“Eternidad”
que palabra tan engañosa y confusa, su significado es diferente a lo que era.
Aunque en su definición oficial significa: que dura por tiempo infinito, los
seres humanos lo usan de forma extraña.
Es usada y
evocado para adornar mensajes de Amor. Pero “Eternamente” O “Siempre” suele
durar tan poco, a veces un pestañeo, a veces dura tan poco como una imaginación
burda de un enamorado hipnotizado por unos ojos bellos, unas palabras tiernas
que encandilan, una suave sonrisa, un cálido abrazo, un efusivo beso y un
lujurioso cuerpo cuyo erotismo hace sucumbir fácilmente a la razón; y sus cuerpos se funden junto al otro en medio de una vorágine de sensaciones que los llevan a
sofocarse en un océano de extasiaste lujuria que ansía que todo ello dure un “Eternidad”,
que dure “para siempre y se prolongue indefinidamente en el tiempo…
Mas así como todo lo que comienza en esta realidad, está condenado a llegar a un final, y siendo las cosas que pudieron
ser pensadas o dichas en medio de la tormenta de extasiante erotismo pierde su
significado ahora que se ha disipado aquella anomalía de sensaciones, y palabras
como “TE AMO”, “SIEMPRE”, “ETERNAMENTE” o “SOLO TUYO”, que fueron sinceras cuando
fueran dichas y pensadas, fueron usadas tantas veces hasta corroer su significado, pero ahora que toca encarar la realidad tangible, dónde nos regimos por esa misma racionalidad que volvió del coma al acabar el éxtasis pasional, sabemos que fueron solo exageraciones de aquel animal que fue liberado de nuestro profundo ser y al que nuevamente volvimos a enjaular, hasta que sus cadenas nuevamente sean
destruidas por otros ojos, otras palabras, otra sonrisa, un cálido abrazo, un
descomunal beso y un candente erotismo. Cualquier bestia por más dormida que esté, despierta ante el fuego que enciende en nosotros una persona excepcional.
Y ahora, y
mirando las cartas y mensajes cuyas palabras nacieron de corazón, me da la
impresión que fueron escritas por alguien más, alguien diferente que tomó el
control de mi cuerpo y mente y pensó y escribió todas aquellas cosas, y una vez
terminado, me entregó el control y veo ahora su obra, esas cartas escritas con
un profundo sentimiento, y que a veces me conmueven, y me hace parecer tonto,
el énfasis de muchas promesas que iban acompañados de aquellas palabras que
mencioné antes, quedando a veces frases poéticas, tan emotivas y a la vez tan graciosas.
“Siempre te
amaré y eternamente seré tuyo”
Para mi ese “Siempre”
duró tan poco y ese "Eternamente" fue tan efímero como el paso de 3 estaciones.
Y así, leo las
cartas de alguien que vive dentro de uno mismo y que solo emerge cuando nuestro
YO racional es diluido por ese mar de sensaciones que destruye los muros donde
queda confinado ese YO romántico, animal y apasionado ser, que no teme a su propia sinceridad, y por consiguiente y sin miramientos dice lo que siente y siente lo que dice, y palabras que para mi ahora pueden ser vacías o huecas, llevan una gran carga de sentimientos porque que salieron de corazón en un momento de irracionalidad narcotizado por lo sublime y extasiante de un momento de extraña felicidad, y uno suele decir al
oído o plasmado con tinta sobre papel, promesas sinceras que van adornadas del “Siempre”, “Eternamente”,
“Te amo”, “Solo tuyo”.
Después de
todo, a veces necesitamos algo de fantasía en nuestra vida, y por qué no
fantasear con que ese sentimiento que nos llena de júbilo sea imperecedero. A
veces necesitamos mentir y mentirnos a nosotros mismos para ser felices.
Y me aventuré en ir tras la leyenda, tras
aquel coloso que intimidaba a hasta a aquellos que se afanaban de ser
experimentados, muchos lo intentaron, pocos lo lograron, pero aun así estoy
aquí, un sobreviviente, alguien que vivió para contarlo, que sobrevivió a Moby
Dick.
Y No, no me estoy refiriendo a la ballena
Blanca, sino a la obra literaria en si, aquella monstruosa obra de la
literatura, imponente tanto como el cachalote que le da su nombre, una obra
compleja, que puede resultar apabullante e incomprensible para quienes se
aventuren en leer aquella obra genial. Y si, aunque pocos sean los que hayan
leído semejante obra, nadie puede negar que se han topado alguna vez con sus vastas e
incontables referencias en la cultura POP,
a mi memoria, vienen capítulos hasta para niños, Los Padrinos Mágicos, Películas
como El lobo de Wall Street, Una canción de mi banda Favorita “Led Zeppelin”
que tiene por nombre Moby Dick, pero sobre todo, la primera vez que me interesó
este libro fue cuando la vi que en la Película MATILDA, el padre de la niña con
poderes mágicos, le recrimina por leer ese libro mientras el resto de la
familia veía televisión, entonces el Padre Furioso, le arrebata el libro y
comienza a arrancarle las páginas, ante la tristeza de Matilda que trataba en
vano de impedirlo argumentando ella que esa obra era hermosa además el libro no
le pertenecía, luego de eso Matilda descubre que tiene poderes mentales, y la
historia de esa película da un giro.
Aun así, en más de una oportunidad que revisé
Rankin de libros, Moby Dick, aparecía generalmente en dos categorías: Por ser
una obra Universal, y por ser una Obra de Difícil Lectura.
Eso hizo que en el año 2017, en una feria del
Libro, me hice con un ejemplar de dicha obra, pero no fue hasta el tiempo libre
que me otorgó la Pandemia del COVID 19, que al fin me adentré a esa aventura
literaria de leer aquel libro que por años estuvo en el anaquel adornando mi pequeña
biblioteca, sin que yo le diera la Oportunidad de leerlo, y es que puede que solo
ver el tamaño físico de la obra, puede desanimar a un lector aficionado.
