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jueves, 3 de septiembre de 2020

IDEALIZACIÓN

 

Me odias porque soy tan igual a ti, porque no quieres admitir que odias que en el fondo seas como yo soy. Odias que sea el reflejo de lo que más detestas en ti. Pero lo que más te atormenta, es que llegaste a amarme con todo, incluso con lo que de mi más odias, aquel lado obscuro que no quieres en mí, pero que vive en ti.

No obstante, el cielo y la tierra van girando y ni tu ni yo los podemos detener, soy lo que no quiero ser, pero te amé aun así.

Dame lo que tú quieres que posea para estar junto a ti, llévate lo que no quieres que yo tenga, destruye lo que quieras que de mi te molesta, en este punto estoy a tus pies, tu amor me ha sometido, si quieres destruirme para volver a construirme, puedes hacerlo, desde que posees en su totalidad mi corazón, posees mi vida y mi alma, lo que sea que te haga feliz y te haga amarme con seguridad, estoy dispuesto a hacerlo por ti, nada de lo que pueda perder se compara con lo que ganaré amándote y que me ames. A veces amar significa renunciar a todo, para tenerlo todo.

Buscaba en un ideal la felicidad, pero no quize aceptar que ese ideal solo estaba en mi mente. Yo amaba una idea, mi "Honey", no quería creer que "Honey" era como cualquier ser humano, igual que yo. En mi mente lo revestí de un ser de virtudes incorruptibles, y lo amé por ello, y al colisionar la idealización con la realidad, me destruyó en un principio.

Tuve que lidiar que “Honey” no cambió, sino que cambió mi noción de “Honey”.

Somos infelices cuando idealizamos a las personas que queremos, y luego nos damos cuenta que la persona idealizada no es tan perfecta como imaginamos. Solemos echarle la culpa diciéndole que nos ha decepcionado, pero hacemos el ridículo ante sus ojos y ante los ojos de los demás, porque no queremos admitir que estábamos siguiendo una sombra, amando y siguiendo un espejismo de amor perfecto en el desierto de nuestra soledad con nuestra sed de amor, nos hizo enamorarnos de alguien en todas sus perfecciones y que al llegar a su lado, al tocarle, toda la perfección se desvaneció y quedó solo un ser humano como nosotros, con sus debilidades e inseguridades, virtudes y defectos. Algunos reniegan tercamente de esta nueva persona real e imperfecta que descubren al tocar, culpando al destino y a la mala fortuna por sus desaciertos para enamorarse, por sentirse engañados todo el tiempo por las personas, sin darse cuenta que de quién es en verdad el problema, es de ellos mismos por creer en espejismos.

Pero si alguien sensato, sabio y de gran corazón, se propone a amar a esa nueva persona que tiene enfrente y ya sin el halo de perfección, será el más dichoso del mundo, porque quien aprende a amar a alguien imperfecto, se aprenderá a amar a sí mismo, y si en verdad ansia la felicidad auténtica, sabe que debe aprender a amar a ese alguien real, imperfecto pero auténtico.

Pues quienes buscan la persona ideal, terminarán solos, por qué van tras el arcoíris y al llegar al final no encontrarán nada.

martes, 1 de septiembre de 2020

CARTA

Bien, vamos a ver, escribiré una carta para decirle algo, no sé qué exactamente, un adiós definitivo sin que suene a ello, debe ser breve, conciso y no debo extenderlo por párrafos y párrafos en explicaciones y detalles como me gustaría, para hacerle entender toda la tormenta de emociones que causó en mí; extenderlo tanto resultaría aburrido, pesado y tal vez le desecharía antes de llegar a la mitad, debo por eso decirlo en síntesis… muy bien, mente despejada, aquí vamos.

Hola, desde antes que tú me conocieras, yo te vi, e impulsado por una fuerza incomprensible me aventure a conocerte más allá de lo que mis ojos miraban, e iba descubriendo poco a poco a la persona que eres, esa que se oculta a los ojos de los demás.

Cuando llegó el día de por fin conocerte, me fascinó la violencia con que destruirse toda mi tristeza. Nunca antes me había sucedido algo similar, tu mirada, tu voz, todo en ti, toda tu complejidad y misterio algo que me hipnotizó.

Decidí seguir a tu lado, no solo porque me hacías feliz, sino por qué ante ti, no tenía que fingir, podía contarte todo y sabía que me entenderías sin juzgarme, aunque era consiente al igual que tú, que el tiempo estaba en nuestra contra.

No sé lo que seguirá cuando yo me vaya, pero quiero hacer de este presente, el mejor momento para los dos.

Puedes pensar lo que quieras de mí, pero no que esto era para mí un juego.

 

Y Sonreía sin darme cuenta.

Maldición, que estupidez más grande, no se merece que le escriba ni una sola palabra, si es verdad que siento todo lo que escribí, pero estoy siendo condescendiente, no lo vale, no se ha ganado el merecimiento, pero pondré mejor esta carta en mi blog, sin jamás mencionar a su destinatario… que piense lo que quiera, de todas formas no nos volveremos a ver.

sábado, 4 de julio de 2020

FLOTANDO


     Estas suspendido sobre nubes negras que nublan tu visión, descubres que estas en un estado que no comprendes, no sabes si estas ascendiendo o estas cayendo, únicamente sabes que estás flotando en el aire, descubres que es más que un simple sueño, sientes con claridad al frío entumecer tus extremidades, invadido por dolor y angustia, quieres abrir los ojos y descubres que los tienes abiertos, quieres cerrarlos y tampoco hay diferencia, pero ves allí una silueta caminando hacia ti que te resulta familiar, te es conocida esa figura, y se acerca aún más, es de una blancura inmaculada su vestidura, y cada vez va dando pasos hacia ti, se acerca más y más y descubres que le conoces…

Ahora sin saber cómo ni en qué momento, te das cuenta que estás con los pies sobre un campo de flores en una fresca tarde de primavera y aquel que venía caminando hacia ti, resulta ser nada menos que la única persona a la que más amaste en tu vida, es quien te hizo sentir el más perfecto amor recorriendo por tus venas, en cada latido, en cada respiración, en cada suspiro protagonizando tus más hermosos sueños, es quien te hizo sentir más feliz y a la vez quien al irse te desdichó, te destruyó por dentro y puso a prueba tu cordura, tus ganas de vivir y tu fe en el amor. Pero está ahí, frente a ti, a cada paso y segundo más cerca de tenerlo al alcance de un abrazo que mueres por darle, puedes sentir ese olor característico que solo percibías emanar de su piel, y a tu mente irrumpen recuerdos y recuerdos, anécdotas, diálogos, lugares, pensamientos y sabores emergen de tu mente y pareces vivirlos como antaño, todas esas sensaciones que estaban asociadas a esa figura, a esa imagen, a esa presencia que tanto amaste, quien podía doblegar tu alma sin que pudieras hacer nada al respecto.

Pero se acerca a ti, te toma de las manos y tú no puedes evitar tomar las suyas, te llama por tu nombre y tú le llamas por el suyo, ambos se corresponden, se miran a los ojos y no hay duda que no te ha olvidado, te promete felicidad completa, a nunca más irse de tu lado, no importa lo que pase, lo que suceda, lo que intente separarlos, te promete desafiar los designios del villano destino con tal de que sigan siendo los más afortunados amantes sobre esta tierra.

