Mostrando las entradas con la etiqueta Yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Yo. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de septiembre de 2020

FOTOGRAFÍAS: Parte 02

 Segunda parte de las fotografías que cuentan historias importantes en mi vida, lugares y momentos, en algunas hay personas que no salieron en la toma, pero aún así, me hacen recordar a alguien, pues cada imagen cuenta una historia, cuenta la historia de un momento.



Doñe: Uno de mis lugares favoritos donde me gustaba irme a relajar, se decía que ese mirador era peligroso, y por eso poca gente la concurría, eso hacía que casi siempre no había gente por allí en determinadas horas del día, y eran esas horas en que me gustaba estar ahí, a veces escuchando música, a veces fumando, tal vez escribiendo, y alguna que otra vez todo eso al mismo tiempo. Hoy el lugar no luce como en la foto, la modernidad ha hecho estragos al entorno, pero prefiero recordarlo como era, como cuando me acogía en mis momentos de angustia.



 Estrellas: Antes que la terraza de mi casa fuera techado, tenía al subir a ella, una hermosa vista nocturna espectacular, uno de esos días se me ocurrió fotografiar el cielo con los árboles de mi huerta (árboles que en la actualidad fueron cortados), y salió esa toma, la contaminación lumínica solo me permitió fotografiar las estrellas más brillantes.Extraño esos arbolitos.


 Perritos: Si, extraño a mis perritos, Doky (negro) y Byron (Castaño), Doky era el Padre de Byron, cuando nació, nos pareció tan bonito, que fue el único al que no regalamos, y se quedó con la familia. Byron era peculiar, era huraño, no le gustaba que le tocasen, rehuía del contacto humano, creo que lo heredó de Doky, que si bien si se dejaba acariciar, no le gustaba que lo abrazaran, y también ambos le tenían miedo al agua, por ello siempre era difícil lograr bañarlos, había que usar argucias, llevarles su comida en la ducha, y encerrarlos ahí, para poder bañarlos a la fuerza sin que tuvieran a donde escapar. Doky fue el más longevo de ambos, sobrevivió a un accidente del cual parecía no iba a sobrevivir, pero lo hizo con una secuela en el cuello que le hizo andar inclinado, y al final de sus días tuvo que sobrevivir con su ceguera. Ambos perritos acompañaron a nuestra familia por muchos años a pesar de su extraña forma de ser. Esta foto la tome mientras tomaban el sol juntos.



 Abejas: Siempre me fascinaron este curioso panal que estas abejas hicieron en un agujero de nuestra pared, pero esta especie de abejas eran inofensivas, razón por la cual se les permitió seguir existiendo ahi sin que las molestaran. Aun hoy, ese panal sigue en casa. Diría que de alguna manera, son parte de la familia.

 


Visitante: Ocasionalmente somos visitados por estos tiernos primates, una de esas visitas inesperadas aproveché para fotografiarlo.


Visitante 2: Una de las visitas que tuvimos en la huerta de la casa, fue de este pequeño felino, un Tigrillo que se apareció en casa, y que de manera amenazante empezaba a rugir cuando nos acercábamos a él. Al final apareció el dueño de ese felino, era el dueño de una cevichería, que lo tenía enjaulado, y que al escaparse, apareció en nuestra huerta.



Las Aguas del Rechazo: Un día Jueves salí a pasear con alguien que me gustaba, uno de mis primeros amores, fuimos a unas cataratas, y estando allí, fuimos a un lugar donde se decía que quienes se den un beso allí, permanecerían juntos por siempre. Cuando quería que nos besáramos, fui rechazado, fingí que no me importaba, fingí picardía con una sonrisa falsa mientras por dentro me sentía destrozado, fingí que el beso no era importante, y dije: "Mira que bonita escena, voy a sacarle unas fotos", en ese silencio incómodo, empecé a tomar fotos, y tras la imagen, dos personas que incómodas solo guardaban silencio, nunca hubo una aclaración al respecto pero era evidente lo que ahora es una realidad... No estaba destinado a que entre nosotros haya algo más. Con el tiempo descubrí, que había otro chico que en verdad era el dueño de su corazón, yo no podía reemplazar aquello, yo era solamente una distracción, un paréntesis en su vida.