Aun así, venciendo mi miedo, fui tras la
ballena blanca y le di lectura, y cuando al fin terminé, el único
arrepentimiento que me embargó, es el no haberlo leído mucho antes. Una genialidad
total de un autor, como muchos, solo valorado post mortem.
No se puede comprender esta obra sin entender
la vida de su autor.
Herman Melville, un aventurero, que de joven,
en lugar de ir a la Universidad, decidió emprender y recorrer el mundo enrolándose
en un barco ballenero. En aquella época, la industria de caza de ballenas era
un negocio altamente rentable, en que los balleneros embarcaban en largos
viajes en los que no tocaban tierra en periodos de hasta tres años. Fue así, en esta etapa de su vida, que conoció y se curtió en el oficio sobre el cual años más
tarde plasmaría en su monumental Obra, es de mencionar, que en sus tantos viajes
alrededor de mundo, Melville, llegó a conocer Perú, específicamente la ciudad
de Lima, al cual por cierto varias menciona en el libro.
Melville, ya luego de años de vivir las duras
condiciones de la vida ballenera, decidió al fin, pasar a tener una vida
tranquila y se dedicó a ser escritor, curtido por la vida, y por las largas
horas de introspección que significaba mirar la vastedad del océano hasta donde
la mirada se perdiera, escribió muchas historias algunas de considerable éxito.
Pero llegado a un punto, decidió escribir lo que para él sería su mejor obra,
Moby Dick, basándose en los sucesos que acontecieron en la vida real a una
embarcación ballenera que trágicamente había sido hundido por un cachalote, y
cuya historia conoció Melville, entrevistando a uno de los sobrevivientes. Por
cierto la historia de esa embarcación que sirvió de inspiración para la obra
que hago mención, fue llevada al cine bajo el título de “EN EL CORAZÓN DEL
MAR”, y tanto el poster como en el tráiler de la película se leía: “La historia
que inspiró al mito de Moby Dick”
Moby Dick es una de las pocas obras, que fue
concebido por su autor con la intención de ser una obra maestra y que logró ese
objetivo, aunque no fue valorado en su época, hoy tiene el privilegio de ser
considerado como un Clásico de la Literatura Universal.
Lamentablemente para su autor, la obra
recibió duras críticas literarias que hicieron caer a su autor en una depresión
profunda, producto del desprestigio posterior que recibió, y no volvió a
escribir una obra de tal magnitud, y para sobrevivir tuvo que dedicarse el
resto de su vida, a labores diferentes a la literatura para poder sobrevivir y
poder pagar sus deudas. Melville, es los trágicos autores que no lograron en
vida de su grandeza, tal como también ocurrió con otros grandes como Cervantes
o Vallejo.
Pues la Obra en si, puede ser interpretada de
diferentes maneras, más que una novela de aventuras, es una metáfora a la
obsesiva, enfermiza y autodestructiva persecución de los ideales, de eterna
lucha del bien contra el mal, la búsqueda de Dios, o la eterna lucha del hombre
contra la naturaleza, visto todo desde la perspectiva de un barco ballenero que
va tras un raro espécimen y temido, cuya búsqueda, al igual que la persecución
de los seres humanos de ideales demasiado imposibles, terminan en total
tragedia.
Según el relato El capitán Ahab, comandaba un
barco ballenero, cuando se cruza con un extraño ejemplar de cachalote albino,
de una blancura como la nieve, cuyo cuerpo estaba repleto de arpones
incrustados en su piel de los multiples y fallidos intentos de darle caza, y al
que los balleneros llaman Moby Dick. El campitan Ahab trata de cazarlo, pero la
ballena, que era de unas dimensiones extraordinarias y que se decía poseía
además una audacia e inteligencia casi humana, poco común en su especie, en su intento
de defenderse, lucha contra los balleneros y destruye sus botes, y en ese
enfrentamiento amputa una pierna al capitán Ahab, quien sobrevive, pero que
desde ese momento siente un odio visceral y casi enfermizo a Moby Dick, por
haberle condenado de por vida, a tener que llevar una pata de marfil en su
cercenada pierna, el mismo que al caminar, hacía un ruido característico cuando
la pata de palo, golpeaba sobre la cubierta del barco, desde entonces Ahab
busca tomar venganza, en su retorcida mente, se concibe a si mismo como
instrumento del Bien, y como agente del bien, cree que es su deber moral,
acabar con ese mal encarnado en el leviatán Blanco que ronda los mares
hundiendo barcos y asesinando hombres.
La historia es narrada en primera persona por
el tripulante Ismael, pero ocurre algo a lo largo de la historia que es uno de
los defectos del libro, y es que si bien la obra está narrado en primera
persona, el narrador llega a convertirse en ciertos momentos en un narrador que
todo lo sabe y que todo lo ve, que puede hasta estar presente en diálogos en
donde el tripulante Ismael nunca está presente, o que narra sucesos que ocurren
en barcazas en donde el narrador es imposible que esté, además de mostrar los
soliloquios de los personajes sus acciones y pensamientos que estos tienen en
solitario mientras el resto de la tripulación duerme. Hay una alternancia entre
narrador en primera persona y un narrador omnisciente. Este es quizás uno de
los defectos por el que duramente los críticos le han atacado a Melvine. Tal
parece que la monumental de esta obra, apapulló a su mismo autor, que se perdió
en la grandeza de su propia obra al punto de no darse cuenta de este error, si
es que fue un error. O tal vez, trató de retratar esa alternancia que a menudo ocurre
en el mundo, cuando nosotros presenciamos los hechos, y en nuestra mente
solemos acomodar los sucesos para darle algún tipo de sentido, inventamos
diálogos que pudieron haber dicho tales o cuales personas a las que nunca les
escuchamos decir tal cosa, todo con tal de que concuerde con la narrativa que
nosotros queremos creer.