Aceptas sin dudar, has sido nuevamente doblegado sin oponer resistencia, el miedo no pudo con la determinación de tu corazón, cualquier anterior intención de dar una negativa o rechazarle fue anulada, el orgullo que antes dominaba tu ser, simplemente se hizo de lado y dio paso libre a que el amor nuevamente empiece a fluir por cada vena de tu cuerpo, se alimente con cada suspiro de tu pecho, y se eleve con cada pensamiento de tus sueños.

Entonces se escucha una voz que no proviene de ningún lado, pero que habla con notoria presencia y autoridad:

Tómense de las manos
El amor es algo abstracto, una fuerza fundamental del universo que mantiene unida únicamente a la materia consiente, como somos nosotros, como son ustedes, yo no profeso ninguna religión, yo no sigo a ningún dios, yo solo creo en el amor como fuerza que funciona como un engranaje que mueve al mundo, como un motor que impulsa a los hombres a realizar lo imposible.
En nombre de ese sentimiento, de esa misteriosa fuerza y de esa mística, yo, en nombre del amor, los declaro novios. 
Pueden juntar sus labios y fundirse en el beso que los unirá por siempre, el resto de la eternidad que dure este bello sueño.

domingo, 17 de mayo de 2020

DESICIONES

¿Acaso nos esforzamos tanto para permanecer con vida solo para llevar míseras vidas mientras seguimos esperando a la muerte? Si solo con la muerte llega nuestra liberación a una existencia de dolor y sufrimiento, ¿Por qué no podemos ser libres mientras estamos vivos?
A fin de cuentas la vida solo queda reducida a una sola cosa: Decisiones. Si te doy un arma, tú decides si usarla o no... Si te ofrezco mi corazón tu decides si tomarlo o no, pero cada decisión que tomes traerá consecuencias de las que solo Tú serás responsable.
Si renuncias a mi, renunciaré a ti, pero no dejaré que el orgullo y el temor me arrastre al peor pecado que en vida puedo cometer: no ser feliz.

