posponerlo aún más sería muy tonto en caso iniciara otra batalla de paladines insensatos, así que propuse un lugar esperando su descargo para blandir mi espada y sostener mi escudo, pero en cambio, en un acto extraño, me dijo que mi propuesta le parecía bien, que no tenía inconveniente. Tal vez pensó igual que yo en dejarse de absurdas discusiones sobre la supremacía de la voluntad del otro, y aceptó. Algo raro eso sí, considerando los precedentes para nuestra extraña relación, que lejos de hacerme sentir victorioso, me dejo con un extraño sabor amargo, tal vez porque alguna insana parte de mi morbo aficionado al debate, esperaba alguna confrontación visceral de las que acostumbramos siempre, pero no hubo tal cosa. Quedamos el día y la fecha.
    En los días intermedios entre la concertación del encuentro y el encuentro mismo, nuestras conversaciones iban bajando el tono confrontacional, e íbamos conversando sobre temas un poco más personales que con el tiempo con leves esbozos tocados, y ahora liberados de ello, tuvimos más en profundizar, temas como nuestra actual situación emocional, si existiría la posibilidad de que entre nosotros pueda surgir algo más serio que una amistad.
    Lo cierto es, que según pudimos leer entre líneas, ambos nos gustábamos mutuamente, y de tanto discutir, había nacido algún tipo de encanto por la personalidad opuesta que representábamos para cada uno. Los días entonces iban transcurriendo, entre el hecho de poder conocernos demasiado, hasta que pueda surgir algo mucho mayor y más grande entre nosotros, tal vez un noviazgo, y cumplir sueños juntos, fantasías, entre tanto debate absurdo, habíamos olvidado hablar sobre nuestros gustos y nuestras pasiones, y terminamos descubriendo que nos gustaban cosas similares, tantas que podríamos compartir y pasarla genial. En mi fantasía, iba creyendo que aquellas diferencias nuestras podrían ser contrapesadas con nuestros múltiples gustos en común. Al menos eso creía yo…
    Llegó el día al fin del esperado encuentro, con nervios de por medio, le esperaba en el mismo lugar acordado, traté de ser puntual, no quería iniciar una absurda discusión sobre la impuntualidad, pero para mi asombro, ese día no fui yo quien fue impuntual, sino él, y podría haber iniciado en persona una absurda discusión sobre su falta de compromiso y el haberme hecho esperar demasiado, pero traía en la mano una bolsa de regalo rojo, que no pude evitar ignorar, cuando me vio, lo extendió hacia mí y me lo entregó diciendo:
-      Traje esto para ti, pero quiero que lo abras cuando nos despidamos.
Lo tomé, y le dije:
-          ¿Qué será? ¿Pero por qué no puedo abrirlo ahora?
-          Ahora está en tus manos – me respondió – te lo acabo de regalar, es de tu propiedad, si deseas abrirlo ahora mismo, no podría oponerme, pero solo te pido, que lo abras cuando nos despidamos.
    La bolsa era roja, dentro sentía que había una caja, pero sus palabras me hacían eco: “Ábrelo cuando me vaya”. Por mientras le miré más detenidamente, era tal cual le había visto en fotos, quizás lo imaginaba más alto, pero era su voz, eran sus palabras, era su mirada, era su forma de vestir tan peculiar, y traía aquella mochila marrón con la que salía en varias fotografías, se veía vultuosa, ¿qué podría ser lo que llevaba en ella?, sería una insensatez el preguntarle pero era parte de su indumentaria bohemia.
    Empezamos a caminar y conversando, intercambiando temas fascinantes, su nivel de cultura era admirable, era como pocas personas, capaz de seguir la ilación del tema de conversación cualquiera, aparte la humildad con que conversaba y la calma, podía hacerme sentir paz en mi corazón, la calma y la armonía; parecía ser diferente por ratos a la persona confrontacional que estaba al otro lado del chat, esta persona que tenía aquí junto al mío era diferente, y que genial que así sea. Igualmente conversábamos por el malecón, mirando el atardecer, las olas del mar golpeando la orilla, llevaba yo su regalo que me dijo no abrir en la mano derecha, mientras nos sentamos a contemplar la puesta del sol, muy bella y mágica, al cielo tomar tonalidades más naranjas, y nuestras siluetas contrastando lo que mirábamos, esa imagen, del sol dando paso a la noche, nos volvió más introspectivos, y de algún tema de conversación surgió una palabra: Confianza. 
La confianza – Me dijo – Es lo más frágil de este mundo, pero es a la vez junto al amor, la más poderosa arma para enfrentar las adversidades, y cuando una relación se sostiene sobre ella y la confianza está intacta, nada existe en el universo que pueda destruir esa relación, puede soportar calumnias, vicisitudes y privaciones. El amor lo puede todo, pero el amor sin confianza se desmorona, es por ello que la confianza es lo más difícil de conseguir e imposible de recuperar una vez perdida. En anteriores relaciones que tuve, la confianza fue fisurada, y no importaba qué tantas promesas me hicieran para que todo siga igual, nunca pude volver a confiar, la desconfianza es un monstruo grande que cala en lo profundo, bloquea la razón no importa que tanto hayas amado, ese monstruo va poco a poco matando y sofocando al amor, si la confianza está rota, es tonto el querer reconstruirlo o volver a ganarlo, es una carta que te permite darlo todo sin miedo, pero cuando se ha quebrado, te da miedo dar hasta lo más mínimo, es tan difícil confiar en alguien en estos tiempos, ya que la lealtad está subvalorada. Los celos existen, es normal, es parte de la condición humana el miedo a perder algo que crees que te pertenece, y una pareja crea un vínculo de pertenencia, que no quieres compartir con una tercera persona, que no quieres que se te sea arrebatado, negar ese hecho, es negar nuestra propia humanidad. El amar a tu pareja puede hacerte confiar ciegamente en ella, al extremo que creerás que podrá resistir la tentación de una infidelidad, siempre con celos razonables, pero dejarse poseer por celos enfermizos es tonto, pues no importa cuánto celes o espíes a tu pareja, cuando tiene ya la intención de ser infiel, hallará la manera de hacerlo evadiendo tu mirada; si existe confianza, puedes tener la seguridad de que podrá respetarte sin necesidad de vigilancia extrema o invasión de privacidad, pero si una vez, solo una vez, esa confianza es rota, no importará desde ese momento todos sus intentos de querer enmendar su error, la confianza rota será el agujero en el barco, que poco a poco irá hundiendo el navío del amor hasta volverlo demasiado pesado para sostenerse a flote, y se hundirá hasta el fondo, sin ser posible ya salvarlo, se irá hundiendo lentamente con todos los recuerdos vividos que ha llevado sobre si durante el tiempo que hayan navegado juntos.