Además, otro punto en contra del que se valen
los que critican este libro justificando el que sea insufrible y muy difícil de
leer, es debido a lo que muchos consideran, un excesivo relleno. Si, el libro
es monumentalmente extenso, las ediciones promedio rondan por las 600 páginas,
y si bien sus principales detractores argumentan que el libro pudo contarse en
muchas menos páginas, obviando muchos capítulos que tratan sobre la cetología o
(clasificación científica de las ballenas), que si bien dichos capítulos no
aportan nada a la trama (y que bien el libro podría haber prescindido de
ellos), ayudan a entrar en el contexto sobre cómo era percibido la caza de
ballenas en la época, además, detalla en muchos capítulos, cuál era la rutina de
procesar una ballena capturada, desde la manera de cortarlo y procesarlo para
finalmente obtener el tan valioso aceite que era el principal producto de la
actividad ballenera. Como dije, si bien estos capítulos no suman en nada a la
trama de la historia, puede enriquecer para entender lo dura que era la vida en
un barco como el Poquod, aunque bien no puedo dejar de dar un poco de razón a
quienes pueden llegar a odiar el libro por estos innecesarios detalles sobre la
historia.
Aun así, eso no le quita ningún mérito a la
obra, pues si bien este aspecto tiene muchos detractores, hay quienes aplauden
dicha precisión por su carácter científico e informador para quienes como yo,
no entendían previo a leer esta obra, la diferencia entre ballenas, cachalotes,
yurbatas, o la ballena jorobada.
Hay así mismo, capítulos que son muy
memorables en la Obra y los mismos que son suficientemente geniales para
apabullar a los defectos del mismo antes mencionados.
Hay capítulos del libro que ensalza amistad
sin prejuicios entre nuestro protagonista y un temible africano al que todos
temen por su fama de caníbal, y sobre el que Melville escribe una de las frases
más bellas que encontré en el libro:
Qué elásticos se vuelven
nuestros rígidos prejuicios una vez que el amor viene a doblegarlos.
Con esa frase Melville nos anuncia cómo
podríamos eliminar los odios que son vigentes en nuestra sociedad: Racismo,
Homofobia, Clasicismo y Xenofobia. Los seres humanos podemos odiar a quien no
conocemos cegados por prejuicios, pero una vez que empezamos a congeniar con
ese alguien, y conocemos sus miedos, sus temores, inseguridades y sus sueños,
vamos descubriendo que en el fondo no son diferentes a nosotros, y que adentrándonos en las profundidades de su alma,
la empatía emerge, y podemos entonces amar, y ese amor siendo una fuerza poderosa,
hace que la barrera del prejuicio se derrumbe, y se pueda apreciar al ser
humano que teníamos en frente, en todo el esplendor de su belleza interna.
El
mástil
También me gustó la parte en que describe cuando
al protagonista le enviaban al mástil más alto para servir de vigía ante la
presencia de las ballenas en la lejanía y dar aviso a la tripulación para su
persecución, el autor relata que esos momentos de total soledad, de silencio y
que teniendo a la vista hasta donde la mirada le permitía ver el azul del mal y
el celeste cielo, le permitían entrar en un estado de calma y paz, donde
simplemente dejaba volar sus pensamientos y comenzaba a entrar en sublimes
estados de introspección, tal que descuidaba su labor de vigilar o avistar en
la lejanía a las ballenas, para cuya tarea se le había enviado a ese puesto de
altura, y en cambio sentía a su mente volar por los confines del universo.
Alguna vez, en ciertos viajes que hizo, me sentí igual, cuando en momentos de
calma, al observar la lejanía de bellos paisajes, sentía una especie de
desconexión con la realidad, y a mi mente afloraban infinidad de pensamientos,
y me ponía casi en modo Socrático, analizando y filosofando sobre cuestiones de
la vida o hasta casi existencialistas, tal que perdía la noción del tiempo y el
espacio, mi mente parecía volar al contemplar los vastos parajes en total silencio
y tranquilidad, sentía que la naturaleza se sincronizaba conmigo, y volaba con
mi mente sobre ella.
Es la parte de la lectura, cuando sentí lo
que el autor de Moby Dick quería decir, sentí por esas descripciones lo mismo que
sentía el personaje, recordando en parte, mis propias experiencias en
situaciones similares, que me resultaron muy geniales y a la vez fascinantes.
Debió ser genial, ser un joven ballenero, sin ninguna preocupación por la vida,
en lo alto de un mástil, lejos del ajetreo de la vida en cubierta, en total
silencio y calma, con el balanceo del barco, y teniendo a la vista el infinito horizonte
hasta donde la mirada se puede abarcar, me pregunto, si hubiera estado en esa
situación, a que revelaciones podría haber llegado, es algo que me pareció súper
genial, y fue la parte del libro que más disfruté leer.
Lima
Otro de mis partes favoritas de la novela, es
los que son dedicados a la ciudad de Lima, que por cierto Melville llegó a
conocer en la vida real, hay unos cuantos capítulos en los que el autor
(saliéndose del Narrador Ismael), relata a un grupo de personas en un hotel en algún
lugar de Lima, historias sobre navíos, mientras iba tomándose nuestra rica Chicha.
Pero quizás sin dudas, la parte que a mí más
me fascinó de este libro, fue la percepción que tiene Melville de la ciudad de
Lima, una percepción con la que yo me sentí identificado:
¿No es el recuerdo de sus
terremotos demoledores de catedrales, ni la estampida de sus frenéticos mares;
ausencia de lágrimas en áridos cielos, que jamás llueven; ni la visión del
ancho campo donde se alzan botareles inclinados, yacentes piedras sillares y
cruces terciadas (como un astillero de tumbadas flotas ancladas), ni sus
avenidas suburbanas con paredes que se apoyan las unas contra las otras como
revueltos mazos de naipes, lo que hace que Lima, la sin lágrimas, sea la más
extraña y triste ciudad que usted pueda ver? Ello se debe a que Lima ha tomado
el velo blanco, y existe el más alto honor en esa blancura que define su
tribulación. Vieja como Pizarro, esta blancura mantiene siempre nuevas sus
ruinas, no admite el jovial verdor de su decaimiento; extiende sobre sus rotos
terraplenes el rígido palor de una apoplejía que fija sus propias distorsiones.