viernes, 15 de mayo de 2020

EL REGALO


    Luego de mucho tiempo de habernos conocido por chat, en circunstancias que no tienen importancia, de habernos dicho mucho y nada,  de haber abordado muchos temas de conversación en común, de haber discutido a veces sin sentido y a veces con razón, a veces simplemente por mal entendidos, pudimos esbozar cada quien en sí, la personalidad del otro, a través de la pantalla íbamos perfilando a aquel que se hallaba al otro lado del chat, mientras íbamos leyendo sus palabras sin voz e íbamos entendiendo su forma de pensar y de concebir su mundo, tal vez igualmente podíamos notar su estado de ánimo, si mentía o si estaba molesto, pero es cierto que tras todo el matiz de nuestras personalidades algo caprichosas y con tendencia a la discusión sin sentido, había un interés inexplicable de conocer a quien nos mantenía en requiebros que resultaban a veces inquietantes y atrayentes en un equilibrio incomprensible, pero fascinante.
    Muchas veces hablando de política terminamos discutiendo, intercambiando ideas sobre nuestras posturas, y bien sea sobre cine, política, filosofía, creencias religiosas, era evidente que aun cuando estuviéramos de acuerdo en ciertos temas, siempre era necesario tocar un tema para que una discusión hiciera intensificar nuestra conversación, a pesar que solo miraba sus palabras en chat, podía percibir por la magia de su redacción y elección de palabras, su estado de ánimo, y la pasión con que se enfrascaba a defender su punto de vista, como un paladín del debate blandiendo hábilmente la espada de sus argumentos, y diestramente defendiéndose de los míos con el escudo de su retórica. En esos combates de ideas, nuestras espadas chocaban hasta sacar chispas y herir al ego del otro en ocasiones, y aún así nunca salía jamás ninguno vencedor ni victorioso de esas batallas virtuales de ideas, sin sentido e innecesarias pero tercamente llevadas a cabo.
    Largamente, a veces muchos días en que la lucha había sido tan ardua que uno haya herido el ego del otro, el resentimiento hacia mella en el herido, que el silencio era el único mensaje que nos enviábamos por muchos días, y aunque era adictivo nuestras conversaciones extrañas, era como una especie de honor el mantener la distancia mientras el ego herido era sanado con el tiempo y la necesidad de volver al ruedo con aquel némesis que, sin que ninguno lo quiera admitir, era una especie de enemigo Nietzscheano al que habíamos aprendido a amar y a admirar, tanto que era a veces menester el querer volver a romper el silencio para volver al ruedo de nuestras extrañas conversaciones y duelos de paladines de discusiones innecesarias.
    A veces uno u otro, pero siempre cualquiera, y dependiendo del estado de ánimo, aburrimiento o necesidad de esa adictiva personalidad confrontacional del otro, yo o el, rompíamos el silencio con un simple "Hola", y así, preguntando cómo estábamos todo este largo tiempo, comentando esto o aquello, empezaba un nuevo ciclo de conversación que al inicio de manera vacua, progresivamente, como una neblina que poco a poco va apareciendo hasta dejarlo todo nublado, nuestro patrón volvía a iniciar, una conversación sobre alguna cosa, iniciaba una concatenación de temas, que iban al poco tiempo llevándonos al incremento de las pasiones entre ambos, nuevamente sin darnos cuenta, estábamos dos paladines combatiendo en la lona del chat, asestando golpes e hiriendo a veces al ego del otro, sin jamás ninguno aceptar la derrota, nuevamente, según la intensidad de la batalla, terminaban en mucho resentimiento debido a que como siempre, ninguno había podido doblegar a su rival en la aceptación de su postura.
    Hasta diríamos, que era para ambos placentero el hecho de darle la contra al otro en lo que sea que nos pusiéramos pensar o hacer… Quizás hay voces que susurran la palabra “Toxicidad”, pero es una palabra muy simplista y determinista para dos personalidades complicadas que confluyen en la necesidad de contantemente irse fortaleciendo y filtrándose hasta llegar a un punto medio de equilibrio en que ambas partes al fin llegan a consenso y se encuentra la armonía; sin conflictos que limen asperezas jamás se llegará a la perfección, o al menos eso es lo que yo creía, debido a nuestro constante afán de siempre estar en conflicto, pero con el tiempo, me di cuenta que ello era desde siempre más el objetivo de él que mío, por el hecho de siempre incentivarme a llevarle la contra para forzarme al límite de ver hasta qué punto era capaz de hacer lo que me pidiera.
    Complicaciones aparte, habíamos acordado al fin que debía llegar el momento de vernos directamente, de conocernos cara a cara, para conllevar lo que fuera que éramos a un plano real, lejos de lo virtual, y si, hasta en eso éramos conflictivos, proponiendo fechas, cada quien según su conveniencia, sustentando el porqué de nuestra propuesta, y el por qué no de la suya, entablándose más desafíos, una cosa lleva a la otra y así nuevas discusiones, debates, nuevamente los dos paladines blandiendo su espada con el objetivo para imponer la fecha del encuentro; era el inicio de un ciclo más de discusión, resentimiento y silencio, nuestros egos colisionaban contundentemente ante la sola discrepancia, no entiendo hasta ahora, ¿por qué si tanto interés tenía, me costaba tanto ceder?, ¿por qué deje envilecerme por un orgullo visceral de no demostrar debilidad ante él?, ciertamente aprendí que en la diplomacia, el éxito se basa en saber hacer concesiones, pero en nuestro caso, las concesiones no las hacía ni yo ni el, ninguno, era ese el punto, era la inflexibilidad de dos espíritus de orgullo inmutable que sumía a ambos en un ciclo de infelicidad y juego absurdo de niños grandes, el interés mutuo era arrollado por la insensatez de esas dos personalidades incapaces de negociar un acuerdo que los beneficie, y no obstante, preferían hacer prevalecer sus posiciones sobre el otro, o postergar cualquier entendimiento que a la larga podría llevarlos a bailar alegres bajo la luz de la luna y el abrigo de las estrellas.
Pasaron los días, esta vez, fui yo quien rompió el silencio.
-Hola – Le dije
- Hola – Me respondió
- Hagamos las paces – Le dije
- No sabía que estábamos en guerra – Me dijo sarcásticamente
    Si, el sarcasmo era la fachada para ocultar lo evidente, nuestra arrogancia mutua, pero qué importaba, la última vez que dejamos de hablar fue por no decidirnos sobre la fecha de nuestro encuentro, esta vez quedamos un domingo por la tarde, probablemente era posible de ambos el poder.
    Así, que ahora vino definir el lugar, a estas alturas supongo que ya habían pasado muchos meses desde que comenzamos a hablar, posponerlo aún más sería muy tonto en caso iniciara otra batalla de paladines insensatos, así que propuse un lugar esperando su descargo para blandir mi espada y sostener mi escudo, pero en cambio, en un acto extraño, me dijo que mi propuesta le parecía bien, que no tenía inconveniente. Tal vez pensó igual que yo en dejarse de absurdas discusiones sobre la supremacía de la voluntad del otro, y aceptó. Algo raro eso sí, considerando los precedentes para nuestra extraña relación, que lejos de hacerme sentir victorioso, me dejo con un extraño sabor amargo, tal vez porque alguna insana parte de mi morbo aficionado al debate, esperaba alguna confrontación visceral de las que acostumbramos siempre, pero no hubo tal cosa. Quedamos el día y la fecha.
    En los días intermedios entre la concertación del encuentro y el encuentro mismo, nuestras conversaciones iban bajando el tono confrontacional, e íbamos conversando sobre temas un poco más personales que con el tiempo con leves esbozos tocados, y ahora liberados de ello, tuvimos más en profundizar, temas como nuestra actual situación emocional, si existiría la posibilidad de que entre nosotros pueda surgir algo más serio que una amistad.
    Lo cierto es, que según pudimos leer entre líneas, ambos nos gustábamos mutuamente, y de tanto discutir, había nacido algún tipo de encanto por la personalidad opuesta que representábamos para cada uno. Los días entonces iban transcurriendo, entre el hecho de poder conocernos demasiado, hasta que pueda surgir algo mucho mayor y más grande entre nosotros, tal vez un noviazgo, y cumplir sueños juntos, fantasías, entre tanto debate absurdo, habíamos olvidado hablar sobre nuestros gustos y nuestras pasiones, y terminamos descubriendo que nos gustaban cosas similares, tantas que podríamos compartir y pasarla genial. En mi fantasía, iba creyendo que aquellas diferencias nuestras podrían ser contrapesadas con nuestros múltiples gustos en común. Al menos eso creía yo…
    Llegó el día al fin del esperado encuentro, con nervios de por medio, le esperaba en el mismo lugar acordado, traté de ser puntual, no quería iniciar una absurda discusión sobre la impuntualidad, pero para mi asombro, ese día no fui yo quien fue impuntual, sino él, y podría haber iniciado en persona una absurda discusión sobre su falta de compromiso y el haberme hecho esperar demasiado, pero traía en la mano una bolsa de regalo rojo, que no pude evitar ignorar, cuando me vio, lo extendió hacia mí y me lo entregó diciendo:
-      Traje esto para ti, pero quiero que lo abras cuando nos despidamos.
Lo tomé, y le dije:
-          ¿Qué será? ¿Pero por qué no puedo abrirlo ahora?
-          Ahora está en tus manos – me respondió – te lo acabo de regalar, es de tu propiedad, si deseas abrirlo ahora mismo, no podría oponerme, pero solo te pido, que lo abras cuando nos despidamos.
    La bolsa era roja, dentro sentía que había una caja, pero sus palabras me hacían eco: “Ábrelo cuando me vaya”. Por mientras le miré más detenidamente, era tal cual le había visto en fotos, quizás lo imaginaba más alto, pero era su voz, eran sus palabras, era su mirada, era su forma de vestir tan peculiar, y traía aquella mochila marrón con la que salía en varias fotografías, se veía vultuosa, ¿qué podría ser lo que llevaba en ella?, sería una insensatez el preguntarle pero era parte de su indumentaria bohemia.
    Empezamos a caminar y conversando, intercambiando temas fascinantes, su nivel de cultura era admirable, era como pocas personas, capaz de seguir la ilación del tema de conversación cualquiera, aparte la humildad con que conversaba y la calma, podía hacerme sentir paz en mi corazón, la calma y la armonía; parecía ser diferente por ratos a la persona confrontacional que estaba al otro lado del chat, esta persona que tenía aquí junto al mío era diferente, y que genial que así sea. Igualmente conversábamos por el malecón, mirando el atardecer, las olas del mar golpeando la orilla, llevaba yo su regalo que me dijo no abrir en la mano derecha, mientras nos sentamos a contemplar la puesta del sol, muy bella y mágica, al cielo tomar tonalidades más naranjas, y nuestras siluetas contrastando lo que mirábamos, esa imagen, del sol dando paso a la noche, nos volvió más introspectivos, y de algún tema de conversación surgió una palabra: Confianza. 
La confianza – Me dijo – Es lo más frágil de este mundo, pero es a la vez junto al amor, la más poderosa arma para enfrentar las adversidades, y cuando una relación se sostiene sobre ella y la confianza está intacta, nada existe en el universo que pueda destruir esa relación, puede soportar calumnias, vicisitudes y privaciones. El amor lo puede todo, pero el amor sin confianza se desmorona, es por ello que la confianza es lo más difícil de conseguir e imposible de recuperar una vez perdida. En anteriores relaciones que tuve, la confianza fue fisurada, y no importaba qué tantas promesas me hicieran para que todo siga igual, nunca pude volver a confiar, la desconfianza es un monstruo grande que cala en lo profundo, bloquea la razón no importa que tanto hayas amado, ese monstruo va poco a poco matando y sofocando al amor, si la confianza está rota, es tonto el querer reconstruirlo o volver a ganarlo, es una carta que te permite darlo todo sin miedo, pero cuando se ha quebrado, te da miedo dar hasta lo más mínimo, es tan difícil confiar en alguien en estos tiempos, ya que la lealtad está subvalorada. Los celos existen, es normal, es parte de la condición humana el miedo a perder algo que crees que te pertenece, y una pareja crea un vínculo de pertenencia, que no quieres compartir con una tercera persona, que no quieres que se te sea arrebatado, negar ese hecho, es negar nuestra propia humanidad. El amar a tu pareja puede hacerte confiar ciegamente en ella, al extremo que creerás que podrá resistir la tentación de una infidelidad, siempre con celos razonables, pero dejarse poseer por celos enfermizos es tonto, pues no importa cuánto celes o espíes a tu pareja, cuando tiene ya la intención de ser infiel, hallará la manera de hacerlo evadiendo tu mirada; si existe confianza, puedes tener la seguridad de que podrá respetarte sin necesidad de vigilancia extrema o invasión de privacidad, pero si una vez, solo una vez, esa confianza es rota, no importará desde ese momento todos sus intentos de querer enmendar su error, la confianza rota será el agujero en el barco, que poco a poco irá hundiendo el navío del amor hasta volverlo demasiado pesado para sostenerse a flote, y se hundirá hasta el fondo, sin ser posible ya salvarlo, se irá hundiendo lentamente con todos los recuerdos vividos que ha llevado sobre si durante el tiempo que hayan navegado juntos.