    Luego de ese monólogo, mi sorpresa era difícil de disimular pues no me lo esperaba que con tanta pasión y elocuencia me lo haya dicho de esa manera su visión de una relación.
        Luego ello, me miró fijamente a los ojos y me preguntó.
-         ¿Eres alguien en quien se pueda confiar?
-          Claro que si – Le respondí.
    Mi miró con un rostro inexpresivo, con una seriedad inquietante, casi inquisidora, como si tratara de leer mis pensamientos mirándome fijamente a los ojos con su mirada penetrante, luego, solo sonrió, y continuó observando el atardecer, en un silencio de varios minutos, hasta que de nuevo, volvimos a conversar de temas diversos.
    El sol ya se había puesto, lo habíamos contemplado en todo su esplendor, y nos pusimos de pie, caminamos, conversando de cine, música, libros y acontecer, me parecía fascinante su nivel de sensibilidad hacia la vida, me contó las veces en que había confiado y las veces en que le habían traicionado, y mientras caminábamos íbamos riendo de las bromas que nos hacíamos mientras recorríamos las calles. Continuamos caminando por el malecón, su conversación era muy agradable, mientras yo estaba teniendo unas de las mejores tardes y noches de mi vida, era genial estar aprendiendo de la vida con alguien que denotaba sabiduría por ella. Hubo momentos en que imaginaba tardes como esas el resto de mi vida junto a él, en diversos lugares del mundo, y entonces no podía evitar una callada sonrisa.
-          De qué te ríes – Me preguntaba
-          De cosas mías – Le respondía
    La caminata era agradable, hasta que me dijo que tener ganas de ir al baño, me pidió que le acompañe a buscar uno, pues era evidente que ansiaba acompañarlo, no iba a dejarlo buscar un baño solo. Fui con él, y hallamos un baño en un centro comercial, como yo no tenía ganas de entrar me dijo que le esperara.
    Entró, y yo me senté a esperarle, y mientras pensaba en mi cabeza cosas magnificas, como que tal vez ese era el inicio de algo maravilloso, ¿a cuántos lugares podríamos salir entonces?, si esta era la primera de muchas salidas, era fabuloso, habíamos sido demasiado tontos por tantos meses haber desperdiciado batallando por chat inútilmente, cuando esta historia podría haber empezado meses atrás, y no ahora que aunque tardíamente, estaba iniciando. Las personas iban y venían, y yo tenía una sonrisa auténtica, mire al cielo, y me pareció bello, y entonces mi mirada se posicionó en el obsequio que todo el tiempo iba llevando en mi mano, aquella bolsa roja. Me invadió la curiosidad, aquel regalo inexplicablemente parecía brillar con un aura mágico, y entonces recordé su comentario de que lo abra cuando nos despidiéramos, ¿qué diferencia hay en abrirlo ahora o después de que se haya ido?, me fascinaba la idea de saber qué es lo que alguien como él tenía ahí para alguien como yo, ¿qué sorpresa tenía para mi aquel chico misterioso y culto?, si decidía abrir ese regalo en ese momento lo iba a descubrir, qué diferencia habrá, no sabrá que lo abrí, no me está vigilando, si me escondo, jamás sabrá que descubrí lo que había en ese regalo antes de tiempo.
    Entonces, no pude con la curiosidad, tomé el regalo, y me oculte en un lugar donde no me pudiera ver si es que a escondidas me espiaba. Entonces, invadido mi ser por gran curiosidad y la emoción, abrí la bolsa, en ella había una caja roja, y dentro de la caja, un papel color naranja, doblada como una carta, con un sello de cera en el doblez. ¿Qué sería? La curiosidad me mató, ¿Una declaración de amor? ¿Una promesa de amor?, rompí el sello con mucha emoción, y no podía dejar de fingir una sonrisa mientras lo hacía. La carta era breve, y pero lo leí con emoción y complicidad mía.