Lima la sin Lágrimas, envuelta en un halo de tristeza.
Bien es cierto que cuando se refiere al velo
blanco, coloquialmente los limeños suelen referirse a eso como “PANZA DE BURRO”
o “LIMA GRIS” y hace referencia a las nubosidades que cubren el firmamento
durante la mayor parte del año, que priva a sus habitantes de la relajante
contemplación de un celeste cielo que puede sosegar a veces un corazón
angustiado, y que no es casualidad que en los meses de verano, que es cuando el
cielo luce más despejado de esas neblinas, los habitantes de esa ciudad lucen
más animosas que el resto del año, es cuando pueden apreciar el esplendor de un
cielo azul en toda su belleza. En los consiguientes meses, cuando por momentos
el cielo se despeja y se puede ver en pleno día aquel celeste hermoso, muchos
caminan, sin darse cuenta, con más alegría y ánimo que en uno donde el cielo se
encuentre nublado. Lima para casi todo el año envuelto en un halo de tristeza, que impregna de nostalgia a la vida de quienes caminan y habitan sobre sus calles.
Además, el habitante promedio de Lima, poco
conoce lo reconfortante y liberador que puede ser sentir a la lluvia caer fuera
de nuestras casas, el sentir la nostalgia que un paisaje de gotas de agua
limpiando el aire, y golpeando techos, calaminas, hojas de árboles puede a la
vez ser una armonía sinfónica de la naturaleza, que a uno le llega a limpiar
por dentro al ver al agua limpiarlo todo, y solo los que hemos observado a la
lluvia caer a través nuestra ventana, sabemos que puede ser casi un sentimiento
de catarsis, cuando luego de la lluvia, nuevamente vuelve a salir el sol, y con
ello nuestro ánimo renovado vuelve a reconfortarnos con una alegría indescriptible,
como si las gotas de agua caídas del cielo hubieran limpiado también nuestra
alma; al no llover en esta la ciudad de Lima, se les priva a sus habitantes el
poder mirar al campo y ver como éstos ríen mientras el cielo llora, el
placentero olor de la tierra mojada por una fresca lluvia que como una droga,
nos llena de una innata felicidad y sensación genuina de bienestar, que aplaca
o mitiga cualquier sentimiento negativo que nos pueda embargar en el momento
mismo.
En Lima, la sin lágrimas, por su propia
naturaleza que priva a sus habitantes de esa purificación que el cielo suele
mandar en otros lugares del mundo, hace que en esta ciudad, se respire una
cierta sensación de nostalgia perpetua, como si todos sus habitantes jamás
hubieran pasado por esa catarsis de liberar en unas pocas horas su nostalgia
con la música de una tarde o mañana lluviosa, aquella que relaja escuchar las
gotas golpear con un agradable eco cada superficie alrededor nuestro. Melville,
que provenía de una zona donde llovía, y que conocía muchas ciudades donde
tenían ese privilegio, lo sabía, es por ello, que aparentemente el tiempo en
que estuvo aquí, pudo ver al alzar la mirada, aquel color blanquecino que
caracterizaría al Moby Dick de su novela, asociando el color blanco inmaculado
con los temores más antiguos y místicos del ser humano, el blanco que solemos
atribuir a la vestimenta de los fantasmas que solemos asociar a la muerte, o al
blanco que ve una persona que perdido en un nevado, asocia a ese color a los
últimos momentos de la vida que le queda. Es además aquella característica de
esta ciudad, su falta de precipitación pluvial, el que hace que sus parajes
sean escasos del color verde que también reconforta la mirada de un observador
que dirige su mirada a la lejanía, y que en esta ciudad, anclada en un
desierto, está privada de extensos campos verdes del que gozan muchas otras
ciudades capitales del mundo.
Es también otra parte del libro donde hace
referencia a esta ciudad llamándola:
Lima la corrompida que, por cierto, viene a
confirmar su aseveración: Más iglesias abiertas día y noche que salas de juego,
y sin embargo… Lima la Corrompida
No es necesario viajar… Todo el mundo es Lima…
Yo había pensado hasta el momento, que sus templadas comarcas del norte las
gentes deberían ser serenas y santas como las colinas.
Otro de mis capítulos favoritos es cuando el
capitán Ahab, trata de arrastrar a la tripulación a su venganza personal.
Siendo la principal actividad del barco ballenero la caza de ballenas para la
extracción de su grasa, el capitán Ahab, quiere reclutar y usar a los miembros
de la tripulación para conseguir su venganza personal. Uno de sus oficiales le
increpa, diciéndole que si bien la misión de todos es la caza de ballenas, no
pueden permitirse ir tras una ballena específica solo para cumplir la venganza
de un solo hombre. El capitán entonces, saca entonces provecho de la codicia de
los marineros, Toma un Doblón (moneda) de oro, y promete que aquel marinero que
avistase a la ballena blanca, sería el dueño de ese doblón.
Pues eh aquí el mensaje oculto de la obra
Moby Dick, muy a parte de las múltiples interpretaciones existencialistas que
se le ha dado, bien el libro representa metafóricamente a la humanidad.