    Luego de ese monólogo, mi sorpresa era difícil de disimular pues no me lo esperaba que con tanta pasión y elocuencia me lo haya dicho de esa manera su visión de una relación.
        Luego ello, me miró fijamente a los ojos y me preguntó.
-         ¿Eres alguien en quien se pueda confiar?
-          Claro que si – Le respondí.
    Mi miró con un rostro inexpresivo, con una seriedad inquietante, casi inquisidora, como si tratara de leer mis pensamientos mirándome fijamente a los ojos con su mirada penetrante, luego, solo sonrió, y continuó observando el atardecer, en un silencio de varios minutos, hasta que de nuevo, volvimos a conversar de temas diversos.
    El sol ya se había puesto, lo habíamos contemplado en todo su esplendor, y nos pusimos de pie, caminamos, conversando de cine, música, libros y acontecer, me parecía fascinante su nivel de sensibilidad hacia la vida, me contó las veces en que había confiado y las veces en que le habían traicionado, y mientras caminábamos íbamos riendo de las bromas que nos hacíamos mientras recorríamos las calles. Continuamos caminando por el malecón, su conversación era muy agradable, mientras yo estaba teniendo unas de las mejores tardes y noches de mi vida, era genial estar aprendiendo de la vida con alguien que denotaba sabiduría por ella. Hubo momentos en que imaginaba tardes como esas el resto de mi vida junto a él, en diversos lugares del mundo, y entonces no podía evitar una callada sonrisa.
-          De qué te ríes – Me preguntaba
-          De cosas mías – Le respondía
    La caminata era agradable, hasta que me dijo que tener ganas de ir al baño, me pidió que le acompañe a buscar uno, pues era evidente que ansiaba acompañarlo, no iba a dejarlo buscar un baño solo. Fui con él, y hallamos un baño en un centro comercial, como yo no tenía ganas de entrar me dijo que le esperara.
    Entró, y yo me senté a esperarle, y mientras pensaba en mi cabeza cosas magnificas, como que tal vez ese era el inicio de algo maravilloso, ¿a cuántos lugares podríamos salir entonces?, si esta era la primera de muchas salidas, era fabuloso, habíamos sido demasiado tontos por tantos meses haber desperdiciado batallando por chat inútilmente, cuando esta historia podría haber empezado meses atrás, y no ahora que aunque tardíamente, estaba iniciando. Las personas iban y venían, y yo tenía una sonrisa auténtica, mire al cielo, y me pareció bello, y entonces mi mirada se posicionó en el obsequio que todo el tiempo iba llevando en mi mano, aquella bolsa roja. Me invadió la curiosidad, aquel regalo inexplicablemente parecía brillar con un aura mágico, y entonces recordé su comentario de que lo abra cuando nos despidiéramos, ¿qué diferencia hay en abrirlo ahora o después de que se haya ido?, me fascinaba la idea de saber qué es lo que alguien como él tenía ahí para alguien como yo, ¿qué sorpresa tenía para mi aquel chico misterioso y culto?, si decidía abrir ese regalo en ese momento lo iba a descubrir, qué diferencia habrá, no sabrá que lo abrí, no me está vigilando, si me escondo, jamás sabrá que descubrí lo que había en ese regalo antes de tiempo.
    Entonces, no pude con la curiosidad, tomé el regalo, y me oculte en un lugar donde no me pudiera ver si es que a escondidas me espiaba. Entonces, invadido mi ser por gran curiosidad y la emoción, abrí la bolsa, en ella había una caja roja, y dentro de la caja, un papel color naranja, doblada como una carta, con un sello de cera en el doblez. ¿Qué sería? La curiosidad me mató, ¿Una declaración de amor? ¿Una promesa de amor?, rompí el sello con mucha emoción, y no podía dejar de fingir una sonrisa mientras lo hacía. La carta era breve, y pero lo leí con emoción y complicidad mía.
   Al leerlo, sentí el impacto, no de emoción, sino del sentimiento que precede al tener conciencia de haber cometido un terrible error, y tan pronto lo terminé de leer, cualquier sonrisa y sentimiento de alegría e ilusión se me borró del rostro, entonces até cabos todos los cabos de esa tarde, el porqué de esa extraña condición sobre abrir el regalo, el porqué de ese apasionado discurso sobre la confianza, y ese hecho de dejarme un momento con la excusa de ir al baño y darme la oportunidad aparente de no tenerme a la vista, me di cuenta de mi error, pero ya era tarde, coloqué temeroso la carta en la caja, el sello de cera ya estaba roto, no había forma de volverlo a poner como estaba antes, era ya tarde, me fui a sentarme al lugar donde me dejó, ya la paz había sido reemplazado por un aturdimiento extraño y vergüenza de haber quedado uno mismo en ridículo, como dispararse en el pie, y pues ya no podía sonreír, me sentía devastado por lo que leí, si antes me era imposible disimular mi alegría y hasta una sonrisa, ahora me sería imposible disimular mi congoja, mi tristeza, y mi sentimiento de culpa, y más cuando le vi salir del baño, y venir hacia mí.
-          Bueno, ya me siento mejor – Me dijo - ¿Seguimos?
-          Sí, claro – Le contesté
Y continuamos caminando, mientras me hacía la pregunta.
-          ¿Te pasa algo?
-          No, nada, todo bien.
    Obviamente todo me pasaba, todo se había derrumbado desde el momento en que rompí el sello de esa carta, que me dijo no abrir, pero aún así seguimos caminando, y mi semblante era deprimente, sin embargo él parecía ser el mismo, seguía conversándome, y yo entre líneas de mi absurdo accionar, le iba escuchando con la cabeza abajo sin saber qué responderle o decirle, en mí deseaba que esa noche jamás acabara, pero en mí algo decía que esa sería la última vez que nos veríamos, que la oportunidad de iniciar algo lindo en mi vida, se me había escurrido de la mano como jalea, como jabón húmedo, había volado demasiado cerca del sol y me había quemado, había roto la confianza de él, cuando rompí ese sello de la carta que ahora no podía reconstruir, de eso se trataba todo el tiempo, de una prueba de confianza, y yo había fracasado rotundamente, ahora solo estaba precipitándome hacia abajo, sabiendo que pronto me estrellaría contra el suelo cuando llegue al punto culminante de la noche.
    Ahora iba retumbando en mi mente lo que me dijo al inicio: “No lo abras hasta que nos despidamos”, ya lo había hecho, ahora si entendía el porqué de esas palabras, y una llamada de atención a mi tonta necedad de querer darle siempre la contra, quizás inconscientemente ansiaba solamente desafiar sus designios en una versión más de combate de paladines.
La noche pronto avanzó, pero ya no iba de alegría.
-          Es momento de irme – Me dijo – Fue un placer conversar contigo y conocerte, pero debo pedirte que ahora si abras el regalo que te di, y que no has soltado en ningún momento.
    En ese momento sabía que ya nunca iba a ser lo mismo, era el momento de mostrarle la prueba de haber roto la confianza de lo que me pidió no hacer sino hasta ese momento.
    Me miró, y creo que pudo leer mi semblante acongojado mucho antes que me viera abrir su regalo, pero aún así, con mucho sentimiento de culpa, abrí la bolsa roja, saqué muy lento y despacio la caja en su interior, y le di una última mirada a sus ojos, sus bellos ojos, y me correspondió con una tierna sonrisa que no pude evitar casi por reflejo también sonreír, sin saber que sería mi última sonrisa de la noche, y quizás la de días.
Saqué la carta, pero el al ver que la carta tenía el sello roto, casi decepcionado, en su mirada y su voz me dijo.
-          Está roto el sello, significa que ya lo leíste.
-          Si, lo siento mucho, pero por favor no quería es solo que me ganó la curiosidad, pero por favor no lo tomes a mal.
-          Descuida – Me dijo – Si lo leíste, pues ya lo tienes claro, ese regalo fue tuyo todo el tiempo, y no te lo pienso quitar, siempre pudiste abrirlo cuando lo creyeras conveniente, solo te pedí que confiaras en mí. Pero ya es tarde, debo irme, me gustó conocerte, la pase genial conversando contigo y pasar una magnífica tarde junto a ti.
     En ese momento podría haber iniciado una discusión sobre lo tonta e infantil treta de poner a prueba la confianza de alguien con una argucia tan sacada de alguna película de Saw, podría haberle dicho que en otras circunstancias más serias hubiera Sido incapaz de traicionar una confianza que se me habría dado, habría tenido muchas ganas de hacer ese momento un combate de paladines más, sé que nos hubiéramos enfrascado en un largo debate, y tanto yo como él, no habríamos logrado ceder ni un poco en nuestros argumentos, y así, con el ánimo por los suelos como me encontraba, no tenía ganas de discutir tontamente una batalla que ninguno habría ganado, aquel chico de bella mirada había logrado probar que no se podía confiar en mí, y  conociéndole como le conocía, su terquedad y su poca disponibilidad de ceder ante mis argumentos, sabía que nada de lo que le dijera, haría cambiar la percepción que ahora tenía de mí, que toda discusión que tuviéramos, iba a terminar solo en distanciarnos aún más, y en este punto, era evidente que nunca más nos volveríamos a ver, que nuestro distanciamiento sería desde aquel momento ya absoluto. Maldita sea mi impaciencia por no saber esperar.    
    Y solamente me dio un abrazo, y se fue, pero pude ver en el tono de sus palabras, un corazón herido y decepcionado, yo no podía sentirme peor, pues lo había arruinado en el mismo momento en que decidí abrir ese regalo antes de tiempo cuando me dijo que no lo hiciera, y ahora me encontraba ahí, solo, en mitad de la noche, luego de haber vivido una de las más geniales noches de mi vida conociendo a alguien maravilloso, y solo que quedé ahí, con esa carta.
    Le vi alejarse, y supe entonces que nunca iba a descubrir lo que todo ese tiempo había llevado en su mochila, jamás lo iba a saber, solo que quedaba el consuelo, aunque amargo, de la valiosa lección que había aprendido esa noche, la confianza, si te confían algo, debes poner por encima de todo, aquella confianza, el honor y la lealtad son básicos en la personalidad, los mercenarios emocionales están condenados a la soledad, si te confían un secreto, guárdalo a cabalidad, el valor de tu palabra y tu capacidad de cumplir tus promesas, harán que en la vida, jamás tengas que mendigar favores.
    Mientras iba reflexionando sobre esas cosas, me invadió el sentimiento de negación y depresión en pocos minutos, y ahora sabía que debía proceder la aceptación de lo sucedido, tenía la carta en la mano, y decidí darle una última leída antes deshacerme de ella.
<<Me pareces alguien genial y estaba muy ansioso de verte hoy, pero al mismo tiempo ansiaba saber si podía confiar en ti.