   Al leerlo, sentí el impacto, no de emoción, sino del sentimiento que precede al tener conciencia de haber cometido un terrible error, y tan pronto lo terminé de leer, cualquier sonrisa y sentimiento de alegría e ilusión se me borró del rostro, entonces até cabos todos los cabos de esa tarde, el porqué de esa extraña condición sobre abrir el regalo, el porqué de ese apasionado discurso sobre la confianza, y ese hecho de dejarme un momento con la excusa de ir al baño y darme la oportunidad aparente de no tenerme a la vista, me di cuenta de mi error, pero ya era tarde, coloqué temeroso la carta en la caja, el sello de cera ya estaba roto, no había forma de volverlo a poner como estaba antes, era ya tarde, me fui a sentarme al lugar donde me dejó, ya la paz había sido reemplazado por un aturdimiento extraño y vergüenza de haber quedado uno mismo en ridículo, como dispararse en el pie, y pues ya no podía sonreír, me sentía devastado por lo que leí, si antes me era imposible disimular mi alegría y hasta una sonrisa, ahora me sería imposible disimular mi congoja, mi tristeza, y mi sentimiento de culpa, y más cuando le vi salir del baño, y venir hacia mí.
-          Bueno, ya me siento mejor – Me dijo - ¿Seguimos?
-          Sí, claro – Le contesté
Y continuamos caminando, mientras me hacía la pregunta.
-          ¿Te pasa algo?
-          No, nada, todo bien.
    Obviamente todo me pasaba, todo se había derrumbado desde el momento en que rompí el sello de esa carta, que me dijo no abrir, pero aún así seguimos caminando, y mi semblante era deprimente, sin embargo él parecía ser el mismo, seguía conversándome, y yo entre líneas de mi absurdo accionar, le iba escuchando con la cabeza abajo sin saber qué responderle o decirle, en mí deseaba que esa noche jamás acabara, pero en mí algo decía que esa sería la última vez que nos veríamos, que la oportunidad de iniciar algo lindo en mi vida, se me había escurrido de la mano como jalea, como jabón húmedo, había volado demasiado cerca del sol y me había quemado, había roto la confianza de él, cuando rompí ese sello de la carta que ahora no podía reconstruir, de eso se trataba todo el tiempo, de una prueba de confianza, y yo había fracasado rotundamente, ahora solo estaba precipitándome hacia abajo, sabiendo que pronto me estrellaría contra el suelo cuando llegue al punto culminante de la noche.
    Ahora iba retumbando en mi mente lo que me dijo al inicio: “No lo abras hasta que nos despidamos”, ya lo había hecho, ahora si entendía el porqué de esas palabras, y una llamada de atención a mi tonta necedad de querer darle siempre la contra, quizás inconscientemente ansiaba solamente desafiar sus designios en una versión más de combate de paladines.
La noche pronto avanzó, pero ya no iba de alegría.
-          Es momento de irme – Me dijo – Fue un placer conversar contigo y conocerte, pero debo pedirte que ahora si abras el regalo que te di, y que no has soltado en ningún momento.
    En ese momento sabía que ya nunca iba a ser lo mismo, era el momento de mostrarle la prueba de haber roto la confianza de lo que me pidió no hacer sino hasta ese momento.