El Barco sobre el que navegan los balleneros
es el mundo sobre el que los seres humanos existimos, El capitán Ahab,
representa a los idealistas fanáticos, políticos y aventureros que viven
obsesionados por alcanzar un ideal o glorias personales, el ideal vendría está
representado por Moby Dick, algo intimidante, poderoso, escurridizo; representa
Moby dick aquello que algunos van persiguiendo a lo largo de sus vidas, la
gloria, el poder, el reconocimiento, riquezas, pero así mismo, Ahab, y los
líderes políticos, saben que ellos solos son incapaces de ir tras ese ideal que
obsesivamente ansían alcanzar, es cuando reclutan a sus seguidores, que en el
libro están representados por el resto de la Tripulación, son el pueblo en
general, los seguidores que Ahab logra convencer para su arriesgada misión,
pero dado que Ahab no puede hacer que su Odio personal también motive al resto
de su tripulación, y como no puede hacer que cada miembro de la tripulación
odie como él visceralmente al Leviatán Albino, los motiva ofreciéndoles
riquezas representados por el Doblón, con la promesa de una gratificación
material en caso ayuden a lograr su ansiada meta, de manera que sus seguidores,
motivados ahora por su avaricia, y las debilidad humana por la consecución de
riquezas, entonces el capitán logra reclutar a su tripulación, para que se le
sumen en la consecución de su venganza personal, que nada tiene que ver con la
actividad principal para lo que en primer lugar se embarcaron en el barco
ballenero.
En el transcurso del relato, el capitán Ahab
va encontrándose con múltiples capitanes de navíos, a quienes la primera
pregunta que les hace es si vieron a la Ballena Blanca, algunos le contestan no
haber escuchado de ella, otros le cuentan sus leyendas de inmortal, y hasta que
se cruza con un capitán a quien Moby Dick, le mutiló al Igual que Ahab, una
parte de su cuerpo, en su caso, su brazo, pero a diferencia de Ahab, este, más
sensato, aceptó su mutilación como un tributo al destino por una segunda
oportunidad que le dio el seguir vivo, habiendo sobrevivido al encuentro con
Moby Dick, y por ello, no buscaba ninguna venganza personal contra el
cachalote, sino que en lo posible solo se dedicaría modestamente a la caza de
ballenas sin ninguna obsesión en particular. Ahab trató, de unir fuerzas con
ese capitán, para juntos tomar venganza contra el cachalote, pero la obsesión
de venganza, solo estaba en el demente Ahab, nadie más que él se había
propuesto a darle caza a Moby Dick como logro personal. Este contraste de
capitanes que estuvieron expuestos a las mismas circunstancias trágicas, ambos
se enfrentaron a Moby Dick, a ambos Moby Dick les cercenó una extremidad pero
les perdonó la vida, uno aceptó su destino y pudo continuar con ella, el otro
se obsesionó en su venganza; uno vivió tranquilamente valorando y apreciando la
segunda oportunidad que le dio la vida, el otro vivía atormentado por su odio y
sed de venganza, que posteriormente acabaría consumiéndolo y a toda su
tripulación.
A veces en nuestra vida nos encontramos con
personas que guiados por la razón, nos advierten del despropósito de nuestra
obsesión, pero que cegados, les hacemos de lado, argumentando tercamente que no
nos entienden. Cuántas personas van tras un mal amor que los va destruyendo y
consumiendo por dentro, y cuántas personas le aconsejan que renuncie a ello,
pero cegados por su obsesión, hacen oídos sordos, y se enfrascan en esa trágica
aventura que no le aporta la serenidad que se merecen.
Obviamente, la aventura termina mal, desde el
primer enfrentamiento queda claro que Moby Dick supera en todo aspecto a los
tripulantes del Barco Ballenero, claramente caen en cuenta que posee una
inteligencia y una malicia casi al nivel humano, su comportamiento y las
acciones de Moby Dick, hacen suponer a los balleneros que lidian contra un ser
de la naturaleza con una conciencia propia, y con alguna similitud al pensamiento
humano, dan una terrible batalla contra el monstruo, pero Moby Dick escapa,
matando a algunos en el intento. Podrían haberse dado por vencidos, pero la
negativa de Ahan, hace que en tres días de intensa lucha, Moby Dick, el
leviatán Blanco, termina acabando con la vida de todos, hundiendo el barco, y
dejando como único sobreviviente a Ismael que vive para contarlo. La trágica historia
llega así a su fin, acabando con la ruina de todos y llevándolos a perecer por
la locura y la obsesión de un solo hombre.
Partiendo de ellos, la novela tiene una
interpretación mucho más profunda.
Se me viene a la mente, todos los gobiernos
Totalitarios del siglo siguiente al que fue escrito la novela, es decir el
Siglo XX, el paralelismo que más fascinante hallo, es en el Tercer Reich
Alemán, más comúnmente conocido como la Alemania Nazi.
Hitler, al igual que Ahab, tenía en sí mismo
una ansia de poder y gloria personal, pero viendo que necesita a muchos para
llevar a cabo su fanático idealismo, promete a su pueblo la gloria y una
supremacía mundial de una nación que les brindará riqueza y prosperidad, como
Ahab con el Doblón. De ese modo su pueblo, decide ciegamente seguir a su líder
en su locura, pero al hacerlo, Hitler arrastró a su pueblo a la ruina, pues al
perseguir a su “Moby Dick” o la dominación mundial, el mundo se le vino en
contra y lo terminó destruyendo, acabó no solo con Hitler, sino con todos
aquellos que le siguieron en la búsqueda de su obsesivo ideal.
A fin de cuentas, además, se puede hallar en
la historia muchos casos similares, donde líderes trataron de seguir un ideal,
(Comunismo), y que al hacerlo, acabó llevando a la desgracia y a muchos
crímenes a todos aquellos que apoyaron a su líder en un primer momento.
El hombre contra la naturaleza, es una
metáfora poética, de cómo los seres humanos por más obsesivos que podamos llegar
a desear algo, al final, no estamos a la altura de poder vencer a la
naturaleza, muchas veces somos vencidos por aquello que tanto perseguimos.