Fuegos Artificiales: Aún estando sufriendo por la persona que hago referencia en la foto anterior, salí con mamá a una celebración por el aniversario de la ciudad. Los fuegos artificiales explotando mientras un globo aerostático se elevaba, quizás era una alegoría de mi mismo, elevándome ciegamente hacia el cielo por la fuerza del amor mientras el cielo se iluminaba tan hermosamente como esos fuegos artificiales, pero que llegado al punto más alto, volvería a caer. Épico.

Fuegos Artificiales II: Bueno esta foto es de aquella misma noche, no tengo más que decir, salvo que a mi particularmente me parece una hermosa la foto.

Canoa: Siempre me han gustado las canoas, tengo una extraña fascinación ante estos artefactos rústicos que el ser humano ha inventado para navegar sobre ríos y lagunas. Esta foto la tome en un paseo familiar con mi padre en un centro turístico, el único valor que tiene esta fotografía para mi, es que es la primera de una canoa, capturada por mi cámara.



Copa de árboles: A orillas de un río, caminando alcé la mirada, no pude evitar tomar esta bella fotografía.

jueves, 3 de septiembre de 2020

IDEALIZACIÓN

 

Me odias porque soy tan igual a ti, porque no quieres admitir que odias que en el fondo seas como yo soy. Odias que sea el reflejo de lo que más detestas en ti. Pero lo que más te atormenta, es que llegaste a amarme con todo, incluso con lo que de mi más odias, aquel lado obscuro que no quieres en mí, pero que vive en ti.

No obstante, el cielo y la tierra van girando y ni tu ni yo los podemos detener, soy lo que no quiero ser, pero te amé aun así.

Dame lo que tú quieres que posea para estar junto a ti, llévate lo que no quieres que yo tenga, destruye lo que quieras que de mi te molesta, en este punto estoy a tus pies, tu amor me ha sometido, si quieres destruirme para volver a construirme, puedes hacerlo, desde que posees en su totalidad mi corazón, posees mi vida y mi alma, lo que sea que te haga feliz y te haga amarme con seguridad, estoy dispuesto a hacerlo por ti, nada de lo que pueda perder se compara con lo que ganaré amándote y que me ames. A veces amar significa renunciar a todo, para tenerlo todo.

Buscaba en un ideal la felicidad, pero no quize aceptar que ese ideal solo estaba en mi mente. Yo amaba una idea, mi "Honey", no quería creer que "Honey" era como cualquier ser humano, igual que yo. En mi mente lo revestí de un ser de virtudes incorruptibles, y lo amé por ello, y al colisionar la idealización con la realidad, me destruyó en un principio.

Tuve que lidiar que “Honey” no cambió, sino que cambió mi noción de “Honey”.

Somos infelices cuando idealizamos a las personas que queremos, y luego nos damos cuenta que la persona idealizada no es tan perfecta como imaginamos. Solemos echarle la culpa diciéndole que nos ha decepcionado, pero hacemos el ridículo ante sus ojos y ante los ojos de los demás, porque no queremos admitir que estábamos siguiendo una sombra, amando y siguiendo un espejismo de amor perfecto en el desierto de nuestra soledad con nuestra sed de amor, nos hizo enamorarnos de alguien en todas sus perfecciones y que al llegar a su lado, al tocarle, toda la perfección se desvaneció y quedó solo un ser humano como nosotros, con sus debilidades e inseguridades, virtudes y defectos. Algunos reniegan tercamente de esta nueva persona real e imperfecta que descubren al tocar, culpando al destino y a la mala fortuna por sus desaciertos para enamorarse, por sentirse engañados todo el tiempo por las personas, sin darse cuenta que de quién es en verdad el problema, es de ellos mismos por creer en espejismos.

Pero si alguien sensato, sabio y de gran corazón, se propone a amar a esa nueva persona que tiene enfrente y ya sin el halo de perfección, será el más dichoso del mundo, porque quien aprende a amar a alguien imperfecto, se aprenderá a amar a sí mismo, y si en verdad ansia la felicidad auténtica, sabe que debe aprender a amar a ese alguien real, imperfecto pero auténtico.

Pues quienes buscan la persona ideal, terminarán solos, por qué van tras el arcoíris y al llegar al final no encontrarán nada.

miércoles, 27 de mayo de 2020

CONÓCEME

    Hola, soy yo, tu futuro enamorado, solo conquista mi corazón, y yo pondré el mundo a tus pies.

    Quiero que me conozcas, quiero conocerte, no necesariamente para saciar algún deseo carnal, bueno aunque no negarte que si me gustaría, pero nunca te obligaré a hacerlo, porque es indudable, el sexo es la máxima manifestación de confianza entre dos personas.