    Me miró, y creo que pudo leer mi semblante acongojado mucho antes que me viera abrir su regalo, pero aún así, con mucho sentimiento de culpa, abrí la bolsa roja, saqué muy lento y despacio la caja en su interior, y le di una última mirada a sus ojos, sus bellos ojos, y me correspondió con una tierna sonrisa que no pude evitar casi por reflejo también sonreír, sin saber que sería mi última sonrisa de la noche, y quizás la de días.
Saqué la carta, pero el al ver que la carta tenía el sello roto, casi decepcionado, en su mirada y su voz me dijo.
-          Está roto el sello, significa que ya lo leíste.
-          Si, lo siento mucho, pero por favor no quería es solo que me ganó la curiosidad, pero por favor no lo tomes a mal.
-          Descuida – Me dijo – Si lo leíste, pues ya lo tienes claro, ese regalo fue tuyo todo el tiempo, y no te lo pienso quitar, siempre pudiste abrirlo cuando lo creyeras conveniente, solo te pedí que confiaras en mí. Pero ya es tarde, debo irme, me gustó conocerte, la pase genial conversando contigo y pasar una magnífica tarde junto a ti.
     En ese momento podría haber iniciado una discusión sobre lo tonta e infantil treta de poner a prueba la confianza de alguien con una argucia tan sacada de alguna película de Saw, podría haberle dicho que en otras circunstancias más serias hubiera Sido incapaz de traicionar una confianza que se me habría dado, habría tenido muchas ganas de hacer ese momento un combate de paladines más, sé que nos hubiéramos enfrascado en un largo debate, y tanto yo como él, no habríamos logrado ceder ni un poco en nuestros argumentos, y así, con el ánimo por los suelos como me encontraba, no tenía ganas de discutir tontamente una batalla que ninguno habría ganado, aquel chico de bella mirada había logrado probar que no se podía confiar en mí, y  conociéndole como le conocía, su terquedad y su poca disponibilidad de ceder ante mis argumentos, sabía que nada de lo que le dijera, haría cambiar la percepción que ahora tenía de mí, que toda discusión que tuviéramos, iba a terminar solo en distanciarnos aún más, y en este punto, era evidente que nunca más nos volveríamos a ver, que nuestro distanciamiento sería desde aquel momento ya absoluto. Maldita sea mi impaciencia por no saber esperar.    
    Y solamente me dio un abrazo, y se fue, pero pude ver en el tono de sus palabras, un corazón herido y decepcionado, yo no podía sentirme peor, pues lo había arruinado en el mismo momento en que decidí abrir ese regalo antes de tiempo cuando me dijo que no lo hiciera, y ahora me encontraba ahí, solo, en mitad de la noche, luego de haber vivido una de las más geniales noches de mi vida conociendo a alguien maravilloso, y solo que quedé ahí, con esa carta.
    Le vi alejarse, y supe entonces que nunca iba a descubrir lo que todo ese tiempo había llevado en su mochila, jamás lo iba a saber, solo que quedaba el consuelo, aunque amargo, de la valiosa lección que había aprendido esa noche, la confianza, si te confían algo, debes poner por encima de todo, aquella confianza, el honor y la lealtad son básicos en la personalidad, los mercenarios emocionales están condenados a la soledad, si te confían un secreto, guárdalo a cabalidad, el valor de tu palabra y tu capacidad de cumplir tus promesas, harán que en la vida, jamás tengas que mendigar favores.
    Mientras iba reflexionando sobre esas cosas, me invadió el sentimiento de negación y depresión en pocos minutos, y ahora sabía que debía proceder la aceptación de lo sucedido, tenía la carta en la mano, y decidí darle una última leída antes deshacerme de ella.
<<Me pareces alguien genial y estaba muy ansioso de verte hoy, pero al mismo tiempo ansiaba saber si podía confiar en ti.