Ahora me siento decepcionado.

Si estás leyendo esto, es porque no pudiste esperar a que nos despidiéramos para que abrieras esta caja y leas esta carta. Esto era solo una prueba para saber si por mi eras capas de resistir la tentación de algo que te intrigara pero que yo te pidiese te abstuvieras. Has fallado, por lo que aparentemente no eres alguien en quien yo pueda confiar en el futuro para algo serio.

El verdadero obsequio estaba todo el tiempo en mi mochila, te lo iba a intercambiar por esta caja que abriste, al momento que nos despidiéramos. Lástima, porque ya que no confiaste en mí, el único regalo que te llevarás de mi parte, será esta tarde que pasé contigo.>>

miércoles, 13 de mayo de 2020

DOS TIPOS DE AMOR

     Existen dos tipos de amor: el amor de la persona admirada y el amor de la persona ordinaria.

    La persona admirada acepta el amor como un tributo y confiere su amor como un honor, ya que viniendo de él, debe tener un inmenso valor.

     Y la persona ordinaria no recibe ese regalo espléndidamente como alguien sin necesidad, pero lo toma como un mendigo.

     Por supuesto, la persona admirada, bien podría aceptar otros amores como corresponden, y por qué no, si el admirador es atractivo, sería un amor diferente al que ya tiene.


jueves, 2 de abril de 2020

FALSA TRANQUILIDAD


     Yo creía que fumando un cigarrillo me iba a sentir mejor y un poco menos tenso, pero fue una mala idea, el resultado fue muy adverso: mi ansiedad, depresión y angustia aumentó, mientras al mirar por la ventana observé paz y escuché silencio sobre aquella avenida que ruidosa servía como cauce a un imparable caudal de vehículos de metal; pero esa paz y silencio no será de tranquilidad, era el sonido del miedo por lo que nos acecha, es la tranquilidad con la que una presa aguarda en silencio a que el depredador pase de largo y no lo encuentre y acabe con él. La humanidad yace guarnecida por temor a un enemigo que no ve, la paz de las calles no de tranquilidad, es por miedo a la muerte.

sábado, 28 de marzo de 2020

¿PERDÓN? ¿PARA QUÉ?



Ciertamente, y sin escatimar las consecuencias de sus actos, se dijeron lo que pensaban tal cual se sentían. Una relación, arduamente conquistada, y duramente defendida, tras insomnio y noches de ansiedad precedidas a varios rompimientos que luego fueron cancelados, se terminó de fisurar para siempre y de manera irremediable lo que habíase construido entre ellos.

Un momento de cólera y rabia, destrozó todo lo difícilmente logrado por aquellos ingenuos que torpemente trataban de recorrer el intrincado camino del amor, sin saber ninguno el norte, y no teniendo más que el cariño mutuo para sostener el pilar sobre el que se sostenía su relación.

Las fuerzas expansivas, de la energía obscura afectaba también aparentemente a la unión que sobre ellos había, ya no bastaba el amor que sentían por el otro, cuando las palabras iban poniéndose en medio de ellos e iban empujando a uno contra el otro en opuesto alejamiento, nada o poco había que hacer para contrarrestar esas fuerzas invisibles, de palabras amargas que nunca debieron ser dichas.

¿Perdón? ¿Para qué? Si ese recurso ya había sido usado tantas veces que su efectividad fue gastada, la confianza se había extinto hasta el punto de dudar de la sinceridad de sus besos o la honestidad de sus caricias.