    Quiero que me conozcas, no para llenar algún vacío emocional o existencial, tampoco porque le temo a la soledad tanto que deseo ruido en mi vida para no escuchar el desolador ruido de mi soledad interior.

    Quiero compartir mi tiempo contigo, una tarde juntos, desayunos, almuerzos, viajes, quiero que juntos forjemos nuestro carácter en el fuego de apasionadas discusiones que nos vuelvan cada vez más fuertes y resistentes ante la vida.

    Quiero que conozcas mis miedos, mis temores e inseguridades, quiero que me veas atormentarme por mis más oscuros demonios, y que aún así, solo me abraces hasta que la tormenta oscura pase, y de tu mano, pueda resurgir de nuevo hacia la luz de tu mirada.

    Quiero convertirme en aquel hombro donde puedas descansar tu fatigado cuerpo, y que una vez descansado, emerjas de tu tristeza con el vigor de los Titanes, que aplastan montañas y barren al cielo de estrellas con un solo manotazo.

    Quiero ser algo más que tu amigo, quiero que seas mi prioridad en mi vida, y quiero también serlo en la tuya.

    Así que no se podría pensar que llegaríamos a eso sin antes darnos la oportunidad de conocernos previamente, y crear un vínculo de amistad que podría fortalecerse tanto como para dar paso a un nuevo nivel.

    Sé que divagar es lo mío, se que cuando quiero sintetizar en una sola oración lo que pienso, suelo extenderlo mucho más, y míralo, lo estoy haciendo de nuevo, tan solo podría decirte que aunque no te conozco aún, podría decirte que eres la luz de mi sueño, el resplandor de mi vida, el fuego de mi alma, atizador de mi espíritu, latir de mi corazón.

    Aunque aún seas solo un ideal, una idealización, sin nombre ni rostro, sé que en algún lugar estás ahí, en algún tramo de mi camino, y llegando el momento nos encontraremos, nos miraremos y tomaremos de la mano, y juntos iremos hacia adelante, sosteniéndonos, levantándonos de cada caída, sobreviviendo el mayor tiempo posible a este juego.

    En las sombra de mi camino muchos ojos acechando encuentro, algunos solo acechan, pero alerta debo estar, mucho ojos tienen dientes y colmillos dispuestos a saltar sobre mí al menor descuido, es necesario tenerte a mi lado para que juntos vigilemos y nos resguardemos de lo desconocido, porque nadie golpeará ni nos lastimará tanto como la vida, ¿y quién podrá soportarlo teniéndose solo a sí mismo?, es tonto pecar de egocéntrico y creerse autosuficiente en esta vida donde nadie lo es, una persona puede ser fuerte y poderoso en un aspecto de su vida, pero débil en otros, que mejor si hay alguien defendiendo esa posición débil.

    La foto de esta entrada, muestra a dos lobos en actitud amenazadora y de confrontación, mostrándose los colmillos; una mordida en el cuello, en la yugular, puede ser fatal para un lobo, podría morir desangrado sin que nada se pudiera hacer, por ello, un tercer lobo resguarda ese punto débil, resguarda el cuello de su compañero, no amenaza, no confronta, solo resguarda la vulnerabilidad de su pareja, así, mientras enfrentamos la vida con nuestras fortalezas, deberá haber quien se mantenga vigilante de nuestras debilidades. Un totem inamovible.

    Solo así podremos enfrentar victoriosamente a la vida.

    Si la vida es una lucha, nuestro propósito es nuestra espada, en este mundo, nosotros mismos forjamos nuestra espada, pero nacimos sin un escudero, y a ese debemos encontrarlo.

    Cuando un soldado levanta el brazo para atacar es el mismo instante en que queda más vulnerable. Cuando reunimos fuerzas para realizar un ataque, dejas vulnerable otra zona que puede ser aprovechada por un adversario audaz, astuto u oportunista, a menos claro, que haya alguien resguardando esa vulnerabilidad. La falange macedonia, aplicó el mismo concepto, y derrotó a poderosos ejércitos enemigos.

    Quiero ser el escudero de tu vida, y a la vez que escudes mis puntos débiles, juntos llegaremos lejos en esta vida, estoy dispuesto a dar todo por ti, una vez que te encuentre, pelearé esta batalla a tu lado incansablemente, hasta desfallecer.