Ahora me siento decepcionado.

Si estás leyendo esto, es porque no pudiste esperar a que nos despidiéramos para que abrieras esta caja y leas esta carta. Esto era solo una prueba para saber si por mi eras capas de resistir la tentación de algo que te intrigara pero que yo te pidiese te abstuvieras. Has fallado, por lo que aparentemente no eres alguien en quien yo pueda confiar en el futuro para algo serio.

El verdadero obsequio estaba todo el tiempo en mi mochila, te lo iba a intercambiar por esta caja que abriste, al momento que nos despidiéramos. Lástima, porque ya que no confiaste en mí, el único regalo que te llevarás de mi parte, será esta tarde que pasé contigo.>>

miércoles, 13 de mayo de 2020

DOS TIPOS DE AMOR

     Existen dos tipos de amor: el amor de la persona admirada y el amor de la persona ordinaria.

    La persona admirada acepta el amor como un tributo y confiere su amor como un honor, ya que viniendo de él, debe tener un inmenso valor.

     Y la persona ordinaria no recibe ese regalo espléndidamente como alguien sin necesidad, pero lo toma como un mendigo.

     Por supuesto, la persona admirada, bien podría aceptar otros amores como corresponden, y por qué no, si el admirador es atractivo, sería un amor diferente al que ya tiene.


domingo, 3 de mayo de 2020

FANTASMAS Y DEMONIOS


    
   Y estoy aquí, en la obscuridad de mi habitación, tan pequeño me siento y tan abrumado por mis fantasmas que cada noche se colocan a la cabecera de mi cama para manifestarse en dudas y miedos, están allí, se apoderan de mis pensamientos y hasta paralizan mi cuerpo; brazos imaginarios me sostienen a la cama y con algún tipo de magia obscura me succionan la poca alegría remanente que pude haber obtenido durante el día, y postrado allí queda solo este saco de carne y hueso sumido en angustia y ansiedad, miedo e inseguridad, tristeza al borde de la depresión, vacíos existenciales. Cada noche alimento a esos monstruos con la poca alegría ganada a la luz del sol. Y aunque trato de luchar, me siento débil y sin vigor para hacerlo. Alguien una vez dijo que el fuerte, pone a prueba su fortaleza cuando está solo, al parecer no soy tan fuerte como creía serlo, basta con apagar la luz de mi habitación a la hora de acostarme, para que aquellos fantasmas se abalancen sobre mí, y me dejan sumido en la miseria emocional, con cuyos despojos entro en profundo sueño, sueños que difícilmente puedo recordar pues soy privado también de ese beneficio de introspección onírica, y vuelvo a despertar cada día, para tratar de recopilar alegrías en las cosas simples y complejas de mi día, aunque sé que todo ello lo perderé al ir a dormir.