¿Qué podría entonces unir a aquellas almas melancólicas que poco a poco iban alejándose de entre si, adentrándose en la obscuridad de la soledad, esperando tal vez, encontrar a otro astro gemelo sobre el cual volver a orbitar?

martes, 22 de octubre de 2019

UNA REALIDAD INCONTROLABLE


 
    
      Vi hace poco, en Netflix una serie que me llamó la atención, buscaba si en su catálogo, había una película o serie que tratara de Stalin, no había, pero si una relacionada a él, TROSTKY, y pues la vi. No me pareció tan genial, no me gustaba como cambiaron el guión respecto a la vida real, la forma como murió en verdad realmente, era a mi parecer más dramática que la que se vio en la película, y lamentablemente el bajo presupuesto no hizo que se viera más épica, pero hubo una parte, en esa serie que me llamó mucho la atención. La interpretación del villano de la serie, aunque podríamos catalogar a Trotsky también como un villano para los rusos y para la humanidad, pero para el caso de la serie, era el antagonista de Trotsky, es decir, un joven y Apuesto georgiano que no tenía su nivel de intelectualidad pero si estaba dotado de habilidades más maliciosas y astutas, y con tan falta inhumana de empatía por el prójimo para manipularlos a su antojo sin ningún tipo de remordimiento posterior. Stalin es a mi parecer el más grande villano del que la historia de la Humanidad tiene registro, incluso más que Hitler, porque Stalin es un villano que si ejerció una parte de la dominación mundial, mientras que su rival Hitler, no logró conseguirlo y fue derrotado, incluso haciendo estimaciones optimistas, las muertes de su régimen se cuentan en millones, pero aún así Stalin se consagró como baluarte del socialismo vencedor en una conflagración universal como lo fue la segunda guerra mundial, inspiró a muchos hombres de países sumidos en el colonialismo y empobrecidos, a intentar replicar ese modelo en sus respectivos países, con desastrosos resultados, como remanentes quedan ahora países como Venezuela, Cuba y Corea del Norte, se excluye a China, porque es un sistema hibrido entre comunismo político y liberalismo económico, pero que significo la muerte de muchos más millones de personas por ese fallido experimento social a gran escala que fue el comunismo, y que hasta nosotros, los de mi generación, tenemos relatos de primera mano a nuestro alcance de lo que era vivir en la época donde reinaba el terror que generaron el violento intento de imponer a la fuerza un modelo de comunismo maoísta en el Perú, más generalmente hablando como la época del terrorismo de 1980-1992.



Bueno, dada la importancia de un hombre cuya influencia y legado se dejó sentir en mi vida personal a través de esos relatos macabros del terrorismo, y dado que nuestro país vive acogiendo a los refugiados de un país víctima de su propio modelo, es que no tuve oportunidad de pensarlo dos veces para ver aquella serie.
Me fascinó una escena. En ella, Trotsky está combatiendo con el ejército rojo frente al ejercito blanco en la guerra civil rusa, y Stalin tenía el cargo oficial de intendente de alimentos, en el frente, Trotsky era el que organizaba la estrategia, estaba al mando, sus tácticas eran brillantes, casi siempre ganaba, pero de un momento empiezan a salirle mal las cosas, y descubre que Stalin, estaba saboteandolo todo, dando órdenes adversas a sus planes, al descubrir del boicot de Stalin, le hace llamar. Y llega ante Trotsky, y este luego de reprimirle, le ordena que regrese a Moscú a ocuparse de temas políticos, y le dejé los asuntos militares a él, ya que era evidente que el, no entendía de eso. Stalin, que entonces estaba subordinado a Trotsky en el frente, tuvo que obedecer, luego de aquella vergonzosa reprimenda de parte de su enemigo y rival Trotsky, dadas sus carencias de estrategia de guerra, él se retira, y tienen este diálogo que me pareció genial y exquisito. 

  Trotsky: No se interpongan en mi camino (Stalin se retira, da unos pasos y cae una bomba cerca, hace que Stalin deje de caminar de miedo, Trotsky ni se inmutó. Stalin se da vuelta y con mirada acechante se dirige a Trotsky).
Stalin: Sabes que camarada Trotsky, tienes razón, en Moscú puedo hacer muchas más cosas que aquí, solo quiero hablarte de una pequeña parábola:

     Hace tiempo, un águila orgullosa volaba por las montañas del Cáucaso, vio unos patos salvajes en un lago. El águila quería atrapar a uno y se apresuró, fue en picada, el  pato se metió al agua y el águila se quedó sin nada. El águila estaba muy enojada, voló de nuevo muy, muy alto, casi hasta el sol, dobló sus alas, y se dejó caer como piedra y dijo: “No te escaparás de mí”, y también se metió en el agua, pero en el agua se empezó a ahogar, y casi se ahoga, y el pato solo sacudió sus alas y se fue volando y a lo lejos se pudo escuchar: "¿Lo ves águila?, Me siento genial volando en todo tu cielo, y tú, estás ahogándote en mi lago."

¿Lo ves águila?, Me siento genial volando en todo tu cielo, y tú, estás ahogándote en mi lago.

        Fue genial esa inteligente amenaza que Stalin le hace a Trotsky, recitándole una parábola al estilo de Jesús, para ilustrarle lo que en el futuro le pasaría a Trotsky comparándolo con un águila como de él se imaginaba, imponente, poderoso, superior, mientras que a Stalin como a un pato, astuto y cauto, cualidades suyas que vencen a las virtudes que se creen dan superioridad.

      Al final, en la vida real, quien gana es Stalin, el antagonista de la serie termina ganando, y nuestro protagonista, siendo asesinado por su enemigo. La moraleja puede ser tal vez, que en la vida real, no siempre los buenos ganan, aunque Trotsky cometió crímenes y también murió. Un villano muere y otro se queda a seguir siendo el villano, que cometerá sus mayores villanías, aun después que Trosky esté muerto. La vida es así, cruel. Quizás en la biblia esta la respuesta, y no se si la pude haber hallado o me parece la mejor enseñanza de la biblia, y es del libro de Eclesiastés, que nos enseña algo genial: Que el mundo es viejo, ve y sube a la cima de esa montaña a ver si le importa. Ella ha estado ahí antes que nosotros y aquí seguirá mucho después de que nos hayamos ido. Lo único certero en esta vida breve determinada por el caos es la muerte, y el único modo de lidiar con la fugacidad e intrascendencia de nuestra existencia es aceptarla, dejar de controlarlo, porque no podemos y simplemente disfrutar de los regalos que nos ofrece el presente.

Ve y sube a la cima de esa montaña a ver si le importa. Ella ha estado ahí antes que nosotros y aquí seguirá mucho después de que nos hayamos ido.
      Una bella manera de ver la vida y la existencia, quizás eso complemente mi creencia del principio cosmológico, aquella que dice que no somos el centro de nada, ni somos especiales ni privilegiados en algo a escala cósmica. Que el universo es indiferente, y no se sabe aún la naturaleza de Dios, si es un ente interdimensional incomprensible a la mente humana, o es el universo en sí, una unidad cósmica que podría ser la mente de una mente unificada con conciencia, y ese sería lo que conocemos como Dios, y a la vez, nos hace ser parte de él.