    Sé que estás en algún lugar, mis palabras llegan a ti, pero no entiendes quien te llama, así que solo jala el hilo rojo que tienes junto a ti, hasta que nuestras miradas se crucen, y sepamos que terminó la búsqueda, y desde ese punto sigamos el camino Juntos, y como un Tótem invencible, Tú y Yo, tu futuro enamorado. pondremos al mundo a nuestros pies.


lunes, 23 de marzo de 2020

BOSQUE VIVO


   Caminaba por una ruta desconocida, adentrándome en el bosque de la montaña, buscando cobijarme con la sombra fresca de los árboles de los incinerantes rayos del sol de aquella tarde de verano, y siguiendo un camino de pendiente empinada, avancé sin saber a dónde me llevaba, creí por un momento que sería un atajo para mi destino final, pero a medida que avanzaba, y que mi cuerpo se iba llenando de sudor, vi que me estaba dirigiendo más al este de lo que debería, caí en cuenta de mi error al tomar aquel camino, pero aún seguía caminando, esperando en algún momento, un viraje hacia el oeste para retomar al destino al que me dirigía, pero me iba dirigiendo más y más en la orientación equivocada, y pronto de tanto caminar, me encontré frente a un imponente árbol que dominaba el paisaje, y lo tomé como un hito del final de aquel camino, aquel árbol que sobresalía de entre los demás, parecía con su imponencia decirme que me detuviera, que diera media vuelta, que hasta allí debiera avanzar, su presencia era el punto de no retorno, mi instinto me decía que debía obedecer, y decidí aquel día escuchar aquella voz interior mía, y regresé, di media vuelta, pero no podía evitar fotografiar aquel árbol que tenía enfrente. Era algo, casi una experiencia mística sentir la presencia de un árbol, un ser vivo que muchas veces es subestimado por la ambición humana, pero sentí su presencia tan viva, que me observaba amenazante, tratándome de dar alguna advertencia.

   Decidí retornar, siguiendo el camino que me había llevado hasta ese APU, el camino de regreso fue nostálgico, caminaba bajo la copa de los árboles, y sentía una energía que emanaba de ellos, no podría explicar, mas que era una sensación de atravesar un bosque vivo, cuyas presencias podía percibir, aunque no podían comunicarse conmigo, presentía que no estaba solo, que iba acompañado, como si ellos temerosos de tenerme ahí se incomodaran, o me protegían, a pesar de ello no me sentía amenazado, y a cada paso, no podía evitar mirar a ambos lados y hacía arriba, y al dirigir mi mirada hacia la copa de los árboles, veía entrelazar en la cima sus ramas y sus hojas, sentí como si me estuvieran protegiendo de algo, no me sentí solo ni un solo instante, y tampoco sentía miedo, sentía paz de caminar por presencias apacibles y tranquilas, me sentía protegido mientras caminaba de seres que habías estado sobre la tierra desde mucho antes que pudiera ser consiente de mi existencia.

   Y mientras avanzaba, el día iba poco a poco mermando, el cielo adquiriendo una tonalidad más rojiza, todo iba impregnándose de una tonalidad violeta, era el preludio de la noche, como cada día, la noche estaba empezando a ocupar el lugar del día, y yo seguía caminando, la obscuridad iba poco a poco cubriendo todo de su espectral sombra, hasta que en un determinado momento, todo estaba cubierto en tinieblas, solo al mirar el cielo, podría ver las estrellas tenues pero parpadeantes que en la lejanía me acompañaban, la sombra de los árboles contrastaban con ese firmamento estrellado, pero parecería tal vez extraño, pero no sentí en ningún momento temor ni miedo, a pesar que estaba en medio del bosque, muy lejos aún de la ciudad, me sentía en paz, liberado de las superficialidades propias de mi propia humanidad, cerré los ojos y me concentré en acallar el ruido que apabullante retumbaba en mi interior, y decidí escuchar el lenguaje de la naturaleza, aquella sinfonía de seres comunicándose en la obscuridad, aquella suave brisa que hace rosar las hojas de los árboles produciendo aquella calma música cuyo sonido penetra por mi pecho y recorre mis extremidades hasta embriagarme de la tranquilidad que me era tan ajena, y aquel olor de compost que se elevaba del suelo hacia arriba, llenándome de un éxtasis y satisfacción hasta entonces desconocido para mí.
Estaba allí, sentado, en paz, en meditación, en sintonía con el mundo, abrigado con los árboles, sobre la montaña, con la cúpula estrellada del firmamento sobre mi cabeza