A veces, nosotros mismos queremos conseguir
algo, pero no somos conscientes que hay ideales u objetivos que para seguir
tras ellos, estamos potencialmente lastimando a muchas personas, hay cosas a
las que tenemos que considerar simplemente inalcanzables, ya que si nos
obsesionamos en seguirlas tercamente, podemos terminar autodestruyéndonos a
nosotros mismos, y tal vez a las personas que amamos, y a las que juramos nunca
lastimar.
Quién en su vida no tuvo un Moby Dick, algún
tipo de ideal, un amor al que quisimos llegar, y que obsesionados por
alcanzarlo, dejamos de lado el sentido común de las cosas, dejamos de tomar en
cuenta hasta nuestra propio bienestar con tal de alcanzar lo que parecía a toda
costa alejarse de nosotros, y cuando lo alcanzamos, fuimos destruidos por ese
mal amor, que nos hizo sucumbir y que era sin darnos cuenta era autodestructivo,
que bien no solo nos termina destruyendo, sino a los que nos rodean, amigos y
personas que en verdad nunca debimos dejar atrás, esta novela es una bella
metáfora sobre como el seguir con ciega obsesión lo que a toda costa debe
seguir su curso, puede terminar acabando con nosotros mismos, y a la vez
destruyendo la vida de otras personas.
A veces también estamos del lado de los
seguidores que apoyamos a un fanático, que nos utiliza para conseguir sus
propios fines, para quien no les importamos en lo absoluto, y más bien nos ve
como una pieza más en su rompecabezas para alcanzar su ideal y sus ambiciones,
muchas veces al no lograr alcanzar ese ideal que perseguía, se termina
hundiendo y con él, arrastrando a quienes creían en él.
Tal como muchas empresas Multinivel que
vendieron el sueño de una riqueza a jóvenes ingenuos, haciendo que estos
ofrecieran productos alimenticios de baja calidad (ejem FUXION), y pedían a
cambio una inyección de capital a sus empresas, y cuando seguir al modelo de
negocio fallido fracasó, todos aquellos que ilusionados iban tras ese sueño,
quedaron decepcionados, pues estuvieron siguiendo a un ideal, que no era suyo,
era el ideal de otra persona, que los usaba para enriquecerse a sí mismo.
Bien podría aplicar lo mismo a los partidos
políticos que reclutan a los ciudadanos ofreciéndoles un gobierno ideal a
cambio de su adhesión y lealtad, pero que muchas veces, al no pueden alcanzar
el ansiado poder, su propio leviatán blanco, terminan sucumbiendo por él. La
trágica historia del hombre contra el mundo.
Herman Melville
No hay duda que este libro, tiene mucho
material para un extenso análisis y debate académico y múltiples
interpretaciones, no es esperar menos de obra tan monumental. A mi en
particular, me dejó muy marcado en lo personal y cualquiera que lo haya leído y
entendido puede concordar conmigo, la historia de Moby Dick, fue también una
metáfora a la vida de su propio autor, él quería alcanzar la grandeza
escribiéndola, siguiendo a su propio Moby Dick, pero aunque lo terminó
alcanzando, fue víctima de su monumental obra, al final en vida, no pudo
alcanzar la grandeza que tanto perseguía, pues la grandeza que buscaba no estaba
reservada para su época. El libro fue un gran fracaso comercial, dejó a su
autor endeudado por las pésimas ventas, obligó a Melville a dejar de vivir en
la literatura, trabajando en puestos burocráticos para tener que sobrevivir y
solventar sus deudas, sin imaginarse lo grande que sería su obra en los años
venideros a su muerte, tuvo que morir en el olvido, para que esta obra
emergiera y se convierta en una de las más grandes obras de literatura, Melville
cumplió al fin de cuentas con su objetivo, se propuso escribir una obra maestra
y lo consiguió.
Según Mario Vargas Llosa, la enseñanza más importante
que Moby Dick es que aceptar nuestra
suerte con estoicismo y sin grandilocuencia es la única manera de sobrellevar
con dignidad las adversidades inevitables a que está expuesta la existencia
humana.
Estas suspendido sobre nubes negras que
nublan tu visión, descubres que estas en un estado que no comprendes, no sabes
si estas ascendiendo o estas cayendo, únicamente sabes que estás flotando en el
aire, descubres que es más que un simple sueño, sientes con claridad al frío entumecer
tus extremidades, invadido por dolor y angustia, quieres abrir los ojos y
descubres que los tienes abiertos, quieres cerrarlos y tampoco hay diferencia, pero
ves allí una silueta caminando hacia ti que te resulta familiar, te es conocida
esa figura, y se acerca aún más, es de una blancura inmaculada su vestidura, y
cada vez va dando pasos hacia ti, se acerca más y más y descubres que le
conoces…
Ahora sin saber cómo ni en qué momento, te
das cuenta que estás con los pies sobre un campo de flores en una fresca tarde
de primavera y aquel que venía caminando hacia ti, resulta ser nada menos que
la única persona a la que más amaste en tu vida, es quien te hizo sentir el más
perfecto amor recorriendo por tus venas, en cada latido, en cada respiración,
en cada suspiro protagonizando tus más hermosos sueños, es quien te hizo sentir
más feliz y a la vez quien al irse te desdichó, te destruyó por dentro y puso a
prueba tu cordura, tus ganas de vivir y tu fe en el amor. Pero está ahí, frente
a ti, a cada paso y segundo más cerca de tenerlo al alcance de un abrazo que
mueres por darle, puedes sentir ese olor característico que solo percibías
emanar de su piel, y a tu mente irrumpen recuerdos y recuerdos, anécdotas, diálogos,
lugares, pensamientos y sabores emergen de tu mente y pareces vivirlos como
antaño, todas esas sensaciones que estaban asociadas a esa figura, a esa imagen,
a esa presencia que tanto amaste, quien podía doblegar tu alma sin que pudieras
hacer nada al respecto.