      Pero a pesar de todo, de su existencia, podemos estar seguro de nuestro ahora, y que estamos solos, no tenemos a nadie más que a nosotros mismos para salvarnos, tal vez no se nos conceda el milagro que nosotros queremos si no luchamos para conseguirlo, en lugar de esperar que de la nada se solucione.

     Cuando Jesse Pickman, importante personaje de la serie Breaking Bad, y que estrenó hace poco su película el Camino en Netflix, En la escena final de ésta, el recuerda una conversación con su novia muerta, que me pareció muy profunda.

- Estaba pensando en eso que dijiste sobre el universo. Lo de ir adonde te lleve. Me gusta, creo que es una gran filosofía
- Era una metáfora, es una pésima filosofía. Fui adonde me llevaba el universo toda la vida, es mejor tomar esas decisiones por ti mismo.


jueves, 10 de octubre de 2019

ALACRÁN




   Puedes tratar con amor a un alacrán y aun así, al acercarle la mano, te inyectará el veneno que lleva dentro, pensarás que el alacrán es ingrato, injusto, cruel, creerás que mereces de él un trato mejor por el cariño que le diste, el cuidado que le tuviste y por lo bueno que fuiste con él. Pero el alacrán tiene esa naturaleza, atacar sin importarle cuanto amor le muestres y des. Nunca cambiará aunque sea eso lo que más deseas en el mundo.

   Hay personas que tienen la naturaleza de un alacrán, personas que solo piensan en sí mismas, para quienes no existe nadie más que ellas mismas, quienes sienten que es deber del resto ser amables con ellas a cambio de nada, que sienten que no le deben nada a nadie, aun si les das todo, aun si les abres tu corazón, el alma, la vida, tus pensamientos, tus secretos, tus miedos, esperanzas, fantasías y sueños, no hará la diferencia, no habrás influido ni un poco en su percepción de que nada importa en el mundo más que ellas mismas, seguirán existiendo a su manera, y si por alguna razón intentas reclamar lo que consideres mereces de su persona, si por algún motivo intentas forzar un cambio en ellas, recibirás el pinchazo de veneno en tu corazón, como mecanismo de defensa de aquel.

   No le importará tu dolor, no le importará tu sufrimiento, pues solo piensa en sí mismo, te convertirás en una amenaza en su vida, te verá como un enemigo que intenta atacarlo y se defenderá con lo único que sabe hacer, convertirá todo lo que le has dado en un arma letal contra ti, concentrará el veneno que lleva en si, y no dudará en amenazarte si vuelves a intentar acercar tu mano hacia sí.

   No puedes cambiar la naturaleza de un alacrán, no puedes hacer que una persona a quien quieras cambie por ti y te retribuya en proporción lo que sientes y diste por ella.

   Como los criadores de alacranes y de animales salvajes lo entienden, amar a esas criaturas no siempre significa estar cerca de ellas, por eso mantienen su distancia, y la cautela, les dejan ser libres, no intentan que ellos los amen, solo a la distancia los cuidan y observan, aceptan que jamás recibirán una muestra de agradecimiento por todo lo que hacen, pero eso no los detiene, eso no hace que los dejen de querer, solamente los quieren por como son, con su naturaleza sea cual sea, libres y manteniendo su esencia.

   Así hay personas a las que nunca podremos cambiar, solo aceptarlas como son, sin juzgarlas, solo aceptarlas que no todos piensan ni viven como nosotros creemos es lo correcto. Cada quien es feliz a su manera, no existe una única fórmula para ser feliz, cada ser humano descubre la suya propia, nos parecerá autodestructivo desde nuestro punto de vista, y puede que estemos en lo correcto, pero aún así es decisión de cada persona vivir su vida en su propia ley, y eso no da derecho a juzgarles,  está bien amar a quien nunca será como nosotros. 

   Después de todo, podemos amar a un león o a una estrella aunque sepamos que estando cerca nos mataría.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL CATALEJO



 
  Alguna vez la locura me ha invadido, ha corrido por mí, corroído mi débil espíritu, algunas veces influenciado por drogas, libros, o alguna obsesión, el sentirme incomprendido, al idealizar al mundo o al querer a alguien, muchas veces estuve en distinta sintonía con el resto de personas, quienes no alcanzando a entender mi perspectiva alterna de la vida, reducían su veredicto hacia una conclusión simplista y cerrada: que me había vuelto loco. Pero ¿qué es la locura sino un catalejo a través del cual vemos la realidad de otro modo a como la ven los demás?
     Y si, la sociedad suele tildar de locos a aquellas personas a quienes no entienden, cuya manera de pensar o actuar no sigue los patrones de la mayoría, de lo socialmente aceptable y correcto, por considerarlos tal vez extraordinarios, peligrosos y que atentarían con el orden establecido, o la normalidad a la que están tan habituados a vivir.
Acabada la segunda Guerra mundial, durante la conferencia de Potsdam, alguien se le acercó a Stalin, entonces gobernante de la Unión Soviética y uno de los líderes aliados victoriosos, y le preguntó si creía que Hitler estaba loco; Stalin Respondió:
“¿Usted cree que un loco hubiera podido hacer todo esto, volver sumiso a su pueblo, hacer que éste le obedeciese y ciegamente le siguiese hacia una guerra total, acogiendo su demencial programa racial, y que aun cuando encaminados  estaban a perder la guerra y viendo su país desmoronarse ni siquiera se atreviese a sublevársele?”
    Sí, Hitler no estaba loco, solo fue un idealista, o tal vez loco si estaba, tan loco como Don Quijote de la mancha. Y sí, El Quijote fue según quienes le conocían, alguien llevado a la locura, pero él, era muchas veces más lúcido que los demás en su razonamiento de las cosas, solo que su interpretación de la realidad no estaba acorde con el del resto de personas. Veía lo mismo que miraban los demás, pero el interpretaba la realidad de diferente manera que el resto, donde todos veían molinos de viento, el veía gigantes, donde todos veían presidiarios siendo llevados a cumplir condena, el veía hombres a quienes debíase devolverles la libertad que se les había arrebatado, donde todos veían posadas de mala muerte, el veía castillos, y al dueño de la posada, a un conde, y a las posaderas, el las veía como a doncellas y dignas damiselas; cuando todos le veían sobre su desnutrido y huesudo caballo Rocinante, él se veía montado sobre un gran semental equiparable a Babieca del Cid, o a Bucéfalo de Alejandro Magno; donde todos veían a un loco y viejo con armadura, él se auto percibía como un caballero andante, el más grande y heroico que el mundo jamás había visto ni volvería a ver, cuya misión era llevar la justicia a donde sea que él sea llevado por el destino. El Quijote se veía a sí mismo como a un Héroe, como el brazo justiciero de la providencia, al servicio de Dios, destinado a combatir las injusticias del mundo, y luchar por alcanzar un mundo mejor.

    El Quijote fue un idealista, tan firmemente convencido de que era un caballero andante, que fue capaz de soportar las penurias y golpes que por defender ese ideal le conllevaba, es el destino de los idealistas estrellarse estrepitosamente con la realidad percibida de la mayoría, el golpe puede ser demoledor en el peor de los casos, en el mejor, simplemente es una muerte en vida, apartados de la sociedad, como escorias o parias, siendo convertidos en objetos de burla o lástima, almas incomprendidas de los que todos huyen, y enseñan a sus hijos a temerles y apreciarles a la distancia.
    Nada diferente de los idealistas del comunismo y el socialismo que ha visto el siglo XX, personas dispuestas a inmolar su vida por una idea que consideraban valía cualquier precio a pagar, incluso con la sangre de otros inocentes, y en última instancia, la suya propia.