   Entonces, el silencio fue roto por un aleteo ruidoso que volaba sobre mi cabeza, era una sombra cuya silueta misteriosa contrastaba en el cielo esmaltado de estrellas. Y se posicionó sobre la rama de un árbol, y se quedó allí, inmóvil, quieta, observándome esa oscura silueta. Me atreví a sacar mi cámara, y fotografiar a aquello que se posó muy arriba de mi y que en total calma, me observaba. Disparé varias ráfagas de flash, y al ver las imágenes de mi cámara, descubrí que tenía frente a mí al misterioso Urcututu (búho) cuyo canto me enseñaron a temer de niño para irme pronto a dormir, no era más que una bella ave, incomprendida por reinar en una obscuridad a la que todos temían, con su canto inocente asociado a malos tiempos, y juntos allí, solos, mientras nos contemplábamos mutuamente, tal vez cada uno sorprendido de observar al otro, al fin, nos entendimos, cada uno sintió respeto por el otro,  y el temor fue reemplazado por admiración, y solo cuando aquel Búho hubo entendido que yo solo buscaba paz, alzó sus alas, y partió en la noche, se adentró en las tinieblas donde imperaba, dejándome nuevamente ahí, solitario regocijado con el silencio de la noche, yo por mientras, continué mi camino, guiándome con una precaria linterna, hasta llegar a la ciudad, regresé al caos que el ser humano ha creado para sentirse seguro, extirpado de la naturaleza de donde partió, a quien ve ahora como fuente de materia prima más que como su primigenio hogar, ignorando que  rememorar esa parte tan humana que dejamos atrás puede darle la dicha que ciegamente persigue, obstinadamente va tras el arcoiris.




domingo, 15 de marzo de 2020

DESTRUCCIÓN



    Dejar el pasado atrás duele, aún más cuando ese pasado involucra a la persona a la que uno más amó, como nunca, como a nadie; y los espectros de su existencia están presentes en las cosas materiales que quedaron de una relación hermosa y dolorosa a la vez, la posesión de esos objetos lo complican todo, y el amor que le tuve alguna vez, hizo que yo decidiera aferrarme a la existencia de los recuerdos que me dejó.

    Tanto le he llegado a amar, que amarle me dolió tanto, lloré, sufrí, había vertido torrentes interminables de lágrimas pronunciando su nombre en largas noches que parecían nunca acabar, queriendo saber el porqué de su frialdad e indiferencia hacia mí, no entenderlo fue muy duro y lo pagué tan caro. Esa fue mi historia de amor, al menos en la última etapa la constante era la depresión y la ansiedad de salvar lo que llegué a amar más en el mundo, y al perder a esa persona, no me quedaba más nada que los recuerdos, los vestigios de que alguna vez fui amado por alguien.
Pues hubo, así mismo, momentos hermosos, inolvidables, tallados en mi memoria con el cincel de su ternura, si, demostró ternura también, su lado blando de su corazón, el lado hermoso de su personalidad, y la ternura de su sentimiento hacia mí.

    Me amó tanto, que me lo demostró de mil maneras, muchas de las cuales solamente quedaron vestigios en mi memoria, que son intocables, intangibles, fueron momentos solamente, inolvidables, hermosos, mágicos, aquellos momentos que ya no volverán y que tampoco de mi memoria se irán.
Pero también, una de las maneras en que me demostró su cariño, fue obsequiándome aquellos objetos materiales, cosas que llegué a conservar, y que bien pude haberme desecho de ellas en su momento pero no tuve el valor de hacerlo, es lo único tangible que me quedó para recordarle, es la prueba de que hubo un momento en que fui y me sentí amado por alguien, quien con cosas tan simples fue capaz de transformarme de alguien que se negaba a enamorarse, a alguien que terminó entregando todo, su corazón, sus secretos, sus sueños, sus anhelos, sus miedos, su pasado, sus temores y debilidades.

    Hay veces en que las cosas más sencillas se convierten en las más importantes.