Pero se acerca a ti, te toma de las manos y tú
no puedes evitar tomar las suyas, te llama por tu nombre y tú le llamas por el
suyo, ambos se corresponden, se miran a los ojos y no hay duda que no te ha
olvidado, te promete felicidad completa, a nunca más irse de tu lado, no importa
lo que pase, lo que suceda, lo que intente separarlos, te promete desafiar los
designios del villano destino con tal de que sigan siendo los más afortunados
amantes sobre esta tierra.
Aceptas sin dudar, has sido nuevamente
doblegado sin oponer resistencia, el miedo no pudo con la determinación de tu
corazón, cualquier anterior intención de dar una negativa o rechazarle fue
anulada, el orgullo que antes dominaba tu ser, simplemente se hizo de lado y dio paso libre a que el amor nuevamente empiece a fluir por cada vena de tu cuerpo, se
alimente con cada suspiro de tu pecho, y se eleve con cada pensamiento de tus
sueños.
Entonces se escucha una voz que no proviene
de ningún lado, pero que habla con notoria presencia y autoridad:
Tómense de las manos
El amor es algo abstracto, una
fuerza fundamental del universo que mantiene unida únicamente a la materia consiente,
como somos nosotros, como son ustedes, yo no profeso ninguna religión, yo no
sigo a ningún dios, yo solo creo en el amor como fuerza que funciona como un
engranaje que mueve al mundo, como un motor que impulsa a los hombres a
realizar lo imposible.
En nombre de ese sentimiento, de
esa misteriosa fuerza y de esa mística, yo, en nombre del amor, los declaro novios. Pueden juntar sus labios y fundirse en el beso que los unirá por siempre, el resto de la eternidad que dure este bello sueño.
“Si las puertas de la percepción fueran
depuradas, las cosas se verían para el hombre como son: infinitas.
Pero el hombre se ha recluido hasta no ver
las cosas sino a través de las aberturas de su caverna”
Para Blake, percibimos la realidad solo observando
las sombras que se proyectan en los muros de nuestra caverna, los muros son lo
que perciben nuestros cinco sentidos, pero sabemos que hay mucho más allá de lo
que no vemos, oímos, o tocamos, hay más allá afuera de lo que creemos, y aun
así tenemos miedo de asomar la cabeza y descubrir los misterios que se ocultan detrás
de la verdad que creemos inmutable.
¿Cómo romper los límites que nos tienen prisioneros
en una celda de las cuales no podemos ver los barrotes?: Las drogas.
El cerebro humano filtra la realidad para no dejar
pasar todas las impresiones e imágenes, las cuales son imposibles de procesar.
Las drogas destruyen ese filtro, abren las puertas de la percepción, acaban con
la visión limitada de la realidad que nuestros cinco sentidos nos permiten
percibir, y nos hacen ver al mundo como es en realidad: Infinito.
¿Cuándo darás consuelo a mi desconsuelo? Mientras
clamo por una señal al final de esto, mientras voy enloqueciendo con recuerdos
de un pasado muy, muy lejano que va desvaneciéndose lentamente en el horizonte,
mientras al alzar la mirada a las estrellas, ellas también miran hacia donde
estoy y ríen.
¡Eh miren, allí camaradas celestiales, allí hay uno más! Miren, uno más que alza la mirada hacia nosotros en clamor por su fútil penuria, uno más que sufre por amor.
¿Cuándo aprenderán que el secreto de su felicidad es que a quien deben aprender a
amar es a si mismos antes de amar a alguien más?
¿Cuántas veces hemos visto lo mismo por eones a
incontables almas recorriendo el mismo camino que yace ahora embadurnado por
los ríos de sangre y tinta, de tantos corazones rotos que algunos ingenuos y
otros tantos crédulos se atrevieron a caminar a ciegas?
Si ellos supieran lo que hemos visto por siglos, a
muchos seguir el mismo lamentable patrón, comprenderían el por qué nuestra
comedia favorita es la tragedia humana.
Hace ya mucho que ha
desaparecido, la estrella que juntos descubrimos, mientras tumbados sobre el
frío suelo de agosto, acostados en la arena uno al lado del otro en
contemplanza del firmamento, y vaciada una botella de vino, miraste hacia un
punto de aquel cielo, hacia la profunda obscuridad que reinaba, dijiste mirar la
estrella más brillante de aquella noche, de hecho la única cuya luz pudo
atravesar aquellas tinieblas que cubrían al resto de estrellas, y era
centelleante y muy opaca a la vista; dijiste que la mirase, y así lo hice, no
fue tan difícil ubicarla, puesto que era la única estrella que podía verse en
aquel cielo sobre una ciudad que lucía en llamas.
Es –– me dijiste –– Como nuestro amor en este momento, luchando contra
la obscuridad, apenas visible, solo el vestigio de lo que un día fue, como
cuando te conocí, nuestro amor era como un sol que todo lo iluminaba, nuestro
amor brillaba tanto que enceguecía a quien lo viera, e incineraba a quien se lo
atravesara, vencía hasta a la tiniebla más densa, como cuando el día vence a la
noche obscura y fría en cada amanecer; nuestro amor era tan intenso que incluso
nos quemaba, y alimentaba el fuego de nuestros corazones, ponía en marcha el
motor de nuestras pasiones, y daba vida y sentido a esos seres que ansiosos de
amar y ser amados que nosotros éramos, su incandescencia era más que suficiente
para dar calor a nuestros momentos más gélidos, nada nos detenía, brillábamos
tanto que a donde fuera que íbamos, todos volteaban la mirada hacia nosotros y
en sus ojos se les vía decir: “Cuando amor desprenden de entre sus corazones”Ahora no hay palabras para describir lo que queda de ella, es como si
sobre nuestro sol acontece un eclipse que no termina, o se ha convertido ya en
una estrella moribunda como la que vemos en el cielo a la que tenuemente y con
esfuerzo podemos ver, es lo que queda de lo que fue.