    
La historia del siglo XX, fue protagonista del choque ideológico, seres humanos que por distintas ideologías abanderados, tan convencidos cuales Quijotes de la mancha, queriendo luchar contra el mundo a su manera, buscando destruir a sus enemigos, no dudaban en que la muerte del adversario era necesaria para el forjamiento del mundo que ellos buscaban erigir, su vida era insignificante frente a la causa por la cual luchaban, la sangre debería correr y con ella limpiar las corrupciones de la versión del mundo que deseaban destruir. Quizás lo que más daño, dolor y sufrimiento han causado en tiempos modernos han sido los titánicos enfrentamientos entre comunistas, fascistas, anarquistas y liberales, todos luchando por ser el que reine en un mundo que todos compartimos. Llámese progreso humano, conflagración universal, lucha por la libertad y democracia, todos esos nombres han sido la fachada de luchas de quijotes de la mancha combatiendo las injusticias de un mundo corrupto, y para lograr un mundo mejor.
    Y si son los idealistas los que siempre han movido los hilos de este mundo, si son ellos a quienes les hemos dado el poder de conducir nuestros destinos, si hemos sido nosotros los instrumentos para que ellos ejerzan la lucha contra sus enemigos ideológicos, ¿no somos locos nosotros quienes seguimos sin cuestionar sus motivaciones? después de todo, como dijo Obi-Wan Kenobi:
“¿Quién es más loco: El Loco, o el loco que sigue al Loco?”
    Entonces mirándonos al espejo, vemos que nos hemos convertido en producto de la locura de alguien, somos el fruto de aquel cuya idea sobre el mundo ideal venció.
    Desde una perspectiva general, extraños seres somos, paseándonos con mucha frecuencia entre los límites de lo racional, y lo irracional, resulta paradójico que a pesar de todo, aun no nos hayamos matado unos a otros.
    ¿Qué pasaría si un día, todos pudiésemos actuar siguiendo nuestros impulsos más primarios que la sociedad nos obliga a reprimir?
    Seríamos una sociedad feliz, o nos llegaríamos a exterminar mutuamente hasta que la selección natural deje a los más aptos para seguir con la especie. Sería una locura.

viernes, 11 de enero de 2019

EN EL LADO OSCURO DE LA TIERRA


























Cuando del cielo el sol se oculta,
Del infierno la oscuridad emerge,
Y la noche, aquella sombra del día,
Opaca todo a la vista colorido,
y al irse la luz de la superficie viva
la oscuridad conquistará el mundo.
                         
Ahora estoy en lado oscuro de la tierra
Y mi alma quiere explorar lo que hay,
allá en el dominio de lo más oculto
donde pocos hombres a prueba ponen,
del mal a sus corazones puros,
Y yo cansado de la luz del día
Cansado de la luz del mundo
Cegado por la iluminación
quiero aventurarme en la tinieblas,
ingresar a donde nadie se atreve a entrar,
donde nadie pudo amar jamás.

Y cuando cierro mis ojos
Una potente luz me ciega
Y al volver a abrirlos
todo vuelve a ser oscuridad

Y mi alma libre, sin dogmáticas cadenas
curiosa, rebelde e insaciable
me incita impetuosa a adentrarme
A la oscuridad de lo más oscuro

¿Qué hay en el ocultismo que,
Despavorida la gente promedio evita?
¿Hay un misterio que nadie quiere ver?
No soy alguien común,
Peco de curiosidad, oscura curiosidad

Y Ansioso y pronto a entrar,
tomo una gran bocanada de aire,
Cierro los puños e ignoro el miedo
Mas antes de dar el primer paso,
una eco percibo desde las tinieblas,
una voz que escucho susurrar
desde lejos un gemido gutural,
me concentro a escucharlo,
y percibo algo, y lo escucho cantar,
con enigmática voz infernal
como si el viento transportara
los últimos ecos de voces aullantes olvidadas
ocultos a mortales a ignorar acostumbrados
y cierro los ojos y escucho cada verso:

Hey, tu, de espíritu curioso,
Sin miedo a romper dogmas
Quiero mostrarte lo que nadie quiere ver
Mas debes primero saber
Cómo recorrer ese submundo oculto.

Antes de partir vístete de negro,
coge la túnica de la noche
que el color de las sombras
hagan tu negro manto.
Que al mirarte deduzcan que todo escondes
que vean que lo que llevas dentro
lo llevas también por fuera.

Antes de entrar déjate el cabello largo
No necesitas estética en la oscuridad
Necesitas sensibilidad donde tus ojos no ven
Y tu cabello será lo que siempre fué
la extensión de tu sistema nervioso
y con él tendrás mayor intuición
al caminar ciegamente en mis dominios

Que tu mirada sea una ventana tapiada
Que nadie pueda mirar dentro tuyo,
lleva de día el vestido de la noche
así sabrán que en el día eres
el vicario de la oscuridad.

Es de noche, mimetízate con las tinieblas
deja que los oscuros sonidos te guíen.
Y a aquellos que preguntan quién eres
respóndelos con los gritos de tu alma
que se retuerzan sus nervios al oírlo
Que un aprendiz eres más de ese mundo.

Deja que tus demonios al fin emerjan
Que salga lo que llevas dentro
que los silenciosos gritos de tu alma
ensordezcan a los que se ocultan
tras esos arbustos escondidos
como hienas acechando a león herido

Deja que todo lo que hay en ti
Se libere a la sombra de la luna.
Camina siempre cauteloso a todo,
buscando lo que no comprendes
bordeando los Abismos sin fondo
Pero abstente de mirar los abismos
porque un abismo al igual que tu
Puede mirar muy dentro de tuyo.

Y en la oscuridad de las tinieblas
aparecerán y resurgirán tus demonios
Ahora más grandes y más fuertes
alimentados en las tinieblas
De tus miedos más profundos
De tus debilidades más secretas

Regresarán las bestias y demonios
Volverán a vengarse de ti
Atormentarte como enjambres furiosos
Pero abstente a luchar contra ellos
Ya que para luchar contra un monstruo
Deberás convertirte en un monstruo
Déjate machacar que ya se cansarán
Y reza al dios de las tinieblas de su piedad.

Camina por la noche y de todo desconfía
De la sombra que se mueva y no sea la tuya
De las miradas curiosas que te acechan
Escondidos en las sombras más negras
De los llamados de socorro y auxilio que oigas.

No mires a nadie, solo confía en la luna
Aunque no te muestre su lado oscuro
Es la única que te muestra las sombras.

Camina camuflado en la oscuridad
No emitas ni un ruido, no despiertes nada
No muestres el brillo de tus ojos,
al emocionarte cuando al fin encuentres
la verdad oculta de las cosas.

Estas seguro en la noche
Pero témele a la oscuridad
Témele porque no te deja ver
Témele al día donde todo lo puedes ver
Témele al día que te delata
Que te muestra tal cual eres
A los ojos de los paganos

Témele al día enemigo de la noche
Donde ya no puedes ocultarte
Teme al día que consume las sombras
Al sol que incinera la oscuridad.

La oscuridad es tu aliada
Adéntrate y descubre la verdad oculta
Descubre el bien oculto tras las tinieblas
La sabiduría espectral negada a los hombres.