    Y lo que me regaló, aquellas cosas que para mí llegaron a tener un valor incalculable, no tuve el valor ni fui  capaz de deshacerme de ellos ni siquiera en el momento más doloroso de nuestra separación, y los llevé a casa conmigo, desde tan lejos, hice un lugar en mis maletas para llevármelos conmigo, aquellas cosas que fueron entregadas a mi directamente de la mano de la persona que más amé en este mundo, no pude simplemente abandonarlo por ahí, esas reliquias invaluables, mágicas, el recuerdo de algo que viví, que fue real, que fue hermoso, pero que como todo en esta vida, acabó.
Me los llevé tan lejos, transportándolo con sumo cuidado, con delicadeza para no arruinarlos, los coloqué en un rincón especial de mi habitación, casi inaccesible con facilidad para evitar un escrutinio indeseado. Los embalé con sumo cuidado y cariño, el mayor tesoro que alguna más anhelé, que serían chucherías para cualquier otro mortal, pero para mí, lo único que me unía al ser que amaba entonces y que también me amó.

    Cartas, peluches, tarjetas, suvenir, cajas de chocolates, pañoletas, adornos, aquellas cosas que tenían un significado, cada uno representaba la esencia de momentos, a veces para conmemorar algo, a veces para una reconciliación, o a veces solamente un gesto de cariño solo por así, sin pedir nada a cambio.

    Cada uno de aquellos objetos que en persona se me fue obsequiado, representaba un beso de agradecimiento, una conversación profunda sobre nosotros, una dedicatoria y una historia, en mis momentos de soledad; en la lejanía pensaba en cada uno de esos presentes, y así mismo en la persona que me los obsequió, estaban ligados íntimamente en mi memoria, su recuerdo afloraba cuando pensaba en ellos, cuando regresaba a casa después de meses, abría aquella caja que contenía aquellos recuerdos y los observaba, nuevamente lágrimas sentía acariciar mi mejilla bajando de mis ojos, algunas veces pensaba en destruirlos, pero me detenía al solo mirarlos, con tan solo leer las palabras de sus tarjetas y dedicatorias escritos a puño y letra, todo ello, el significado de esos objetos, parecían infundían una energía en mí que me disuadía a que los destruyera, siempre les indulté de ese destino al momento de rememorar las circunstancias en que se me fue obsequiado cada uno de ellos, aparecían los flashback en mi mente mágicamente con tocar cada uno de ellos, y después de disfrutar el amargo dulce de la nostalgia, volvía a colocarlos en su escondite, a la espera de volver a ser contemplados en otro momento.

    Pasaron los meses, años, ya el sentimiento por la persona que me los había obsequiado había sido superado hacía mucho tiempo, andaba por la vida, en mis pensamientos ya dispersos en asuntos diversos, ya eventualmente iba dejando de pensar poco a poco en aquel humano que alguna vez me volvía loco, y que me tenía en vela a veces en noches de insomnio, atrapado en un bucle de tristeza depresión y angustia, y volvía a resurgir nuevamente el mismo yo, que ansiaba leer y escribir y tal vez soñar; cuando iba a casa, decía que ya no tenía sentimientos hacia la persona emisora de esos detalles, así que los decidí destruirlos, los saqué de su escondite, en perfecto estado los mantenía y estaban casi nuevos, y cuando los toqué, nuevamente los flashback y los momentos más emotivos que vivimos juntos, llegaba a sentir tanta nostalgia y cariño hacia aquellos objetos que desistía de mis intenciones inquisidoras.

    Mi vida seguía siendo arrastrada por las imparables corrientes del tiempo, los sucesos más desastrosos de mi vida iban erosionando mi estabilidad, esta vez ya no asociado a un romance, sino a cuestiones duras que la vida me puso delante, las cosas no me empezaron a salir muy bien, nuevamente sentía que algo, algún tipo de lastre existía en mi vida que no me permitía salir airoso de las situaciones que me tocaba enfrentar, llegué a recurrir a la introspección y a la meditación para ahondar en lo profundo de mi, sobre las posibles causas de ello, no iba a ser neciamente cobarde como para culpar a la suerte de lo que me pasaba, y ahondé en mis pensamientos, y en mi interior, básicamente descubrí, lastres emocionales que iba cargando sin darme cuenta, no era solamente buscar chivos expiatorios, sino el origen de todo.

    El daño que sufrí en las diversas etapas de mi vida, lo pude superar por que no existía nada físico ni material que me recuerde a ellas, excepto claro, aquellas cosas que aún guardaba, vestigios de un pasado tormentoso.