    Malditos fantasmas y demonios, no tienen forma, son intangibles, son entes a los que no puedo nombrar ni ver, no puedo apuntarles con los dedos, ni apartarlos de mí por qué no están en ningún lugar, y al mismo tiempo saben siempre cómo hallarme, están aquí en este momento, mientras escribo, siento sus miradas sobre mí, sobre las palabras que voy escribiendo, les escucho reír... "Es hora de dormir", me dicen "Ofrendanos tus alegrías" me gritan, "No te mereces nada de lo que hoy lograste", me replican

    Pero sé que en algún momento deberé poner punto final a este texto, y cuando lo haga, deberé enfrentarlos nuevamente, sabré que solitario me dirigiré una batalla que siempre pierdo, nuevamente mi corazón será saqueado de la escasa alegría que aún me queda, y quedaré náufrago en el océano de la agónica tristeza que ya me resulta cotidiana, poco a poco la alegría solo va siendo una simple palabra sin significado para mí.

    Y mientras me aproximo a poner el temido punto final a esto, están ahí acechando mis fantasmas y demonios, esperando a que me duerma, todos ellos en coro cantando maléficamente:

"A DORMIR A DORMIR CON TUS OJOS ABIERTOS, A DORMIR A DORMIR CON TUS TEMORES ADENTRO, A DORMIR A DORMIR AUNQUE NO TENGAS SUEÑO"

domingo, 5 de abril de 2020

LA COMEDIA DE LOS ASTROS



        ¿Cuándo darás consuelo a mi desconsuelo? Mientras clamo por una señal al final de esto, mientras voy enloqueciendo con recuerdos de un pasado muy, muy lejano que va desvaneciéndose lentamente en el horizonte, mientras al alzar la mirada a las estrellas, ellas también miran hacia donde estoy y ríen.
  
       ¡Eh miren, allí camaradas celestiales, allí hay uno más! Miren, uno más que alza la mirada hacia  nosotros en clamor por su fútil penuria, uno más que sufre por amor.

        ¿Cuándo aprenderán que el secreto de su felicidad es que a quien deben aprender a amar es a si mismos antes de amar a alguien más?

      ¿Cuántas veces hemos visto lo mismo por eones a incontables almas recorriendo el mismo camino que yace ahora embadurnado por los ríos de sangre y tinta, de tantos corazones rotos que algunos ingenuos y otros tantos crédulos se atrevieron a caminar a ciegas?

Si ellos supieran lo que hemos visto por siglos, a muchos seguir el mismo lamentable patrón, comprenderían el por qué nuestra comedia favorita es la tragedia humana.

sábado, 28 de marzo de 2020

¿PERDÓN? ¿PARA QUÉ?



Ciertamente, y sin escatimar las consecuencias de sus actos, se dijeron lo que pensaban tal cual se sentían. Una relación, arduamente conquistada, y duramente defendida, tras insomnio y noches de ansiedad precedidas a varios rompimientos que luego fueron cancelados, se terminó de fisurar para siempre y de manera irremediable lo que habíase construido entre ellos.

Un momento de cólera y rabia, destrozó todo lo difícilmente logrado por aquellos ingenuos que torpemente trataban de recorrer el intrincado camino del amor, sin saber ninguno el norte, y no teniendo más que el cariño mutuo para sostener el pilar sobre el que se sostenía su relación.

Las fuerzas expansivas, de la energía obscura afectaba también aparentemente a la unión que sobre ellos había, ya no bastaba el amor que sentían por el otro, cuando las palabras iban poniéndose en medio de ellos e iban empujando a uno contra el otro en opuesto alejamiento, nada o poco había que hacer para contrarrestar esas fuerzas invisibles, de palabras amargas que nunca debieron ser dichas.

¿Perdón? ¿Para qué? Si ese recurso ya había sido usado tantas veces que su efectividad fue gastada, la confianza se había extinto hasta el punto de dudar de la sinceridad de sus besos o la honestidad de sus caricias.