Aunque no lo quise admitir, tenías
razón, hacía mucho que nuestras salidas y paseos se habían vuelto más un acto
protocolar, como aquella noche, ya no había nada de qué hablar, cualquier cosa
del presente era tocado con indiferencia, los silencios eran incómodos, se
sentía que hablar era molesto, el futuro no era un tema de conversación que
quisiéramos tocar, ya el pasado era cada vez una infinita e ineludible fuente
de discusiones y conflictos que a nada llevaban mas a que a erosionar lo que
quedaba de nosotros, era mejor evitarlo para no arruinar el momento.
Y aunque fue buena la idea de
amenizar el momento con una botella de vino, ésta aunque dulce y agradable al
paladar, beberlo no me generaba el mismo placer que antaño como cuando era
parte de un momento romántico, en ese instante no pensaba más que en embriagarme
con mucho alcohol para al menos sentirme un poco mejor, pero una botella
resultaba apenas un sorbo para lo que ansiaba beber.
Ya nada había para que lo nuestro
sea salvado, el vino se había acabado, el último cigarrillo había sido quemado,
la llama del amor ya sofocado, y nuestra estrella estaba cada vez por la
obscuridad opacado.
Y el destino quizá trató de
intervenir a nuestro favor, en forma de la sorpresiva aparición de una anciana vendedora
ambulante de rosas rojas, que se animó a recorrer la obscuridad del lugar,
entendiendo que aquel paraje era ideal para potenciales compradores, y al
vernos allí juntos se nos acercó en silencio, amablemente nos saludó, y ni con
sus bellas palabras elogiando el amor y el simbolismo que una rosa roja representaba
bastó para que algo en nosotros volviera a encenderse, ni su vano intento de
apelar a nuestras emociones por su necesidad de llevar algo a su hogar nos
persuadió para que le compráramos una flor, y cuando entendió que nos
incomodada mientras ambos mirábamos a diferentes direcciones mientras todo el
tiempo aquella anciana nos hablaba, nos despidió con la misma amabilidad, y deseándonos
lo mejor continuó caminando por el lugar en busca de alguna pareja enamorada
para quien si valiera la pena comprarle una rosa.
Hasta aquella vendedora desconocida
pudo notar que si algo alguna vez brilló entre nosotros se había apagado, y si
la hubiéramos mirado a los ojos, tal vez habríamos visto en su mirada, la lástima
que ella sentía hacia nosotros, al notar nuestra indiferencia y frialdad mutua,
ella, que en su oficio de vender rosas rojas a tantas parejas enamoradas, veía
que entre ambos el amor ya no era más que una palabra, y el fuego que es
evidente en parejas enamoradas aquella anciana ya no lo percibió entre nosotros.
Creo que ya todo era obvio, ya
todo se había acabado, era necio continuar con una farsa de apariencias, tu
tomaste la iniciativa esta vez, te pusiste de pie y te fuiste sin decir más que
un adiós, y a mí, no se me ocurrió algo más que decirte:
“Creo que ya nunca
volveremos a vernos, cada quien debería seguir su camino, te deseo lo mejor”
En la obscuridad te vi caminar,
alejándote de mí, sin voltear a mirar atrás, era evidente que te hubiera
gustado irte corriendo, pero solo caminaste a paso firme, mientras observaba a
tu silueta alejarse hasta llegar hasta la zona iluminada y perderte de vista
mientras te alejabas; mientras yo me quedé en la playa pensando y
sorprendiéndome del nulo remordimiento que sentía, la liberación de salir de
una relación vacía que en su momento fue tan intensa y cegadora como el sol en
el cielo, y del que ahora quedaba solamente aquel astro decadente que con dificultad brillaba en ese momento en el cielo.
Busque en el firmamento aquella estrella
tenue, pero ya todo el cielo se había obscurecido aún mucho más, ya no se veía
nada, la obscuridad era total, sí, la densa niebla obscura lo había opacado
hasta no hacerla visible, pero creo que al final de cuentas, hacía ya mucho que
había desaparecido la estrella que juntos descubrimos.
Estigmas y agrietas mi alma,
cuando el cielo me quiere mostrar su colorido azul de medio día, ensombreces mi
espíritu y la felicidad cegada queda, abres la puerta a la melancolía y las compuertas
de mis ojos quedan también abiertas, inundando mi rostro de las lágrimas que
represadas estaban, y que ahora sin cesar fluyen como la sangre de una herida
del corazón abierto, y todo lo que no puedo ver, es lo bello que es el mundo,
siento que soy un pequeño barco que poco a poco va hundiéndose en medio de una
tormenta , en el mar de aflicciones sin nadie que le socorriese, hundiéndose
por el peso de un pasado que se niega a soltar, prefiriendo aferrarse a recuerdos
que nunca ya jamás volverán, gritando auxilio a toda voz, pidiendo urgente un
rescate que parece nunca llegar, haciendo que el drama del hundimiento quede
opacado por la inmensidad de la tempestad.
Se escucha desde algún lugar
algunas tenues voces que dicen: “Todo estará bien”, pero que no dan más que
esperanza, voces que solo instan a resistir esperando algún milagro, algún
suceso o divino hecho que hará que todo lo cambie, mas todo esto que me causas,
trae consigo la sanación de un espíritu que se ahogaba en silencio, pues solo
cuando ya se está a punto de perderlo todo, viene la verdadera revelación:
“Nadie va a venir a salvarte,
debes salvarte a ti mismo”
Y solo cuando entendí eso, solté
el lastre pasado, y lloré y comprendí y entendí, que debía llorar, gritar para
despertar del sueño en que me hallaba, reaccionar de la ilusión en que moría
día a día sin saber cómo salir, pero lo hice, y luego de eso, al fin todo se
despejó, la tristeza se desvaneció, el gris entorno recuperó todo el colorido
hermoso, y nuevamente al alzar la mirada, pude ver el azul cielo y apreciar su
belleza; tomé mi cámara y capturé la escena, fotografié mi momento de triunfo.