    Visioné que un aura negativo los rodeaba, al principio creía que solo era cariño para mantenerlos intactos, pero eran amuletos de mala suerte, influían en mis emociones para hacerme desistir de destruirlos, tenían como una especie de hechizo, cuando abría la caja que los contenía, me conmovía tanto mirarlos, que terminaba llorando de tristeza, un amor toxico hacia objetos inanimados, si debía barrer etapas de un pasado que fue difícil, ruin, y doloroso, debía tomar la decisión radical de acabar con todo lo que diera evidencia de que alguna vez también amé y fui amado, si la persona yace muerta en vida, no hay razón para mantener lo que me ata a su recuerdo, los objetos de aquella caja, eran lo último que me ataba a una etapa superada, era el ancla que no me dejaba seguir navegando, como objetos vudú, eran un lastre en mi vida, que debían ser destruidos al fin, vencer el escudo emocional que mantenían aún en mí.

    Con la determinación de no dejarme invadir por aquellos sentimientos nostálgicos que aquellos objetos despertaban en mí, los coloqué en una mochila, me sentí triste por lo que iba a hacer, pero mi voluntad era firme, iba a destruirlos al fin, iba a poner el punto final a la última página de una historia de amor que había culminado hacía mucho tiempo, y nada me iba a detener de hacerlo.
Nuestra historia comenzó un 29 de abril de un lejano 2016, y aquellos objetos habían sobrevivido demasiado tiempo, habían durado mucho más que nuestra relación, debía cerrar el capítulo, aun si este se mantuvo inconcluso por bastante tiempo por culpa de esos objetos, simbólicamente, debía demostrarme a mí mismo que ya los sentimientos habían sido superados hacia quien me hizo muy feliz e infeliz de la manera en que solo alguien que amó a la persona equivocada puede comprenderlo.

    Un 29 de diciembre del 2019, a las 7 de la mañana, con todos sus “detalles” en una mochila, fui al grifo más cercano a comprar gasolina.

    La noche anterior había perdido en circunstancias vergonzosas un celular nuevo que había comprado hacía poco, fue un suceso desafortunado, le atribuí esa mala suerte a una venganza anticipada de esos objetos, que no deseaban ser destruidos limpiamente sin antes causarme un sinsabor de boca que me impida disfrutar de su destrucción, quizás fue lo que decidió el momento de hacer lo que había postergado por tanto tiempo.

    Elegí como lugar, el mismo sitio donde poéticamente una vez, había capturado en una fotografía una escena de cómo el tiempo se encarga de destruir algo. Un bote siendo destruido lentamente por el río sobre el que ruidosamente surcaba sus aguas, claro que el bote, para entonces había sido devorado por el río y ya no quedaba nada de él. Era el lugar elegido para el holocausto. (Leer entrada)
Descendí las escaleras que me llevarían a ese lugar.

Crucé el túnel de árboles para llegar a orillas de ese río.



    Llegué a ese lugar, era silencioso todo, no había personas tampoco, los únicos ruidos las hacían las aguas siguiendo su largo camino, y el canto de las aves.


    Saqué los objetos, los coloqué unos encima de otros, por alguna razón, no sentí ningún tipo de tristeza que me embargara al tocarlos, ni se me ocurrió ni tuve ganas ni ánimos de leer por última vez las palabras de las cartas y tarjetas, ni siquiera un vistazo de despedida, fríamente los coloque en el suelo, saque la botella de gasolina, los rocié, y torpemente le prendí fuego sin tomar una distancia considerable, pues una columna de fuego ascendió tan alto y tan rápido, que me terminó quemando parte del cabello, felizmente solo fue eso, el olor a cabello quemado pronto lo sentí fuerte, y las cosas, aquellos objetos los vi quemarse, consumarse, devorados por el fuego purificador, no tuve ningún remordimiento verlos arder, sentí la satisfacción de un pirómano al ver como el fuego se nutría de aquellos objetos malditos, volví a echar gasolina, no iba a dejar que el fuego perdonara ninguna parte, no iba a descansar hasta verlos hechos cenizas, hasta que el fuego me libere de lo que tanto daño me había hecho.

    Volví a echar más gasolina, aun cuando todo ya estaba carbonizado, deseaba ver arder a las propias cenizas, no sea que alguna especie de ave fénix resurja de ellas.

    Al fuego sobrevivió una estatua de cerámica, y un medallón metálico, y como el fuego no bastaba para destruirlos, los arrojé al rio, como un tributo más a él.