¿Qué podría entonces unir a aquellas almas melancólicas que poco a poco iban alejándose de entre si, adentrándose en la obscuridad de la soledad, esperando tal vez, encontrar a otro astro gemelo sobre el cual volver a orbitar?

sábado, 21 de marzo de 2020

VOLVER


   
    Extraño aquellas tardes frías y nubladas a orillas de aquel místico lago, las calles angostas rodeadas de antigüedad, las miradas cabizbajas y alegres, los cielos azules de día, estrellados de noche, la voz amiga que viene con el soplo del viento, danzando al son del folklor, extendiendo su mano y llevándome a lugares desconocidos, proyectar mis pensamientos a un plano espiritual donde el tiempo se detiene, el espacio se contrae hasta el infinito y cabe en el brillo de una mirada, anhelo los días en que la ansiedad es aplacada con sentarse frente a un atardecer, caminar por las orillas del lago, sentarse a leer por horas mientras todo transcurre caóticamente a mis espaldas, sentir ese egoísmo mezquino de no importarme más nada que volar en mis pensamientos, ignorando que un mundo se va erigiendo con cimientos de dolor y sufrimiento; anhelo y extraño el éxtasis de no pertenecer a un lugar y momento presente, imaginar sumergirme en una estela de sueños imposibles de alcanzar, pero posibles de fantasear.

   Mirar todo eso en retrospectiva, aquello que ya perdí y que no podré recuperar, solo hace que anhele más y más hacer algo por lograr volver sobre mis pasos, hacia aquel lejano lugar, donde sin saberlo, fui muy feliz, con tan poco, donde aprendí a amar mi soledad, donde fue la última vez que disfruté tanto de estar solo; y ahora que la soledad se ha convertido en mi peor fantasma, que día a día me atormenta, como una sombra espectral que al apagar la luz, se apodera de mis pensamientos y nubla hasta mis sueños, y opaca cualquier remanente de felicidad que ha quedado de mis últimas batallas, deseo volver a abrazar a mi soledad como una amiga, y no a temerle como mi peor demonio.

   Las fuerzas que me quedan han sido mermadas, y tal como se avizora el futuro, quedarán mermadas mucho más, al final espero sobrevivir a esto que se nos avecina, la sociedad ha entrado en una crisis a escala planetaria, solo espero estar al final de todo, entre los sobrevivientes, y en cuanto todo nuevamente se encamine positivamente, volver a aquel lugar donde fui tan feliz sin saberlo, y volver a disfrutar aquellas tardes frías y nubladas a orillas de aquel místico lago.

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿LO VALE?


  

   Amor sincero te quiero dar, pero al hacerlo habré bajado todos mis escudos y mi coraza, estaré a tu merced, vulnerable ante ti, si decides lastimarme, no hallarás resistencia en mí, te daré el poder de que tus palabras me lastimen o me hagan sonreír, tendrás el poder de alegrar mis días o sumirlos en uno gris, podrás hacerme sonreír con un simple mensaje tuyo o mantener mi tristeza cuando no reciba nada en todo el día, someterás mi resistencia de hacer cosas que no me gustan pero a ti si, de ver una serie que se me hace aburrida pero que se volverá entretenida si la veré junto a ti, de reírme de tus chistes aunque me parezcan tontos o repetitivos con tal de que me veas reír contigo; cederé a las cursilerías, y te haré tarjetas, te escribiré cartas, regalarte chocolates, hare collages de nuestras fotos, comprarte y regalarte peluches, cenas con velas y vino, te regalaré una mascota, te dedicaré canciones, te contaré mis sueños y te diré que te vi en ellos aunque no recuerde lo que soñé, te cantaré en un Karaoke sin importarme el miedo al ridículo, te llevare a juntos contemplar un cielo azul o uno nublado, y hablaremos sobre las figuras que podamos divisar  en las abstractas formas de las nubes, contemplaremos atardeceres en medio de profundas charlas, miraremos un cielo estrellado esperando un día ser parte de ellas, imaginando que un día fuimos parte de una, mirar desde lo alto de una montaña a la luna en todo su esplendor, y besarnos con ella como testigo.
   Sí, todo eso haré por ti, te daré el poder de hacerme feliz con tu felicidad, aunque yo no sea parte de ella.
Serás quien podrá lastimarme con un arma que nadie más tendrá: Mi amor hacia ti.    
   Lograrás que con pocas frases hacer que en mis insomnios esté ahogándome en lágrimas.
   Harás que el no saber de ti, me mantenga en el fondo de un abismo de angustias y en una tormenta de ansiedad.
   Te daré la máxima prioridad en mi vida, sobre el resto, te pondré muy en lo alto de mi escaparate, te haré protagonista de mis pensamientos.
   Todo eso te daré, y en cuando llegue el día que no me sienta amado y correspondido, no importando que tanto te haya dejado ver todos los colores en el espectro de mi alma, partiré, y algún día entenderás a lo que le diste la espalda y te lamentarás por tu superficialidad y falta de visión, pero entonces será tarde porque me habré ido, si ido, y jamás regresaré.