    Luego de tan acto liberador, regresé a casa, por el mismo camino por donde vine, pero esta vez con una gran paz, y una sonrisa de satisfacción que cualquiera que me haya visto aquel día, no lo habría entendido. Al fin había puesto el ansiado punto final a esa historia. Al fin mi alma estaba libre para amar de nuevo.




viernes, 8 de noviembre de 2019

¿LO VALE?


  

   Amor sincero te quiero dar, pero al hacerlo habré bajado todos mis escudos y mi coraza, estaré a tu merced, vulnerable ante ti, si decides lastimarme, no hallarás resistencia en mí, te daré el poder de que tus palabras me lastimen o me hagan sonreír, tendrás el poder de alegrar mis días o sumirlos en uno gris, podrás hacerme sonreír con un simple mensaje tuyo o mantener mi tristeza cuando no reciba nada en todo el día, someterás mi resistencia de hacer cosas que no me gustan pero a ti si, de ver una serie que se me hace aburrida pero que se volverá entretenida si la veré junto a ti, de reírme de tus chistes aunque me parezcan tontos o repetitivos con tal de que me veas reír contigo; cederé a las cursilerías, y te haré tarjetas, te escribiré cartas, regalarte chocolates, hare collages de nuestras fotos, comprarte y regalarte peluches, cenas con velas y vino, te regalaré una mascota, te dedicaré canciones, te contaré mis sueños y te diré que te vi en ellos aunque no recuerde lo que soñé, te cantaré en un Karaoke sin importarme el miedo al ridículo, te llevare a juntos contemplar un cielo azul o uno nublado, y hablaremos sobre las figuras que podamos divisar  en las abstractas formas de las nubes, contemplaremos atardeceres en medio de profundas charlas, miraremos un cielo estrellado esperando un día ser parte de ellas, imaginando que un día fuimos parte de una, mirar desde lo alto de una montaña a la luna en todo su esplendor, y besarnos con ella como testigo.
   Sí, todo eso haré por ti, te daré el poder de hacerme feliz con tu felicidad, aunque yo no sea parte de ella.
Serás quien podrá lastimarme con un arma que nadie más tendrá: Mi amor hacia ti.    
   Lograrás que con pocas frases hacer que en mis insomnios esté ahogándome en lágrimas.
   Harás que el no saber de ti, me mantenga en el fondo de un abismo de angustias y en una tormenta de ansiedad.
   Te daré la máxima prioridad en mi vida, sobre el resto, te pondré muy en lo alto de mi escaparate, te haré protagonista de mis pensamientos.
   Todo eso te daré, y en cuando llegue el día que no me sienta amado y correspondido, no importando que tanto te haya dejado ver todos los colores en el espectro de mi alma, partiré, y algún día entenderás a lo que le diste la espalda y te lamentarás por tu superficialidad y falta de visión, pero entonces será tarde porque me habré ido, si ido, y jamás regresaré.

sábado, 2 de septiembre de 2017

EL MISTERIO MÁS GRANDE

Durante nuestra vida nos maravillamos, como biólogos hemos logrado ver cosas cada vez más pequeñas, y como astrónomos hemos logrado ver más lejos de la oscuridad del cielo, atrás en el tiempo y ahora en el espacio. Pero tal vez lo más misterioso no es lo pequeño ni lo grande: Somos nosotros  de cerca.

¿Nos reconoceríamos a nosotros mismos?, y de hacerlo, ¿nos conoceríamos? ¿Qué nos diríamos a nosotros mismos? ¿Qué aprenderíamos de nosotros?, ¿que nos gustaría ver si estuviéramos fuera de nosotros mismos, mirándonos?

jueves, 24 de agosto de 2017

YO

Si en alguna otra dimensión, o en algún lugar del universo existiera una réplica exacta de nuestro mundo, ¿sería muy difícil pensar que también estoy allá y puedo ir a conocerme?, y ¿aquel Yo será mejor que el Yo de aquí? ¿Puedo aprender de ese Yo?, ¿Aquel Yo cometió las mismas equivocaciones que yo? o ¿puedo sentarme a tener una conversación conmigo?. ¿No sería algo interesante?, la verdad es ya lo hacemos a diario, todo el día, aunque no lo admitamos o lo pensemos, demasiado pero lo hacemos, a diario hablamos en nuestra mente... ¿Qué haces?, porqué lo hiciste? ¿Qué pensó él?, ¿dije lo correcto?... Y en este caso, hay otro Tú en ese lugar.