domingo, 27 de octubre de 2019

HONEY



   Me encandilas, estar bajo tus efectos, Honey, estas ahí, tan distante y tan cercano, tan al alcance de mi mano y tan evasivo como el humo que puede empañarme, rodearme, tocar cada parte de mi cuerpo y al que no puedo poseer, eres tan libre y tan solitario; tan tangible cuando ansío palparte y tan ambiguo cuando deseo entenderte, un misterio que no alcanzo a comprender, un enigma al que puedo tocar por poco tiempo, y extrañar por mucho tiempo más. Dime si hay algún instante en que puedo ser dueño de esos pensamientos tan misteriosos e inaccesibles, que se proyectan encriptados en tu mirada cuando quiero descifrar el misterio de tus ojos. Quisiera saber qué contemplas a lo lejano, ignorando que estoy frente tuyo intentando capturar tu atención mientras toco mis labios con los tuyos, e intento a la vez secuestrar tu pensamiento para ser dueño de ellos, o al menos para estar dentro.

   Pero todo intento es vano, eres tangencial, el misterio inunda tu ser, con una valla de fuego rodeándote, un aura cubriendo tu complejidad, tan inquebrantable, indescifrable, incomprensible, tan atrayente, tan adictivo, tan evasivo y a pesar que puedo estar cerca de ti, de tomar tus manos, y besar tus labios, aun así eres difícil de poseer. Si tal vez hablar de poseer sea extremo, a lo mejor debiera solo considerar estar a tu lado sin ningún ansia de estar más que para contemplarte en tu libre albedrio, en ser feliz viéndote volar, ejerciendo aquella libertad con que te sientes radiante de vida, con lo que eres quien eres, lo que te da tu esencia, lo que hace a ti amarte, con tu tristeza con tus temores e inseguridades, con tu eterna búsqueda de aquello que te haga sentir feliz, o creas que feliz te hace. No seré egoísta, poco a poco voy entendiendo la importancia de la humildad, y que se puede ser feliz con tan poco.

   Sí, yo sería feliz si sé que tú lo eres. Eres tan complejo e indescifrable, que mi entendimiento no llega a comprender qué es lo que buscas o que es lo que ansias, la respuesta a esas inquietudes mías están tras tu silencio y no puedo ir más allá, tampoco sé si tú ya lo has descubierto, tal vez ni siquiera llega a tu vida aquello o aquel quien te haga sentir lleno de vida, solo sé que no soy aquel, así que me conformaré con lo poco que puedes darme a cambio de todo lo que tengo para darte, y esperar, anhelar aquellos momentos breves conmigo, que llenan mi espíritu con la ilusión de sentirme amado, si, hasta yo puedo resultar tan incomprensible hasta para mí mismo.

   No lo sé, no lo entiendo, es todo tan pero tan tonto tratar de hallar respuestas para todo, encontrar respuestas para algo que no entiendo. No pensé que en el fondo podría llegar a amar a alguien y que a pesar de no sentirme correspondido no dar marcha atrás y preferir vivir en un engaño, sabiendo que en cualquier momento se me será arrebatado. Eres un sueño que no entiendo y del que no puedo despertar.